27 octubre, 2006

HUBO UNA VEZ... TERUTERU

TOM SPANBAUER, El Hombre que se Enamoró de la Luna, Muchnik Editores

Si tú eres el diablo, no soy yo quien cuenta esta historia. Ni soy Afuera-en-el-cobertizo. Así comienza esta curiosa novela, que es la historia de Cobertizo, un huérfano sin origen enamorado de un cowboy de ojos verdes mucho mayor que él. La historia pasaría poco más de aquí si no dijeramos que cobertizo es violado a punta de pistola por un hombre que esa misma noche asesinaría a su madre de un fortuito disparo. Sin embargo quién cons estos datos pudiera pensar que la historia carga las tintas con este fácil pretexto, no hace sin embargo más que equivocarse. La novela nos revela un personaje principal de una personalidad extraordinaria. Un apocado jovencito indio criado desde su más tierna infancia en las palabras y que nos introduce en su mundo por una parte de una ingenuidad conmovedora pero que hace gala de una intuición expresiva vital y sensual, plagada de vocablos nativos y deudora de una filosofía sionista de modo que no empaña el objetivo de su autor en estas lides.
Desde el primer capítulo de esta fábula conmovedora y genial, nos recuerda mucho a El guardían entre el centeno de J.D. Salinger o incluso tomando un referente más actual a Vernon Dios Little de DBC Pierre (2002, Destino 2004). De todas maneras la novela aunque digna de compararse sobre todo con el primero de los títulos a los que hacíamos referencia, ha sabido desembarazarse de las odiosas comparaciones que siempre se producen con la exitosa y ejemplar novela del escurridizo J.D. Salinger. Pero, atención, no creo que ningún profesor de instituto se atreva a recomendar a sus alumnos este libro, la novela es muy visceral a veces, aunque los temas sexuales están a la orden del día, su autor los trata com primura y buen oficio, lo que ocurre es que en la actualidad, hablas de un adolencente que tiene relaciones con un adulto e inmediatamente te acusan de pederástia y abuso sexual a un menor.

Este breve post, se lo dedico muy merecidamente a Caliban.

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