CERRADO

CHAPEROS
“En los últimos decenios, el interés por los ayunadores ha disminuido muchísimo. Antes era un buen negocio organizar grandes exhibiciones de este género como espectáculo independiente, cosa que hoy, en cambio, es imposible del todo. Eran otros los tiempos. Entonces, toda la ciudad se ocupaba del ayunador; aumentaba su interés a cada día de ayuno; todos querían verlo siquiera una vez al día; en los últimos del ayuno no faltaba quien se estuviera días enteros sentado ante la pequeña jaula del ayunador; había, además, exhibiciones nocturnas, cuyo efecto era realzado por medio de antorchas; en los días buenos, se sacaba la jaula al aire libre, y era entonces cuando les mostraban el ayunador a los niños (...)”
Este cuerpo desacralizado ilimitadamente es, sin embargo, objeto de una sacralización por parte del ayunador que es espectador de su propia hambre, satisfaciendo así su espíritu de artista. Su fe es inquebrantable: "…estaba fanáticamente enamorado de su hambre", y su razón de ser está dentro de la jaula, no fuera de ella. El mundo -representado por el público y el personal circense -en su afán carnavalesco- exige la inversión del espectáculo: el ayunador debe comer. Aquí está le escisión entre él y el mundo y viceversa, entendido como otro elemento grotesco. Su arte no es entendido, su verdad se tergiversa, se deforma, a medida que el cuerpo también sufre una deformación irreversible: envejece. El artista obnubilado por su hambre debe, entonces, peregrinar de un circo en otro. Recordemos que circo significa círculo y cerco. Él pasa de un círculo en otro hasta llegar a lo excéntrico, a estar fuera del centro: "…aceptó sin dificultad que no fuera colocada su jaula en el centro de la pista, como número sobresaliente, sino que se la dejara afuera, cerca de las cuadras…"
El artista del hambre está distanciado del mundo, solo; ahora que está en el margen, al lado de los animales, su humanidad, su ser, se aleja . Nadie lo ve realmente ni disfruta del espectáculo de un cuerpo que goza de la inanición; aquellas miradas son de soslayo, los animales que comen trozos sangrientos de carne y que rugen y se mueven de un lado para otro son más interesantes, están vivos y en esa vida se yergue la amenaza de lo salvaje. El ayunador comienza a hacerse invisible hasta la auto inmolación: es sólo un podrido montón de paja y será enterrado con esa cobija natural a su muerte. Pero una jaula vacía debe llenarse. Viene la permutación. La pantera reemplaza al desecho humano que ya no es libre. La boca singular que no encontró nunca ningún alimento que le gustara es cambiada por unas fauces y dientes que desgarran, que están hechos para matar y comer. Esas fauces podrán rugir, mas no hablar. El animal salvaje, carente de lenguaje, nunca pedirá perdón, como lo hace el artista del hambre que ha fallado en su propósito. Sin embargo, por el sólo hecho de pedir perdón, él muere como artista. Ha llevado su arte hasta las últimas consecuencias. El hecho de morir por, para y en el arte lo redime y lo dignifica.
Wallace siempre ha sido blanco de flechas chistosas sin que eso signifique negar el hecho de que más que probablemente sea el escritor más importante de su generación, de una generación crecida a la sombra y nutriéndose de los frutos de ese gigantesco árbol totémico que es Thomas Pynchon.El problema para muchos –y la gratificación para algunos, entre los que me incluyo– es que Wallace, con todo esto, escribe cuentos. Y, para la crítica más formal made in USA, no está bien “hacerse el loco” en el relato porque para eso, en todo caso, está la novela. Y comparadas con sus colecciones de textos no tan breves, las novelas de Wallace (incluyendo a la colosal en todo sentido La broma infinita, de 1996) son casi normales. Lo que se incluye en La niña del pelo raro (1989), Entrevistas breves con hombres repulsivos (1999) y ahora en Extinción (2004) es, por lo contrario, el núcleo duro y atomizado de la obra de Wallace. Estos relatos-ensayados son el lugar donde más brilla y encandila este autor con su fuerza y su talento y –junto a sus ensayos-contados, recopilados en Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer (1997) y Consider The Lobster (2005)– el mejor sitio para comprender qué es lo que quiere hacer o deshacer, lo que le interesa provocar a Wallace.
Un revulsivo ensayista y crítico, Dale Peck, afirma que lo que en realidad busca Wallace con su prosa –lo que más o menos inconscientemente expresa– es las ganas de ser sodomizado. Otro, el de The Miami Herald, más cauto pero igualmente espantado, asegura que “pocas veces ha existido un escritor que desprecie más a los lectores”. Un tercero, en Harper’s, concluye con cierta preocupación que “Wallace está en su derecho de escribir un gran libro que sólo gente como él pueda entender. Me gusta pensar que yo soy uno de ellos; pero no tengo la menor idea de cómo convencerlos a ustedes que también son parte de ellos; y tampoco, me parece, sabe cómo hacerlo Wallace”.
Abandonado por su madre, educado por la Asistencia Pública, Jean Genet encontró aún menos facilidad para integrarse en la comunidad moral, por el hecho de que tenía el don de la inteligencia. Robó, y la prisión - y antes el correccional- le tocaron en suerte. Pero los excluidos de una sociedad justiciera, si no tienen "los medios para trastocar el orden existente... no conciben otros" y no admiran nada tanto como "los valores, la cultura y las costumbres de las castas privilegiadas...: simplemente en lugar de llevar su marca de infamia con vergüenza alardean de ella con orgullo". "Sucio negro, dice un poeta negro ¡Pues, sí!, soy un sucio negro y prefiero mi negritud a la blancura de vuestra piel". Esta primera reacción el estado ético de la revuelta: "se limita a la dignidad". Pero la dignidad de que se trata es lo opuesto a la dignidad común, la dignidad de Jean Genet es la "reivindicación del Mal". Para él, la sociedad no es abyecta. Se la puede calificar de tal si se antepone un desprecio justificable al afán de precisión; del hombre más cuidadoso, puedo decir siempre: "es un saco lleno de excrementos", y, si no fuera impotente, la sociedad rechazarla lo que a sus ojos es abyecto. Para Genet no es la sociedad la que es abyecta, sino él mismo: definiría justamente la abyección por la que él es, por lo que es pasivamente -si no orgullosamente -. Además la abyección de que está cargada la sociedad es poca cosa, ya que es el resultado de hombres superficialmente corrompidos, cuyas acciones tienen siempre un "contenido positivo". Si esos hombres hubieran podido lograr los mismos fines por medios honestos los hubieran preferido: Genet quiere la abyección aún en el caso de que no aporte más que sufrimientos, la quiere por si misma, allá de las comodidades en que ella encuentra, la quiere por una propensión vertiginosa a la abyección, y se pierde en ella tanto como el místico se pierde en Dios durante su éxtasis.
1)Simón de Desierto de Luis Buñuel, 2)Recortes de Mi Vida de Rhyan Murphy, 3)Delitos y Faltas de Woody Allen, 4)The Host de Boong Joon-Ho, 5)La Dalia Negra de Brian de Palma, 6)La Ciéncia del Sueño de Michel Gondry, 7)La Venganza de La Pantera Rosa de Blake Edwards, 8)Cry Baby de John Waters, 9)En la Cuerda Floja de James Mangold, 10)Manhunter de Michael Mann.
11)Juegos Secretos de Todd Field, 12)La Ansiedad de Veronika Voss de Rainer Werner Fassbinder, 13)La Flauta Mágica de Ingmar Bergman, 14)Brick de Rian Johnson, 15)L.A. Confidential de Curtis Hanson, 16) Crumb de Terry Zwigoff, 17)Gabrielle de Patrice Chéreau, 18)Black Book de Paul Verhoeven, 19)Time De Kim Ki Duk, , 20)Lejos del Cielo de Todd Haynes.
21)El Niño de Jean Pierre y Luc Dardene, 22)Old Boy de Park Chan-Wook, 23)Batalla en el Cielo de Carlos Reygadas, 24)Struggle de Ruth Mader, 25)El Empleo del Tiempo de Laurent Cantet, 26)Elogio del Amor de Jean-Luc Godard, 27)Intervención Divina de Elia Suleiman,28) Desde el Infierno de Albert y Allen Hughes, 29)Para todos los Gustos de Agnés Jaoui 30)El Fin del Romance de Neil Jordan
El coronel tenía también un apodo favorito para él mismo. Hammer, martillo en inglés, una deformación de su nombre Hammir. Un buen nombre, marcial. Lo ensayaba a veces cuando estaba solo. “Hammer Kachhwaha.” “Hammer de nombre, hammer por naturaleza.” “Coronel Hammer Kachhwaha, a sus órdenes.” “Por favor, amigo mío, llámeme Hammer.” Sin embargo, ese intentio de autodesignación fracasó lo mismo que había fracasado su batalla contra Elasticnagar, porque, una vez que la gente conocía su nombre de pila, quería abreviarlo inevitablemente y llamarlo Kachhwa Karnail, lo que quiere decir “Coronel Tortuga”. De forma que se convirtió en coronel Tortuga, y se vió obligado a buscar metáforas autodescriptivas más pedestres. Ensayó: “Despacio y seguido se gana la carrera, ¿eh?”; o “Tortuga de nombre, duro por naturaleza”. Sin embargo, por alguna razón nunca podía decir: “Mi querido amigo, llámeme Tortuga” o bien, “Normalmente me llaman Tortuga, ¿sabes?, pero puedes llamarme Tortu”. Su destino de quelonio agrió aún más un talante que había sido ya echado a perder por su padre en su trigésimo cumpleaños, cuando el recién ascendido coronel estaba de permiso en Jodhpur antes de ocupar su puesto en Cachemira. Su padre era en realidad el rayput de la vieja escuela que su hijo aspiraba a ser, y su regalo de cumpleaños a Hammirdev fue un juego de dos docenas de pulseras de oro. ¿Pulseras de mujer? Hammir Kachhwaha se sintió confuso.SALMAN RUSHDIE “Shalimar el payaso” (2005)
Un crítico estadounidense le ha definido como el poeta de los inadaptados. Gus van Sant (Kentucky, 1952) se crió como un niño de buena familia, pero su homosexualidad le acercó a los sectores marginales de la ciudad donde creció. Chaperos, putas, drogadictos. La juventud y sus márgenes han sido su fuente de inspiración y la de su mejor cine.
"Tan pronto como explicas una cosa, hay otras cinco posibilidades que echan abajo el argumento", ha dicho Van Sant. "Pero, sobre todo", añade, "está el hecho de querer encontrar una explicación para algo que necesariamente no la tiene".
Gus van Sant debutó en 1985 con Mala noche, la historia de un homosexual blanco enamorado de un inmigrante ilegal mexicano y heterosexual. Una película en blanco y negro que automáticamente colocó a este cantante, pintor y cineasta en el mapa del cine independiente americano. En 1989, su segunda película, Drugstore cowboy, miraba sin falsos paternalismos, con dureza y amor a la vez, a cuatro yonquis que malviven asaltando farmacias. William S. Burroughs, uno de los padres espirituales de Gus Van Sant, interpretaba a un ex cura yonqui. Tres años después, con Mi Idaho privado, el cineasta lograba convertir en icono de una generación emergente, la grunge, a River Phoenix. Van Sant contó la historia de los chaperos que había conocido en las calles de Portland. El cineasta volcó en aquella película algunas de sus obsesiones: la juventud, la homosexualidad, la familia. Phoenix (que improvisó buena parte de su papel) interpretaba a un chapero en busca de su desconocida madre, un huérfano en busca desesperada de alguien que le quiera. "La familia marca nuestra mirada al mundo; por eso creo que todas mis películas hablan de ella", señala en una entrevista incluida en el guión de Mi Idaho privado (Penguin). "En Drugstores cowboy son una familia de drogadictos; en Idaho son una familia callejera, una familia temporal. He conocido la vida de estas familias, sus orígenes problemáticos y sus anhelos". Van Sant no pudo evitar que su propia autobiografía se colara en aquella película. Aunque Mi Idaho privado era, ante todo, una road movie inspirada en Campanadas a medianoche, de Orson Welles, una versión moderna y homosexual de la historia del Príncipe Hal y Falstaff. Años después, y tras la muerte por sobredosis de River Phoenix en pleno Sunset Boulevard, Van Sant escribió Pink, una novela en la que volcó toda su rabia por aquella muerte. El actor se convirtió en el bello mártir de su generación. El dolor por una juventud cada vez más lejana creció en el cineasta.
Elephant no pretende solucionar el tema de la violencia. “No queríamos explicar nada” reconoce Van Sant. “Tan pronto como explicas una cosa hay otras cinco posibilidades que te echan abajo el argumento. Por otro lado también está el hecho de encontrar una explicación para algo que necesariamente no la tiene
Elephant nos adentra en un instituto americano a través de sus pasillos, el patio, las clases, la biblioteca, la cafetería, la secretaría. Acompañamos a varios estudiantes durante todo el día, prestando atención a ciertos momentos e intersecciones experimentadas por cada uno de ellos, incluyendo a John (John Robinson), Eli (Elias McConnell), un fotógrafo, el jugador de fútbol Nate (Nathan Tyson) y su novia Carrie (Carrie Fínquela), Michelle (Kristen Hicks), las eternas amigas Brittany, Jordan y Nicole (Brittany Mountain, Jordan Taylor, Nicole George), dos chicos con sus planes hechos para ese día, Alex (Alex Frost) y Eric (Eric Duelen). Todos son parte del escenario que Elephant describe.
“Elephant trata un determinado acontecimiento desde diferentes perspectivas, pero sin seguir el principio causa-efecto. Por un lado esto es un poco atrevido, porque lo que quiere ver la gente es la causa maquiavélica y los terribles efectos que causan. Elephant se rodó en Pórtland, Oregon, donde vive Van Sant. En el momento en que la preproducción se iba a llevar a cabo , Van Sant había hecho Gerry, aclamada por la crítica, partiendo de un guión de bajo coste y en colaboración con actores como Matt Damon y Casey Affleck y un pequeño equipo que incluye al productor Wolf, al director de fotografía Harris Savides y al diseñador de sonido Leslie Shatz.
Last Days es la tercera y última película de lo que el director ha llamado su "Trilogía de la muerte", que empezó con Gerry y continuó con Elephant. Una de las características similares en las tres películas es que el diálogo y la narración son mínimos, y no están conectados cronológicamente. Esta técnica es especialmente similar a Elephant, donde las escenas son repetidas desde diferentes ángulos, y comenzando en diferentes puntos en el tiempo, sin dar alguna señal que el reloj fue retrocedido en algún momento. Así como en Gerry, la atención de la cámara es frecuentemente quitada del drama principal y se enfoca en alguna situación diferente. Todas las películas se resisten a una explicación fácil, pero comparten el tema del aislamiento extremo (físico en Gerry, social en Elephant, y mental en Last Days).
Van Sant había afirmado que tenía pensado este proyecto por casi una décadaa. En un punto, inclusive, él quiso hacer una película biográfica de Cobain, pero esta idea no se hizo realidad temiendo que la viuda de Cobain, Courtney Love, lo demandara. Además no estaba seguro de la forma en que los fanáticos de Cobain y su familia reaccionaría a la película. Van Sant le habló varias veces a Love sobre el proyecto y le dijo que le preocupaba que la película podría causarle algún daño emocional. La actriz Asia Argento, que interpretaba a la esposa de Blake en la película afirmó, "Se ha dicho que yo interpreté a Courtney Love, y eso no es cierto. No sé porqué la gente dice eso. Me siento apenada por ella. Ella ha sido demonizada y me siento triste por cualquiera que ha tenido una pérdida como esa. Pero no, yo interpreto un personaje muy estúpido".
Apenas hay diálogos, apenas hay acción. Sólo el vagabundeo desesperado de sus dos personajes y de una cámara que nos llama la atención como si del mismo ojo del diablo se tratara. La secuencia más nutrida de diálogos es la primera noche que los dos amigos pasan en la intemperie, en la que el Gerry interpretado por Affleck cuenta sus últimos pasos en lo que, supongo, es un juego de ordenador. La falta de diálogos en el resto del filme otorga a esta secuencia la fuerza de la palabra. Gerry bien podría ser una aventura gráfica en la que salir del desierto fuera el objetivo.
Despojado de toda narratividad, Gerry queda en manos de una cámara que se desliza con firmeza bajo la dirección de fotografía de Harris Savides -que luego haría lo propio en Elephant. La acción cobra otra forma, desvinculada del causa-efecto. Es el caso de la secuencia en la que Casey Affleck se ha situado a lo alto de una roca sin poder bajar. Matt Damon va juntando algo de arena para que su compañero proceda a un salto imposible. Van Sant filma la secuencia en un plano fijo que sólo se ve brevemente cortado por un plano corto de la reacción de Affleck. Lo extraño de la situación, la irrisible y escasa arena que acumula Damon (una vez más, como si se tratara de un videojuego) y una cámara imperturbable, describen a la perfección la desnudez en la que se mueve Gerry. Los travellings aplastantes a cargo de la steadycam manejada por Matias Mesa cobran toda su significación. Una cámara que apunta hacia la referencia de Béla Tarr, otro amante de los travellings hipnóticos y los espacios desérticos. Admirador declarado del director húngaro, Van Sant aplica con igual éxito el uso del travelling circular entorno al busto de uno de sus personajes: una imagen tan descriptiva como incisiva en la mirada perdida de su personaje. Eso sí, será en Elephant donde Gus Van Sant rinda su mayor homenaje al director de Satantango, trasladando su juego de puntos de vista de la puesta húngara a los pasillos de un instituto norteamericano.
LA MONTAÑA RUSA LA SALA DE ESPERA:
Una pequeña habitación sin ventanas. Aire acondicionado en funcionamiento. Una lámpara es lo único que la ilumina la pieza. Varias sillas. Además de Pietro, sentadas a cada lado dos mujeres de mediana edad leyendo sendas revistas. Pietro se mantiene absorto, ajeno a lo que allí acontece.
VOZ EN OFF DE PIETRO: Espero que no me cobre las sesiones pendientes.
CON LA PSICÓLOGA, RETROSPECTIVA:
Un despacho pequeño con un diván y un sillón reclinable
LA PSICÓLOGA (seria): Verás, yo estoy muy satisfecha con mis pacientes, cosa que no me pasa contigo.
PIETRO(es incapaz de contener la risa): No es por ti. Además yo no estoy aquí para satisfacer el ego de nadie. Es que creo que la terapia no me sirve para nada.
LA PSICÓLOGA (deliveradamente): Mira, ya la has fastidiado conmigo bastante. Estas haciendo el tónto con tu vida y sobre todo perjudicando la salud de tus familiares.
PIETRO (cabizbajo): Es verdad ellos pagan las sesiones.
LA SALA DE ESPERA:
Pietro parece volver en sí. Una de las señoras le preguna por la hora.
PIETRO (sonrie forzadamente): Son las 18:05. Tengo cita a las 17:05.
SEÑORA 1(indignada): ¿Pero como puede tardar tanto?
PIETRO: A mi me despacha enseguida.
SEÑORA 2(con tono amable): Siempre suele retrasarse una media hora la cosa.
Entra la enfermera:
ENFERMERA (adusta): ¿Pietro?
EL DESPACHO, CON EL PSIQUIATRA:
Una amplia pieza a modo de despacho con grandes ventanales: Un mueble, con estanterías de libros tras unas puertas de cristal, a la izquierda. Un mesa de escritorio con un fichero abierto, una agenda también abierta, un teléfono móvil negro y un pequeño ordenador portátil y un sillón de doctor y otras dos sillones reclinables para los pacientes, a la derecha Un amplio sillón de difrerentes módulos al fondo. Las paredes adornadas con dos grandes cuadros abstractos. En un rincón hay un retrato puntillista de Freud, con siluetas de diferentes tamaños y texturas.
DR. DI VIAGGIO (invitándome a pasar): ¿Qué tal estamos? (mira una ficha) Mucho tiempo desde la última visita ¿no? No suelo cobrar las visitas atrasadas, pero en tu caso, creo, me veo en la obligación de tener que cobrártelas. Si esto sigue así, claro. Siempre que no opines lo contrario, claro.
PIETRO (ojos entornados): Me parece bien. (respira profundamente) En la sesión anterior de terapia tuve un pequeño problema el otro día con la psicóloga. Ya ve, lo cierto es, con su mujer… Ya se, que ella trabaja únicamente con sus pacientes. De todos modos preferiría no tener que ir a esas dichosas sesiones. (coge aire yluego lo suelta léntamente)
DR. DI VIAGGIO (adusto, sonríe un poco para quitar hierro al asunto): Por mi parte no existe ningún problema
Suena el móvil. El Dr. se levanta, atiende a la llamada presumiblemente de algún paciente con problemas, mientras se dedica a pasear con el auricular pegado al oido por toda la amplia habitación.
Pietro parece absorto en sus pensamientos.
VOZ EN OFF DE PIETRO: Uuuh… Esa maldita arpía, la psicologa que ahora trabaja contigo. Uuuh. Te casaste con ella simplemente porque pillaste a tu ex… ¿No eras capaz de satisfacerla del todo, Doctore? Descubriste a tu inocente esposa, en los brazos de otra mujer, retozando y gritando vívamente de placer. Fruto de la casualidad, llegaste a tiempo a casa de descubrirlo. ¿Qué ocurre Doctore? Tenían que escribirte un gráfico, con tal de que te dieras cuenta. Soy de la opinión, como muchos de que tu esposa, quería que las pillaras a ambas en clímax de su relación. En el preciso momento de mayor lubricidad y relajación, de mayor virgería y pericia sexual o aún más lejos lo llevaría yo, de argucia imposible e impresionante contorsión vista siempre desde afuera.
El Doctor al parecer ha terminado con la llamada. Se sienta
DR. DI VIAGGIO (respira como si se hubiera quitado un gran peso de encima): Y, bien… Ese problema del que me hablaste tiene una sencilla, (respira) tiene… tiene fácil solución (se lleva la mano a la boca y tose). Acaban de salir unas píldoras especiales para eso problemitas de concertación. ¡Ejem! Además, no tendrá incompatibilidades con el medicamento que toma ahora para la ansiedad, y tampoco interferirá en el Rinosal y el Pentokobozal. No existe ningún riesgo ante cualquier brote alérgico. De todos modos llameme dentro de tres semanas, a ver que tal. (un respingo) Digale al salir a mi secretaria, que le de cita para dentro de tres meses. Me alegro de encontrarte tan bien. Adios. Que pases unas felices Navidades.
PIETRO (cabizbajo): Igualmente. (sale)
EN EL SALÓN DE CASA:
Pietro solo sentado en un sillón. La televisión está encendida pero no la mira. Una lampara de pie ilumina levemente la pieza.
VOZ EN OFF DE PIETRO: Se me olvidó contarle mi sueño. Algo de mis pesadillas, siempre viene bien para romper el hielo. “Estoy montado en un pequeño vagón de tren monorail. Parece una atracción de feria, pero el artilugio da tantos giros, tantos loops, que me resulta imposible disfrutar de viaje. De pronto veo que estoy desnudo y que la velocidad del tren y el impacto del viento sobre la piel de mi prepucio producen una dolorosa herida en tan nobles partes”
--Dime, hija –dice Brandy--. ¿Qué te ha pasado en la cara?
Pájaros
Escribo:
pájaros. Los pájaros me comieron la cara.
Y me echo a reír.
Brandy no se ríe. Brandy dice:
--¿Qué signifiva eso?
Y yo sigo riendo.
iba conduciendo por la autopista, escribo.
Y sigo riendo.
alguien me disparó una bala del calibre 30 con una escopeta.
la bala me arrancó la mandíbula de cuajo.
Sigo riendo.
vine al hospital, escribo.
no perdí la vida.
Riendo
no pudieron volver a colocarme la mandíbula porque se la comieron las gaviotas
Y dejo de reírme
--Tienes una letra horrible --dice Brandy--. Sigue contándome.
Y me pongo a llorar.
tengo que comer alimentos infantiles, escribo.
no puedo hablar
no tengo trabajo.
no tengo casa.
mi novio me ha dejado.
nadie me mira
mi mejor amiga me ha destrozado toda mi ropa
Sigo llorando.
--¿Qué más? –pregunta Brandy--. Cuéntamelo todo.
un niño, escribo
un niño en el supermercado me llamó monstruo.
Sus ojos Arándano Incandescente me miran como nadie me ha mirado en todo el verano.
--Tienes la percepción completamente jodida –dice Brandy--. Solo hablas de la mierda que te ha pasado. No puedes basar tu vida en el pasado ni en el presente. Tienes que hablarme de tu futuro.
Brandy Alexander se pone en pie con sus sandalias de lamé dorado con cintas atadas a las piernas. La reina suprema se saca un espejo precioso del bolso y lo abre para mirarse en él.
--Esa logopeda –dicen sus labios azul Plumbago—a veces se comporta como una imbécil antes estas situaciones.
El musculoso brazo de Brandy repleto de joyas, me sienta en la silla, que todavía está caliente
por su culo, y me enseña lo que hay en la polvera. En lugar de maquillaje, veo un montón de cápsulas blancas. Donde debería haber un espejo hay un primer plano de Brandy Alexander, que
sonríe y está imponente.
--Es Vicodin, cariño –dice--. Según la escuela de medicina de Marilyn Monroe, una buena dosis de cualquier droga puede curar cualquier enfermedad.
“Coge lo que quieras –dice.
La diosa delgada y eterna que es Brandy, su fotografía me sonríe por encima de un
océano de analgésicos. Así es como conocí a Brandy Alexander. Así es como hallé la fuerza para romper con mi vida anterior. Así es como encontré el valor necesario para
no recoger los mismos y viejos pedazos.
--Y ahora –dicen esos labios azul Plumbago— vas a contarme la historia como acabas de hacer. Escríbela toda. Cuéntala una y otra vez. Cuéntame tu triste historia durante toda la noche.
La reina Brandy me señala con un dedo largo y huesudo.
--Cuando comprendas –dice Brandy—que lo que estás contando no es más que una historia. Que ya no está pasando. Cuando comprendas que la historia que estás contando no es más que un puñado de palabras, cuando puedas arrugarla y tirar tu pasado a la papelera, entonces decidiremos quién vas a ser a partir de ahora.
CHUCK PALAHNIUK , Monstruos Invisibles, 1999.
EL ASPIRANTELA HABITACIÓN DE ÁNGEL (un sueño):
Una habitación vacía. La pieza con las paredes azul celeste y ocasionalmente nubes blancas y algodonosas, con relieve. Lester apararece entre una espesa bruma, caminando léntamente. Lo vemos avanzar desde una posición desde la que vemos la cabeza y poco más que los hombros, desde detrás, una silueta oscura. Parecida a la de Ángel.
ANGEL: Has podido venir.
LESTER (Gesto inopinado): Si, es tu cumpleaños, ¿no?
ANGEL (Mirada al suelo): ¿Qué es eso que llevas, ahí?
LESTER (Duda entre dárselo o volvérselo a guardar en el bolsillo): Tiene bordes.
ANGEL (Visiblemente ilusionado, parece que va a sonreir, pero entorna los ojos): Como, si a mi me importara.
LESTER: Bueno (Se impacienta), ¿es bonito?
ANGEL (Decepcionado): No emite destellos.
LESTER: ¿Qué quieres, que te diga?
ANGEL (Ríe): Es… (Mira un largo colgante blanco), es como marfil.
LESTER: (Adusto e impasible): Será mejor que me lleve… esto, a otra parte. Me voy a ir por dónde he venido. Y tú, ahora, procura fingir que esto no ha ocurrido. Hasta siempre.
ANGEL (Temeroso. Alarga la mano): Pero…
LESTER (Resopla brevemente hascia afuera por la boca. Luego emite un resoplido similar, breve, esta vez por la naríz. Ojos entornados e indignación en la mirada. Despreciativo. Se muerde el labio inferior. Finalmente le arrebata el colgante en un gesto rápido y enérgico): Adios. Y, Angel… venga, da igual (Hace un gesto de rechazo con la mano, antes de darse la vuelta e irse por dónde ha venido)
LA PISTA DE PATINAJE:
Una grada. En la última de las plataforma. Se oye ruido de fondo. Se supone que hay gente patinando a la que no podemos ver y que de vez en cuando vociferan, incluso alguna chica chilla al caerse. Ángel, parece estar hablando con alguién. Lester aparece por la derecha.
LESTER (visiblemente cabizbajo. Da pataditas contra el suelo): Estoy yendo al psicólogo
ANGEL (Se inclina. Balancéa los dos brazos como si acunara un bebé): Supongo, que por mi culpa.
LESTER (Gira levevente el rostro): Esto, no tiene nada que ver contigo
ANGEL: Y, bien. ¿Qué te trae por aquí? (Busca la con la mirada los ojos de su interlocutor) ¿Me buscabas…? (Se vuelve reacio y deja de intentar perseguir conla mirada el gesto de su interlucutor) O algo. No se…
LESTER (Parece que se vuelva por un instante, aunque vuelve a girar el rostro levemente): Iba a casa de Jéssica. La pista de patinaje me pillaba de camino. (Ahora es él el que busca con la mirado algún gesto de reprobación) No te estaba buscando a ti, pero ya que te he visto…
ANGEL (Sus miradas se vuelven a encontrar. Ambos afrontan la mirada del otro. Sostienen la mirada para ver quien agunata más. Un largo silencio): Vaya, eres el ex más considerado que he tenido el gusto en conocer. (Se ríe) ¿No, te preocupa destrozar, las estadísticas?
LESTER: (Negando con el gesto. Algo aturdido. Entorna los ojos) ¿De que me hablas?
ANGEL: (Suspirando. Resopla. Luego inspira y vuelve a inspirar) Déjalo… (Gesto interrogatorio) Y, ¿a quién buscabas. (Sonríe) ¿A Finn?
LESTER (Visiblemente enfadado. Resopla): Si, vas a estar así me largo, me voy por dónde he venido.
ANGEL (Sonríe): No… no, perdona.
LESTER (Girando el rostro): ¿Sabes?, con la nariz un pelín más recta y unos milímetros más de cuello… (Su interlocutor, iba a darse la vuelta para irse) No, espera. No has pensado nunca en ir a un dermatólogo. (Se ríe. De repente se pone serio) ¡Vahhh!, olvídalo. Se me hace tarde, y todavía tengo que comprar el pan, ya sabes…
ANGEL: (Entornando lo ojos. Le mira pero su interlocutor mantiene el rostro vuelto) Lester. Eres despreciable
LESTER. (Mirando para otro lado. Parece que busca a alguien en la pista mientras habla): No espera… No sabes lo que puede llegar a cambiar, una cara, simplemente con unos toquecitos.
ANGEL (Resignado. Mirando al suelo): Entiendo. Bien, Lester bien… (Sonríe) Cuando te quedes medio calvo, te enseñaré a peinarte con cortinilla.
LESTER: (Sorprendido) ¿A, que viene eso ahora? (Adopta de nuevo el gesto serio) Simplemente, te estoy dando unos consejos, (Sonríe) Ya sabes… Consejos, un consejo de amigo, nada más
ANGEL (Aturdido): Lo siento, estaba pensando en otra cosa
LESTER (Inquisitivo): Tienes… Ya sabes, tienes a alguien. Quiero decir, lo conozco
ANGEL (Parece volver en sí): No, no es nada de eso, ¿En qué mundo vives?
LESTER (Conciliatorio): Oye… ¿Sabes?, me preguntaba. ¿Piensas que le puedo gustar a Finn?
ANGEL (Entornando los ojos. Parece que va a ponerse a llorar… Pero, no): Desaparece de mi vista
LESTER (Conciliatorio): Espera, estaba de broma. Bueno, tú eres especialista en ello
ANGEL (Muy tenso. Tono irónico): En el hipotético caso de que Finn fuera gay, no creo que… (Ríe) ¿Sabes? Adelante. Si, creo que eres su tipo, precisamente tú. (Abandonas por un momento la ironío y se vuelve más ceremonioso) Bueno, no sabía que te gustaran… (Gesto de resiganación. Cabecéa) Conmigo, pierdes el tiempo.
LESTER (Conciliatorio): Pero, le has oido hablar de mi ¿no? (Se mira el reloj) Tengo que irme, llego tarde. (Le palmea el hombro) Solamente quería saber eso.
ANGEL (Su interlocutor no llega a oírlo bien): Maldito engrido
LESTER (Se acerca de nuevo. Sonríe): No sabes mentir
ANGEL (Lloroso): No recuerdo haberte dicho nada, al respecto
LESTER (Le pellizca la mejilla a su interlocutor): Ya no tengo dudas, gracias
EN EL PASILLO DEL INSTITUTO:
Un pasillo con ventanas correderas, iluminado por tubos fluorescentes. Ángel y Finn parecen estar hablando. De tanto en tanto alguien se les cruza o devuelven el saludo a alguién con un gesto. Se oyen de vez en cuando murmullos. Estan en el descanso entre clases.
ANGEL (Cabizbajo): Anoche soñe con que Lester tenía un accidente con la moto. Iba al hospital y el médico estaba quitándole unas bendas de la cara. Estaba completamente desfigurado. Supongo que ésta era una especie de venganza onírica.
FINN (Gesto afirmativo. Comprensivo): Oye. Ahora piensas que no vas a encontrar a nadie mejor que él, pero con el tiempo… (Palmea el hombre de su interlocutor). Con el tiempo, todo lo verás muy distinto, a conforme lo estás viendo todo, ahora.
ANGEL (Suspirando. Visiblemente lloroso. Parece que le falte el aliento): Desde que lo dejamos… Desde que me dejó, no dejo de decirme a mí mismo voy a quedarme solo para toda la vida. Era una relación especial y ahora no es nada. Ahora yo no soy nada. Todo se ha ido a la mierda (Le cuesta coger aliento). No quiero morirme… Esta idéa ha estado atormentando mi vida durante estas últimas semanas.
FINN (Tono comprensivo): Para algo estamos los amigos…
ANGEL (Negando con la cabeza): No, los amigos están para otra cosa. Cuando la idea de la muerte se cuela en tu cabeza. Entiendeme, no tengo miedo a morir mañana. Simplemente la idea de la muerte no entraba en mis esquemas. Es muy duro, todo me recuerda a ella.
FINN (Cabizbajo): Ya he pasado por eso
ANGEL: (Sorprendido): ¿Cómo es que nuca me dijistes nada)
FINN (Levantando el rostro. Parece algo avergonzado): No sirve de nada. Creeme. Por mucho que tengas el apoyo de familiares y amigos, ése es un sentimiento con el que tienes que convivir tú solo.
ANGEL (Apesadumbrado): Creía que me lo contabas todo
FINN (Sonríe): Pues ya ves… (Lo mira de frente) ¿Hablar conmigo, te ha servido de ayuda?
ANGEL (Resignado): Un poco…
FINN (Visiblemente sonriente): Esto te ayudará (Le palmea de nuevo el hombro) No te preocupes, no es ninguna droga. Son simplemente derivados del prozac, te ayudarán creemé. (Susurrándole al oído) Este será nuestro secreto. Ahora muestrate siempre lo más entero posible, o te comerán vivo.
Pink Flamingos (1972). Resulta que ver comer un truño de perro al travestido protagonista Divine, es en conclusión de lo más cool. John Waters ya había experimentado lo que luego sería marca registrada de la casa: Una fotografía pobre, unos personajes estrafalarios, desinhibición sexual y un gusto por mostrar lo más pervertido de la sexualidad, llegando como es el caso, a la escatología sin depurar. Claros ejemplos de esta visión particular las encontrábamos ya en, Mondo Trasho (1969) o Multiple Maniacs (1970). Por otro lado, los diálogos con un lenguaje hiperbólico --no se pierdan el monólogo sobre el huevo— algún indicio de surrealidad, sumado a la clara intencionidad de ofender al espectador o de herir deliveradamente sus sentimientos. Con el tiempo está estética trash (basura), también notoria en las películas de la factoría Paul Morrissey/Andy Warhol—y posteriormente en las películas de Pedro Almodóvar--, irá barnizándose con carácteres asquerosamente amables –véase, Polyester (1981) o Hairspray (1988)--. Sin embargo si en un principio se le achacaba a sus películas, una falta absoluta de ambición comercial a explotar,o una iniciativa que reportara en definitiva, importantes beneficios. Su cine, a partir de finales de los ochenta, fue convirtíendose en producto más comercial o mainstream. De todos modos los beneficios de sus primeras películas, han ido incrementándose con el tiempo dentro de los circuitos del cine más underground. Algunos medios no se cansan de fabular con la muerte del mayor icono del cine de John Waters, Divine cuya muerte, años después de Pink Flamingos, no se debería finalmente a la ingesta de cualquier porquería que se llevara a la boca, sino que en realidad murió de un fulminante ataque al corazón, mientras dormía plácidamente en su cama. Podemos afirmar en definitiva, que Pink Flamingos, después de la cantidad de churretones de tinta despilfarrada tras su estreno en 1972, es quizás la segunda película de culto, más apreciada por los fanáticos de este género de cine, justamente detrás de The Rocky Horror Picture Show (1975). Female Trouble (1974). Lejos de rememorar y remover los delicados estómagos del público estadounidénse, John Waters opta por una estética ocasionalmente trash, menos ostentosa que en su anterior película, pero que nos ofrece una visión más amable, estéticamente, a la anterior. Divine otra vez como protagonista sumado a gran parte de la plantilla utilizada en Pink Flamingos, nos ofrecen en una disposición de cuadros, de las distintas fases de la vida de su protagonista, desde la adolescencia a su inevitable final. Postula unos juicios de la estética bastante particulares: Divine después de que la madre de su anterior marido le arrojara ácido en la cara, desfigurándola horriblemente, es contratada por una agencia de modelos, como auténtica musa de sus colecciones, e incluso la invitan a participar a su posterior proclamación de icono de la belleza femenina, en un programa de televisión, del cuál es absoluta y principal protagonísta.
Polyester (1981). He aquí la cara más amable de John Waters tras la trilogía Pink Flamingos (1972)/Female Trouble (1974)/Desperate Living (1978). En este caso, Divine pasa de ser una auténtica heroína a pobre víctima de un mundo plagado de hombres sin escrúpulos, de hombres y de mujeres crueles como su propia madre, que desea la muerte de su hija. Polyester es la historia aparentemente amable de una ama de casa con un marido insensible, que se dedica al mundo de la pornografía, junto a sus hijos, él un delicuente, acosador sexual, y ella, una guarra que se cepilla a todo el que interfiera su camino. Polyester es una historia de redención dónde la protagonista vuelve a encontrar un nuevo amor, y sus hijos han abrazado la religión del buen camino. Destacar la importancia del papel, tan cómico bajo mi punto de vista, de la amiga de la protagonísta, una sirvienta que hereda la fortuna de sus amos y que es incapaz de disimular la clase social de la que realmente procede.
Hairspray (1988). Es quizás la primera película de John Waters con una clara intención comercial. Además de ser un desternillante musical repleto de gordas y personajes estrafalarios, es un punto de dulzura inédito hasta ahora, que muchos críticos se encargarían de señalar, y al que los fans confesos de su cine no les importaría apadrinar como el musical petardo por autonomasia. Lejos de los estereotipos de belleza que han imperado en la cultura contemporánea en general, John Waters nos ofrece por enésima vez el reverso de esa estética, que no tiene porqué dejar de ser dulce y a la vez significar una reprimenda hacia los estereotipos de la belleza en general y el cine en particular.
Serial Mom (Los Asesinatos de Mamá, 1994). Cuando muchos creían que John Waters y su tribu de personajes estrafalarios estaban acabados, surge esta joya en la que es hasta la fecha su mejor película y el mejor intento de combinar una visión particular marca- John Waters, con una clara intención de comercializar por los circuitos naturales, su cine, que cada vez comprende un espectro de público más amplio. Katlin Turner está magnífica en su papel de ama de casa psicópata y dulce a la vez. Mantiene una correspondencia con Ted Bundy, colecciona libros de asesinos en serie, no soporta que su vecina no recicle, o que un amigo de sus hijos, no se ajuste el cinturón de seguridad de su descapotable. Se trata de una historia rocambolesca, que no tendría el atractivo que tiene, sino fuera gracias a Katlin Turner y a la pericia, y la experiencia de un John Waters ahora más que nunca dueño de un sentido del humor y del ritmo en la película, difíciles de encontrar en sus trabajos anteriores, aunque en gérmen allí estaban.
Pecker (1999). Nos encontramos a un John Waters de vuelta de todo. Cada vez sus estrenos son más espaciados y su cine se adapta perfectamente a las directrices de la comedia ligera estadounidense. En esta ocasión, una vez más encontramos el reconocible mordiente de su autor para criticar el mundo del arte, y de la fotografía en particular. John Waters tras Serial Mom, vuelve a lavarse la cara con una plantilla de nuevos personajes que hasta ahora no habían formado parte partícipe de sus películas clásicas.
A Dirty Shame (Los Sexoadictos, 2004). Sin duda la peor película de John Waters, que por lo que se ve, ahora vive de las rentas.
FILMOGRAFÍA
· Hag in a Black Leather Jacket (1964) · Roman Candles (1966) · Eat Your Makeup (1968) · Mondo Trasho (1969) · The Diane Linkletter Story (1969) · Multiple Maniacs (1970) · Pink Flamingos (1972) · Female Trouble (1974) · Desperate Living (1977) · Polyester (1981) · Hairspray 1988 · Divine (1990) · Cry-Baby (1990) · Serial Mom (1994) · Pecker (1999) · A morte Hollywood (2000) · A Dirty Shame (2004)
Eternal Youth (Juventud Eterna) de The Future Bible Heroes, uno de los heterónimos utilizados por Stephin Merritt (Magnetic Fields, The Gothic Archies, Stephin Merritt…). Es lo único que suena en mi jukebox, y eso que ni siquiera me gusta. Dejo el lector de CDs en repeat, y la música suena y no se si se repite. Si algunos de vosotros habéis sentido lo que significa un atroz miedo a la muerte, no ya a una muerte que podría presentarse mañana, ni un miedo que tenga nada que ver, con que tu avión se estrelle en Las Bahamas, o tu barco naufrague en el Golfo de Florida. Se trata del miedo a la muerte en sí, al pánico ante la terrible idéa de la desaparición definitiva, en un futuro no muy lejano. La primera vez que tuve un sentimiento de similar tesitura fue a los 18. Creo que lo he contado infinidad de veces. Todo aquello del capítulo de Doctor en Alaska, aquello de regalar una parcela de tierra como regalo de cumpleaños... Yo estaba realmente hundido, y lo peor de todo es que aparecía frente a mis semejantes como un genuíno caso de cobardía e inmadurez. ¿Es que nadie era capaz de experimentar la misma sensación? La de que la vida es una batalla perdida de antemano. En aquella ocasión hubiera agradecido un ápice de comprensión, y también lo pido ahora. Sin embargo puedo sentirme afortunado, ya que grácias a las cualidades psicotrópicas de la medicina actual en salud mental, según la cuál, te tomas 300 mg de seroquel y esa sensación desaparece por completo, luego de tanto en tanto el miedo a la muerte aparece, aunque se diluye con la misma rapidez con la que tomas el desayuno. Esto acarrea por otro lado cierta despersonalización, y un pasotismo general ante cualquier circunstáncia, sin embargo decir que frente a un sufrimiento tan atroz ante la vida o ante la pérdida de esta, merece la pena asociarse de por vida a esta clase de medicamento. Simplemente en esta ocasión, me he limitado a administrar a mi organismo unos pocos miligramos más de seroquel, combinado con una píldorita de seroxat, un antidepresivo muy eficaz.
A veces tengo la terrible sensación de que me quedaré solo para el resto de mis días. Si la primera vez que tuve esa terrible experiencia fue a los 18 y por aquel entonces tenía la sensación de que había desperdiciado mi vida. Resulta ser un despertar a la vida o a la muerte, muy repentino, de un día para otro. Todo se agraba si te ves feo en el espejo, si no tienes amigos a los que recurrir en confianza plena. Tus padres no son los mejores abogados en este caso. ¿Pueden ser sinceros, ante su propio hijo? En mi caso, me aliviaba salir de paseo y admirar cada detalle del paisaje, cada hoja, cada pétalo, cada brizna de hierva… Me preguntaba a mi mismo, si aquel árbol era más viejo que yo, si aquella pared había sido repintada alguna vez, si aquel perro no había muerto ya… Lo peor son las noches, porque a la hora de ir a dormir sientes asfixia, en este sentido el único momento de alivio comienza con los primeros rayos solares, luego el día va degradándose y te sientes cada vez más angustiado. También, darte cuenta de que estás solo en ello, de que no puedes leer un libro, ni entretenerte con una película. Cuando miraba la tele me decía… “esa actriz de ahí, es joven, es guapa, se ha puesto implantes de silicona, es tan guapa y va a morir un día de estos… ¿cómo podía estar esa chica tan feliz? No es como si quisiera decirle al mundo: A ver, todos ustedes van a palmar… A mi los demás me traían sin cuidado, lo que me preocupaba era por mi, y nada ni nadie podía significar ningún consuelo.
Por todo eso, vayan a un psiquiatra o a la zona de salud mental de vuestra localidad, y seguro que os recetan un poquitín de seroquel, pero no lo mezcleis con bebidas alcohólicas. Eso sí, despediros de vuestro ritmo de vida actual, y dedicaros a la vida contemplativa. Sirvanse de los libros de Chuck Palahniuk funcionando a todo tren, como socorrido e inflamado placebo.
En 1986, treinta años después de huir a Suiza con su marido y su hija recién nacida, la narradora húngara escribió en francés El gran cuaderno, primera entrega de una trilogía que la consagró como novelista. En una entrevista en su casa, en Neuchâtel, afirma que ha dejado de escribir y habla de su vida: la infancia en la guerra, el exilio, el trabajo en una fábrica y el éxito. Kristof llegó a Neuchâtel arrastrada por la política. Era 1956 y su marido había participado en Hungría en la revolución contra el régimen prosoviético. Cuando la revuelta fue sofocada, el matrimonio atravesó a pie la frontera con su hija recién nacida. Primero Austria, luego Suiza. "Mi marido se empeñó en que nos fuéramos", recuerda ahora la escritora. "Muchas veces he pensado que más habría valido que él hubiera estado dos años en la cárcel que yo cinco en una fábrica. Suiza me parecía el desierto. Lo pasé mal". Lo dice sin énfasis. En el fondo, habla como escribe: yendo al grano, sin circunloquios, sin subrayados.
En 1986, treinta años después de salir de Hungría, su suerte cambió completamente. Tras haber escrito en francés una serie de obritas de teatro que pasaron de estrenarse en cafés a retransmitirse por la radio, Agota Kristof pasó dos años redactando El gran cuaderno, la historia de dos hermanos gemelos a los que su madre deja durante la guerra en casa de una abuela que no los quiere y a la que no quieren. Inocentemente despiadados, la crueldad de los muchachos no tiene más límite que su propia supervivencia. La escritora hizo tres copias de aquella infancia descarnada y las envió a París: "Yo pensaba intentarlo en una editorial de por aquí, pero un amigo me convenció y envié la novela a Gallimard, a Grasset y a Seuil". A las dos primeras editoriales les pareció que una novela tan dura no encontraría lectores. La tercera la publicó. El éxito fue fulminante. Las ediciones y los premios se sucedieron, el libro fue traducido a 33 idiomas y Agota Kristof se convirtió en una referencia para miles de lectores en Francia. A El gran cuaderno le siguieron La prueba y La tercera mentira, las otras dos entregas de una trilogía en la que cada título es una vuelta de tuerca al anterior, dando versiones distintas, y hasta enfrentadas, de los mismos hechos.
El gran cuaderno ha conocido multitud de versiones teatrales en Alemania y Japón, desde donde reclaman continuamente a la escritora. Por supuesto, en Suiza. Y en España. En el Festival de Otoño de Madrid en 1999 pudo verse la versión que la compañía chilena La Troppa puso en escena bajo el título de Gemelos. Además, sigue pendiente su adaptación cinematográfica: "Un productor estadounidense compró los derechos y contrató a Thomas Vintenberg, el director danés, pero al final pensó que no era el más adecuado. Es curioso, yo pensaba que sí lo era. Posiblemente el más adecuado", comenta Kristof del director de Celebración, aquella salvaje historia familiar en clave Dogma. Con todo, no sería la primera vez que una novela suya pasa a la pantalla grande. En 2002 el italiano Silvio Soldini -autor de Pan y tulipanes- adaptó Ayer (publicada en España por Edhasa), la cuarta y hasta el momento última novela de la escritora húngara. "Se la cargó", dice ella. "Le cambió el final porque decía que la gente no podía salir desanimada del cine". Agota Kristof reconoce que aquella suicida historia de amor entre extranjeros en una fábrica es su novela más autobiográfica.
Con todo, Un relato autobiográfico es el subtítulo de La analfabeta, el libro que hace dos años apareció en Suiza y que la editorial Obelisco acaba de publicar en España. Allí la escritora cuenta sin adornos su propia historia en ochenta páginas, pero el resultado no le convence. "Me equivoqué al publicar esos textos. Es una recopilación de narraciones que, hace años, mandaba a una revista en alemán de Zúrich. No tienen ningún valor. Son redacciones escolares. ¿Por qué las publiqué? Entonces porque necesitaba el dinero. Ahora porque se empeñó el editor suizo. Estaban en el archivo del Estado, en Berna. Allí mandé todos mis papeles. A mí me daba igual. De todos modos, no hay quien entienda nada. Mi editor francés no lo quiso y en Alemania le dieron el premio de los críticos. Diez mil euros. No fui a recogerlos".
Desde que se le atragantó la historia de una muchacha enamorada de un hombre mayor, "un amigo de mi padre", Agota Kristof ya no escribe: "No lo necesito. Para mí la escritura es demasiado importante como para hacer algo que no me guste. Y no creo que me salga ya nada mejor de lo que escribí. ¿Para qué empeñarse? Tuve tres hijos y estuve casada dos veces. Nada de eso me impidió escribir. Quizás la fábrica... Ahora tengo todo el tiempo del mundo y no lo hago". ¿Y qué hace? "Como no puedo salir, veo la tele y me levanto tarde. Me encanta dormir, en parte porque sé que voy a soñar. ¿Pesadillas? También: que estoy en la escuela, que estoy casada otra vez...". ¿Y leer? "Leer sí leo, aunque menos que antes. Sobre todo, novelas policiacas, aunque luego no me acuerdo del nombre de sus autores. Últimamente también he leído a Pessoa". Además, en La analfabeta habla de Thomas Bernhard. "El problema es que ya he leído todo lo suyo. Me hacía reír mucho. Ya sé que es despiadado, pero por eso me hace reír, porque cuenta las cosas como son. Ahora estoy leyendo a otro escritor que no adorna las cosas, un húngaro, Imre Kertész. Cuando le dieron el Premio Nobel, los titulares de la prensa húngara fueron: 'Un judío gana el Nobel'. Pesaba más eso que el hecho de que fuera húngaro. Lo conocí una vez. Tuvo muchas dificultades para publicar en Hungría. Por suerte, lo tradujeron al alemán. Si no hubiera sido por eso no creo que le hubieran dado el Nobel".
Kristof se pregunta cómo habría sido su vida si hubiera vuelto a Hungría: "A menudo pienso en eso. Creo que allí habría sido más feliz. La gente es más cordial. Tal vez habría escrito más. Aquí pasé doce años sin poder escribir. En francés no podía y el húngaro se me iba perdiendo. Y la fábrica... Aunque peor que la fábrica fue luego trabajar en la consulta de un dentista. En un sitio no se podía hablar. En el otro, la gente no paraba".
Todd Solondz, parecía un simple discipulo de Woody Allen cuando en 1985 se estrenó con más pena que gloria la película Schatt's Last Shot y algo más tarde y con algo más de experiencia y mala leche con Fear, Anxiety & Depression (1989) en la que incluso interpretaba al personaje protagónico. Ambos proyectos ni siquiera encontraron cabida en la anarquica cartelera española. Además del parecido físico con el director de Manhattan (aunque algo más feo), Todd Solondz se manejaba con poca pericia dentro del mundillo del cine independiente aunque con muchas ganas y no falto de talento, no sería hasta Welcome to the Dollhouse (Bienvenidos a la Casa de Muñecas, 1995), cuando veríamos a un director consciente de sus propias posibilidades cinematográficas y expresivas. La película cosechó el éxito en festivales tan famosos como el de Sundace, así como en el Festival de Toronto y finalmente en Berlín. Con Happinnes (1998) podríamos decir que se consagró en un cine que podríamos definir declaradamente como de autor. Con esta película cosecho innumerables éxitos el Premio de Críticos Internacionales en el Festival de Cannes y fue nominada para el Globo de Oro al mejor Guión. Storytelling (Cosas que no se olvidan, 2001) se estrenó en Cannes y participó también en Sundance y en el Festival de Nueva York. Palíndormes (Palíndromos, 2004), estrenada finalmente en España en el 2006, cosechó desiguales críticas. Para algunos uno de los trabajos más remarcables del pasado año, para otros un mero producto no apto para estomagos sensibles. En consonancia, con los últimos trabajos de Harmony Korine, Gummo (1997) o Julien Donkey-Boy (1999), con peor fortuna en nuestra cartelera, o con Larry Clark, Kids (1995) o Ken Park (1999), Palíndromes, estrenada esclusivamente en V.O. supone otra vuelta de tuerca en su manera de narrar, unas veces desde un ángulo más sesgado, otras jugando con el equívoco y la multitud de posibilidades del lenguaje cinematográfico.
Como un palíndromo, el mundo gira sobre sí mismo sin ningún cambio: es como mirarse a los dos lados del espejo. Mi película, sin embargo, es en último término una historia de amor, como lo han sido todas mis películas: historias de amor prohibido, amor por uno mismo. Porque realmente no hay historia que merezca la pena ser contada que no sea de amor. Al final de "El Mago de Oz", Dorothy, el Espantapájaros, el Hombre de Hojalata y el León aprenden que lo que siempre pensaron que les faltaba, lo tenían ahí. Aprenden, en un sentido, que no han cambiado en absoluto: siempre fueron valientes, compasivos, y estaban en su hogar. Nada cambia. ¿Pero es posible cambiar?.
En Welcome to the Dollhouse (1996), ya teníamos las coordenadas más reconocibles de su cine y, no lo olvidemos, de su éxito. Lo que en apariencia es una película de adolencentes en un instituto, se convierte en las difucultades de una chica adolescente fea, no fea de tele, sino una chica fea como la que podemos encontrarnos paseando por las calles de una ciudad. Dawn, podría ser sin lugar a dudas, un alter ego femíneo de su director, Todd Solondz. Sin embargo el hermano mayor de Dawn un outsider de similares características, opina: "No sabe la suerte que tiene de ser chica..." En definitiva una adolescente que comienza a encontrarse torturada, que hasta ahora no se había dado perfecta cuenta de la importáncia de su aspecto físico. En el instituto se ve acosada por los que la tíldan de lesbiana o llamándola despreciativamente "salchicha", incluso un chico perturbado la amenaza con violarla, cosa que Dawn no ve del todo con malos ojos a pesar de todo.
Los optimistas tienden a creer en esa posibilidad, con la implicación de que las cosas además cambiarán a mejor. La idea de que no podemos cambiar sugiere que no podemos mejorar, y nadie quiere creer esto, aunque algunos se pueden consolar con lo que también implica esta afirmación, no podemos empeorar. La pregunta es: ¿en que medida es posible el cambio y hasta que punto no lo es?. ¿Es nuestra naturaleza como un palíndromo de alguna forma, impermeable al cambio por mucho que, paradójicamente cambiemos?.
Algunos pueden encontrar la idea de que nunca cambiamos deprimente y determinista. Y aún así la incapacidad es en muchos aspectos liberalizadora, te libera entre otras cosas de la obligación de cambiar. Y aceptar esta incapacidad puede ser una manera de consolarse: nadie es inmune, todo el mundo debe ser quien es.
Happinness (1998), además de ratificar claramente el éxito festivalero del director, nos presenta una visión de la vida, todavía si cabe, más amarga que la anterior. Todd Solondz, se enfrenta ahora con todos los tabúes que amenazan la sociedad norteamercana: la pederástia, el sadomasoquísmo y toda clase de perversiones sexuales, los asesinos en serie, la crueldad de la sociedad norteamericana en particular o del mundo en general. Los caminos, aquí se bifurcan, los personajes se multiplican, la visión de ellos es un tanto más sesgada pero la historia gana en complejidad y sobre todo en la mala leche impúdica de plantear los temas.
Puede haber una sensación de estar condenado, pero también de redención. El arte, de cualquier forma que sea definido, si es que es definible, no tiene significado si no es transformador. Por supuesto, al mismo tiempo, debe hacer a cualquier persona mejor, o peor. Si no es así, no es arte. Aviva es retratada por dos mujeres, cuatro chicas de 13 a 14 años, un chico de 12 y una niña de 6 años. Es la primera película para todos ellos.
Soles occidere et redire possunt;
nobis cum semel brevis lux occisus est
nox est perpetua et una dormienda.
(Catulo)
Los soles se ocultan, y pueden aparecer de nuevo;
pero cuando nuestra efímera luz se esconde
la noche es para siempre,
y el sueño, eterno
(Catulo)
[...] Tú me enseñaste todo lo que sé, pero te interrumpiste bruscamente, y te reservaste lo esencial. Tú me esnseñaste que el mundo no tiene alma. Cuando yo decía (esto por lo menos lo recuerdas, ¿verdad?, y por qué lo decía) que la vida es atroz, tú me contestabas que no, que la vida no es horrible ni hermosa. Que el vivir no tiene carácter ni sentido alguno. Tu afirmabas que el universo no sabe que los hombres están viviendo en él.
Pero no lo crees. Yo sé que no lo crees. Sé que te queda una cosa por enseñarme. Todos pueden ver que te conduces como si algo tuviera para tí razón y sentido. ¿Qué es ese algo? [...]
Del libro de apuntes de Cornelio Nepote
[...] Para César el dinero sólo es dinero en el momento en que está haciendo algo. Su opinión es que únicamente deberían poseerlo los que saben qué hacer con él. Ahora bien: es evidente que los multimillonarios no saben qué hacer con su dinero fuera de aferrarse a él o de esgrimirlo como un arma. César, indiferente al oro -actitud que para el rico resulta, como es lógico, desconcertante y hasta aterradora-, siempre encuentra una enormidad de cosas en qué emplearlo. Siempre puede poner en actividad el dinero de los demás y extraer el oro de las cajas fuertes de sus amigos.
De César a Cleopatra
[...] Me dices que vuestra ciencia médica egipcia es diez mil años más antigua que la nuestra, y que los romanos somos unos niños. Sí, sí, pero... Debo hablarte severamente: vuestros doctores tienen diez mil años de insensatez. Piensa, piensa por un instante en lo que es la medicina. La mayoría de los médicos son impostores. Cuanto más viejo y más venerado es un médico, tanto más ha de simular que lo sabe todo. Es natural que se pongan peores con el tiempo [...]
De Cicerón, en Roma, a Atico, en Grecia
Sólo uno entre cien matrimonios es feliz, amigo mío. Esta es una de esas cosas que todo el mundo sabe pero que nadie dice. No ha de sorprendernos, pues, que el matrimonio excepcional sea tan celebrado en todas partes, precisamente por su novedad y rareza. Pero lo malo es que los seres humanos, en nuestra locura, tendemos siempre a convertir la regla en excepción. Cada uno de nosotros se cree excepcional y destinado a lo excepcional, y nuestros jóvenes llegan al matrimonio convencidos que de noventa y nueve matrimonios son felices y uno desgracidado o de que, en caso de ser cierta la proporción contraria, les está reservado a ellos la felicidad excepcional.
[...] Por el matrimonio ponemos en manos de las mujeres el gobierno de nuestra casa, que ellas no tardan en extender a todos nuestros bienes. Crían a nuestros hijos, y con ello adquieren cierto derecho a intervenir en sus asuntos cuando llegan a la edad adulta. Y en todas estas cosas persiguen fines totalmente opuestos a los que un hombre se propone [...] Un hombre puede haber salvado a su país, puede haber dirigido los asuntos de un mundo y adquirido fama inmortal de sabiduría: para su mujer, de todos modos, sólo será un tonto sin cerebro.
[...] ¡Oh amigo mío, consolémonos con la filosofía! Hay un terreno en el que no han penetrado nunca y por el que nunca se han tomado el menor interés. Agradezcámos a la vejez que nos libera de la necesidad de sus besos, de esos besos que hemos de pagar al elevado precio de todo el orden de nuestra vida y de toda la tranquilidad de nuestro espíritu.
De Cicerón, desde Roma, a su hermano.
[...] Yo sostengo que cada persona tiene una edad hacia la cual apunta toda la vida, como la aguja imantada apunta al norte. Marco Antonio tendrá siempre dieciséis años, y del contraste entre esta edad y los años que realmente cuenta resulta un espectáculo cada vez más lamentable. Mi buen amigo Bruto ha sido un cincuentón reflexivo y juicioso desde la edad de doce años. César está siempre en la cuarentena, como un Jano que mirase irresoluto hacia la juventud y hacia la vejez. Según esta ley, Cleopatra, a pesar de su juventud, tendría cuarenta y cinco [...] Sin embargo, hay que estar muy alerta para advertir tales cosas [...] la belleza de sus ojos y la dulzura de su voz cuando habla, subyagan al incauto.
De Cytheris a Lucio Mamilo Turrino, en la isla de Capri.
[...] Y a pesar de todo, César ha descubierto que no le puede enseñar nada esencial, ya que la esencia de su enseñanza es la responsabilidad y la ética, y Cleopatra no tiene ni el más vago sentido del bien y del mal.
César ignora su propia pasión por la enseñanza, todo esto tiene para él la invisibilidad de las cosas demasiado evidentes. Es, por tanto, un mal educador. Supone que todos los hombres son al mismo tiempo maestros y estudiantes ávidos, que todos los hombres vibran con la vida moral. Las mujeres son educadoras más sutiles [...]
1838- Se inicia en Copenhague la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social.
1933 - Los nazis ganan las elecciones en Alemania.
1970 - Entra en vigor el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP), tras su aprobación el 12 de junio de 1968.
Nacimientos:
Defunciones:
1953 - Stalin, dictador soviético.
*****-Sergei Prokofiev, compositor.
Pack Fassbinder + Documental
La Ansiedad de Veronika Voss:
Robert Krohn, periodista deportivo, conoce durante una noche lluviosa a Verónica Voss, una antigua estrella de cine de la que ahora nadie se acuerda. Poco a poco, Robert va descubriendo las circunstancias que rodean la vida de la actriz, que vive totalmente dependiente de su enfermera y de las dosis de morfina que ésta le suministra. La historia de la angustia de la mujer se convierte entonces en una pesquisa casi policial, que muestra el lado más turbio de la supuesta época del milagro económico alemán. La ansiedad de Veronika Voss está vagamente inspirada en la vida de Sybille Schmitz, estrella de la UFA durante el Tercer Reich que tras el 45 quedó sumida en el olvido y murió de sobredosis a los 46 años
Un año con 13 lunas:
Se dice que en el Año de la Luna, que sucede cada 7 años, las personas más sensibles sufren fuertes depresiones. Si el Año de la Luna resulta ser a la vez un año con trece lunas nuevas, aquéllas pueden sufrir grandes catástrofes personales. Un año con trece lunas narra la tragedia de Elvira, un transexual (anteriormente llamado Erwin, casado y con hijos), transformado en mujer por amor a un hombre. Cuando su amante le rechaza, Elvira/Edwin comienza un peregrinaje por su pasado, intentando acercarse a las personas que están a su a su alrededor y buscando una razón para seguir viviendo. Sin embargo, nadie es capaz de ayudar a Elvira que, tras cinco días de soledad, termina suicidándose..
Lola:
A finales de los años 50, mientras Alemania está en plena reconstrucción, el funcionario von Bohm llega a Coburg, una pequeña ciudad donde se instala como director de Obras Públicas. Allí se enamora de Lola, la cantante y prostituta más famosa de la ciudad, a la que él conoce con el nombre de Marie-Louise, y de la que desconoce su doble vida. Lola es también la amante oficial de Shuckbert, un empresario que controla todas las obras de la ciudad y es dueño del Villa Fink, un burdel en el que Lola es la principal estrella. Al principio, von Bohm no se enfrenta a Schuckbert y permanece al margen de sus operaciones, pero todo cambia la noche que acude a Villa Fink, sin saber que allí le aguarda una desagradable sorpresa..
Documental:
Este es el primer intento de acercarse a la compleja personalidad de Fassbinder tras su muerte, profundizando en los aspectos más polémicos de su vida, como su abierta homosexualidad y su relación con las drogas..
Nocilla Dream
Editorial Candaya
Nocilla Dream, que puede soportar sin pesadumbre la etiqueta indie, es una de las apuestas narrativas más arriesgadas de los útimos años. Proliferan en ella las referencias al cine independiente norteamericano, a la historia del collage, al arte conceptual, a la arquitectura pragmática, a la evolución de los PCs y a la decadencia de la novela.
Agustín Fernández Mallo se fija en los outsiders del siglo XXI y sobre todo en la misteriosa conexión entre algunas vidas alternativas y globalizadas que transitan por escenarios de Serie B: rubias de burdel que sueñan con que algún cliente las lleve hacia el Este, ácratas que habitan en extrañas micronaciones, ancianos chinos adictos al surf, un argentino que vive en un apartahotel de Las Vegas y construye un singular monumento a Jorge Luis Borges...Todos ellos atrapados en la metáfora conductora de los desiertos y en la belleza del vacío.
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Orphans
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54 canciones incluidas en esta atípica recopilación organizada en tres discos para amigos del blues (Brawlers), lo celta y lo country (Bawlers) y lo experimental (Bastards).
''Brawlers'' nos muestra al Tom más eléctrico, ''Bawlers'' al corazón nocturno y ''Bastards'' es la cara más rebelde y anárquica del artista. Ajeno a modas y corrientes, el californiano remarca su innegable nexo con el cine grabando muchos temas cuyo último destino era la banda sonora de un film.
Mi abuela murió sobre las 17:15 PM del sábado. Yo, estaba frente al televisor, cuándo la triste noticia, pero de todos modos, yo siempre había estado preparado... Mis padres, no habían ido a trabajar ése día, ni el anterior... Ayer, se celebraba un largo y concurrido sepelio y, mi único temor era encontrarme, con según que vivos. Un día de Navidad, mi abuela olvidó como se contaba el dinero, y después… El cuerpo estaba en la habitación, muy encogido, empezaba a estar frío y permanecía visiblemente amoratado. Nunca antes había visto un muerto, aunque la muerte en aquel momento, no tenía porqué suponer ningún misterio. Se empañaron algunos lagrimales y las heroicidades y las secreciones mucosas se sucedieron, alguién intentó "lo de la lengua" y luego, trataron de cerrarle los ojos disimuladamente, pero no parecía tan sencillo. Estaba todo pagado y predispuesto, sin duda. Estas cosas procuran "pagarse" con tiempo. Alguién se ocuparía de realizar ciertos trámites un tanto incómodos. Luego, alguién fue llamando a la familia más cercana, en una tarde, de un constante ir y venir de familiares y amigos. Se ocuparían del cuerpo… La noche anterior a su muerte, mi abuela había estado cenando, asistida claro, y yo creía, se revolvería por momentos, instantes antes de su muerte, pero apenas tragaba. Desde luego, nunca antes había concebido el deceso último de un ser humano, visiblemente fuerte como una flaqueza, ya que visto lo visto, parecía ser que nadie estaba diseñado para aguantar mucho. El sábado, mi abuela permanecía inmóbil en la cama, respiraba con dificultad. Ya por la tarde, cada vez parecía estar más fatigada y finalmente expiró. Vino, el forense y se aseguró de que no respiraba, buscó durante unos instántes el pulso, pero había desaparecido todo rastro de constantes vitales. Alguién se ocuparía de trasladar el cuerpo. El cuerpo no llegaría entonces a los 37 kilos, había sido una mujer corpulenta. El féretro no cabía por la puerta, a pesar de todo, no era tan sencillo, llevar con dignidad un cuerpo sin vida, enrrollado en una sábana blanca, cubierta para disimular las llagas.
La cabeza comienza por alimentarse de toda clase de fantasías y fanfarrias del pasado. Me acordaba de una serie de felices instantáneas de mi primerísima infancia. Revivía los calurosos días de verano en la playa, muy pequeño y ajeno a los problemas de los adultos. No veía el momento para poder volver a casa y desembarazarme de todo el dolor que me venía de fuera, de personas a las que no había visto en mi vida. Luego me dí cuenta de que la gente iba allí, al tanatorio para distraerse, macabra forma de alimentar una vida insulsa, bonita manera de distanciarse de la muerte y de escapar de la soledad.
En el tanatorio, había una recepcionista, un hall para invitados, una habitación aparte desde dónde velar por el difunto, allí de cuerpo presente, tras una ventana. Sudario blanco, maquillaje y rostro a la vista, con corona de flores al fondo. No resistíamos cierto embobamiento frente a toda clase de artificio ceremonial. La mirada se nos filtraba a través de una luz artificial fluorescente. El pensamiento en el que nos encontrábamos sumidos se interrumpía contínuamente con la llegada de nuevos vecinos con la firme intención de acompañarnos en el sentimiento. Toda mi intimidad era vapuleada y mi estómago removido en una nauseabunda amalgama de buenas intenciones.
A la mañana siguiente de nuevo madrugar, recepción en el tanatorio. Me sorprendió que algo tan desagradable se pudiera prolongar tanto en el tiempo. Para mayor conford, una antigua caldera para la calefacción no dejaba de filtrar, goteándo líquido y sorbiendo una emulsión mucosa como si el difunto estuviera resfriado y todavía vivo. Era entonces cuando yo decidía si quería utilizar mi solvencia en distracciones y evasivas de la mente para tranquilizar mi consciencia bombardeada de continuo con violaciones de mi espacio vital.
Prefería distanciarme de la misa, levantarme o sentarme obedeciendo la rigurosidad de la ceremonia. Tampoco recordaba ninguna plegaría del pasado, así que ni siquiera me había molestado en fingir articular palabra. Estaba allí por compromiso y no me avergonzaba en absoluto por mi largo tiempo incubado ateísmo.
Soñé que me llamaban por teléfono. Habían exhumado el cuerpo, ya que mi abuela, dando indicios de signos de vida, había estado dando golpecitos en la lápida. Nos la regresaron con un estado de salud inmejorable. Eso sí, con síntomas más propios del Alzheimer, que de una persona mentalmente sana. Sin embargo el sueño, no indicaba mi deseo de tener otra vez a mi abuela en casa. Siento decir esto pero mi abuela, se había convertido en una carga para el bienestar de la familia. Muchos años a expensas de las sucesivas fases de la enfermedad. Imagina una familia común con uno de sus miembros que de repente se convierte en alguién con brotes psicóticos y hazte a la idea de estar cenando y tener que ir corriendo a cambiar pañales o a limpiar la mierda.
2.- EN UNA RED DE LÍNEAS QUE SE ENTRECRUZAN
Imagina subir a un vagón de tren y sentirte observado por los ojos de cientos de desconocidos codiciosos. Date cuenta de que eres una persona encerrada en el piso de un edificio comunitario y que teme encontrarse en el ascensor con alguno de sus vecinos, a los que molesta el maullar de tu gato. Luego empieza a hacerte a la idea de tener que salir de casa, cruzar infinidad de calles y plazas, plagadas de personas que hablan y cuchichean entre ellas. Intenta evitar encontrarte por el camino, con alguien que te pregunte por la hora o por alguna calle, que es seguro que desconoces. Espera a que no hayan cambiado el horario usual de circulación de trenes sin previo aviso, y ten mucho cuidado de no hacerte un verdadero lío con los céntimos, si han modificado la tarifa por viaje entresemana ida/vuelta, ya que la despacha los billetes suele resoplar de impaciencia y mirarte con cara de pocos amigos. Sube al tren y busca un asiento que esté libre o a alguien dispuesto a apartar sus bártulos. Encuentra el ángulo idéneo lejos de las miradas insistentes de desconocidos ojos codiciosos. Disfruta del soleado paisaje si estás sentado al lado de una ventana tintada.
Una gran estación de trenes concurrida por cientos de personas, lugar idóneo para reencontrarte con amistades olvidadas, viejos conocidos de viaje y absolutos desconocidos algo pintorescos. La gente fea viaja mucho en tren o en metro, la iluminación de los vagones y la cruda luz del sol, tampoco ayuda mucho a realzar sus encantos. La claraboya de la gran cúpula que cubre toda la estación, incide directamente en las caras de la gente fea que espera impasible su hora de embarque. Dos miembros de seguridad sordomudos con chaleco fluorencente hablando en signos entre ellos. Nadie me cede el paso. Todos ellos, cuando van acompañados tropiezan contigo y todavía te ignoran más. Me siento ignorado, no permiten que salga finalmente, de allí. Quiero salir de allí y la gente se abalanza sobre el tren al abrirse las puertas y cuando todavía falta mucho para la salida, te encuentras con que nadie allí contempla las mínimas leyes del decoro: Primero, dejar salir, para poder entrar. ¡Dejen paso!, maldita sea. No cerreis el paso, no os arracimeis en grupos para charlar en la zona de embarque.
Parece como si la gente de aquella clase me pidiera explicaciones con la mirada. ¿Qué hacía yo allí a aquellas alturas del semestre? Podría haber estado enfermo. Qué les importaba a todos ellos. ¿A quién pido los apuntes? Bueno, estaba claro que nadie me miraría con gesto reprobatorio. Parece ser que coger apuntes en una carrera de letras, hoy en día es el maximum del esfuerzo universitario. ¿Dejarme los apuntes de un día para otro? Nada, si la tierra me tragaba al salir de allí y los apuntes desaparecían conmigo. Siempre hay colas en reprografía, e insoportables que quieren fotocopiar las hojas de una libreta con anillas. Todos estábamos en las mismas, a la búsqueda y captura de los apuntes perfectos, si estaban a doble espacio y con letra gótica, mejor que mejor. Imposible deshacerse de los centimitos sueltos, perdidos en mi vieja cartera. ¿Alguién había hecho esquemas, ampliado los apuntes con bibliografía, sonsacado las preguntas más frecuentes para sucesivos exámenes? Tarea imposible saber, si el profesor de turno descubrirá que el trabajo de ***, está sacado diréctamente de internet. Por lo pronto, ya nos ha metido el miedo en el cuerpo. Al parecer, es especialísta en determinar la mano negra que ha intervenido en cada trabajo. No se si sabrá de la infinidad de métodos de búsqueda en la red.
De vuelta, espero pasar desapercibido en un rincón de la clase, lo más a la izquierda y con acceso rápido a la salida de emergencia. Los pupitres inclinados, parecían dispuestos a caerse sobre mí. Mi ansiedad y la rapidez con la que pretendía moverme por los pasillos, se habían traducido en fuertes retortijones y leves mareos, una vez en un lugar más confortable, producidos por cierta sensación de no poder verter mis opiniones sobre el debate que en aquel momento se estaba estableciendo. Algunas caras duras y a la vez perversas me producían cierto astrid e incluso algunas caras de perro, me miraban con ojos humanoides, y en definitiva acabé por experimentar un incipiente vértigo, como si fuera trasbalsando de un mundo a otro, malogrando mi existencia encallada, para perecer, allí. Había procurado, sin conseguirlo del todo, comprometerme, para empezar a obviar las risas y los cuchicheos que creía dirigidos hacia mí. Pero no podía dejar de experimentar la sensación de que alguien con malas intenciones, esgrimiendo un afilado cuchillo se dispusiera a abalanzarse sobre mí por la espalda, en aquel momento sin que yo, pudiera hacer nada útil por evitarlo.
3.- SOBRE LA ALFOMBRA DE HOJAS ILUMINADAS POR LA LUNA
Tenía la consoladora sensación… ¡Vaya!, parecía que todos los estrenos de la cartelera, para aquel viernes, los programas de televisión estrenados ese mismo día y los libros publicados por aquellas fechas, podrían estar perfectamente bien indicados para mí. ¡Si!, lo mismo debieron pensar todos los que se acercaban, a todos estos estos sitios, un viernes por la tarde. ¿Qué sentido tiene abandonar la redondeada cifra de los veinte y pasar a formar parte de un mundo, con personas exáctamente como tú, y cuya vida abandona un ritmo trepidante para discurrir más tarde, a velocidad senil? Aún a riesgo, de parecer recién deslomado por leer, El retrato de Dorian Gray --Poco a mi favor tengo que decir a este respecto, y muchas más evasivas que justificar en la cuenta de un rosario-- ¡Si!—excalmo--: El libro con el triste honor de haber concienzado infinidad de vidas sin sentido, responsable de crear meandros paralelos en insustanciales vidas, y cómplice en dar sentido a desauciadas existencias, por las que nadie daba un duro, hasta la fecha, acaba de hacer mella en el, hasta ahora perfecto, libro de viajes.
Todo se soluciona acercándose al espejo, primerísimo plano de unas pupilas completamente dilatadas, mirada líquida y blanco de ojo sin rastro de sangre. Nunca puedes estar seguro, tal vez estas siendo víctima inocente de una mentira y lo que es peor, ni siquiera, en el peor de los casos, dejas de ser cómplice de tu propia mentira. Nunca podré olvidar, aquella ocasión en la que me miré con mi ***, en aquel espejo de cuerpo completo y no pude disimular mi descontento, ya que parecía obvio que no formábamos una pareja. Nunca podré superar aquella decepción e indudablemente todo aquello contribuyó a la disolución definitiva de todo vínculo posible entre nosotros. Nunca más me miraría en un espejo que no fuera mío, o el de mi habitación de medio cuerpo. Estaba destrozado, pero en algún sentido, me podía recuperar de aquel mal trago. Cualquier decepción es un mal trago, pero... ¿Por qué me habré estado engañando?, ¿Por qué, salía perdiendo frente a cualquier comparación? Desde entonces, no he dejado de estar atormentado por todo ello, y desde que me acepto con mis dudosas inclinaciones ***…, es todo mucho peor. El mundo *** por así decirlo, supone un envoltorio perfecto para morir pronto y ser recordado joven. Por otro lado toda esa superficialidad…
He prolongado demasiado este juego, y a la deriva de una partida perdida de antemano, no consigo esquivar los numerosos embates de mi fustigada conciéncia. Estaré pecando otra vez de reduccionista, pero podría mientras tanto, alimentar un hipotético interior, --me niego a escribir la palabra “espíritu”, porqué me hace sentir, incluso más estúpido que con la palabra “interior”-. Escribir sobre todo ello, en realidad, sirve de bien poco. No sirve de verdadera terapia, ya que siempre me encuentro a expensas de cualquier clase de estilo. Por todo ello, lo que sea capaz de consignar, en este breve interludio, será un equívoco retazo plagado de sentimentalísmo, buenas intenciones, bonitas palabras y mejor cara, de la que en realidad, pretendía mostrar. En resumidas cuentas, supone algo parecido a un iceberg, del que solamente somos capaces de ver una pequeña parte que simula flotar por encima del agua, y dicho así y teniendo en cuenta, la maravillosa concepción del relato de Hemingway, todo resulta algo menos afectado, y por así decirlo, un tanto menos ridículo.
4.- EN TORNO A UNA FOSA VACÍA
Una cita a ciegas, en lugar de resultar algo atrevido y una estimulante nueva experiencia que sumar en tu haber, supone un esforzado juego de empatías --no ves llegar por ningún lado, el mometo oportuno para esquivar la mirada y derivar la conversación hacía algo anodino y falto de cualquier interés, que disuada al interlocutor de prolongar por mucho más tiempo, aquel disparate--, que de todos modos, no tardas mucho tiempo en abandonar a indirectas y evasivas, y cuando finalmente despejas la incógnita, te das cuenta de que él siente precisamente lo mismo que sientes tú por él, es decir, total indiferencia. Entonces, te sientes un poco desolado, como en aquella ocasión en que tu padre articuló palabra simplemente, para quejarse y soltar una serie de insensateces, sobre la responsabilidad de los hijos y la preservación de unión familiar, alimentado por un encendido debate de la televisión, regado por una serie de contertulios de pacotilla, y acerca de la unión familiar y sus derivados, que tenía lugar en aquel preciso momento.
Simplemente, ves en como tu vida se vacía por momentos. Te das cuenta de que la palabras “hijo-gay” y la serie “bienestar familiar” són totalmente incompatibles. También te das cuenta de que es imposible encontrar, entre los lugares comunes en que te mueves, a alguién con tus mismas inclinaciones y que además sea capaz de llenar, el vacío existencial que te acompaña en aquel momento. Recurres en última instáncia a la ayuda inestimable, hoy en día de la tecnología y a las posibilidades infinitas de encontrar la felicidad, haciendo buen uso de la gran autopísta de la información. Al parecer, sin internet, me vería abocado irremediablemente, a recorrer callejuelas oscuras y visitar locales de ambiente, inhóspitos y privados de un mínimo decente de salubridad. Si alguién, debe dar las gracias en este aspecto, soy yo, y por facilitarme, las cosas “grácias muchas”. La homosexualidad, para muchos, patológica, sintomática, claro indicio de inmadurez intelectual y de la más aberrante de las desmesuras, por dónde se reconoce de lejos, el tufillo del mal gusto, y de lo más declaradamente zen o kitsch, y que sigue siendo un risible e imperdonable pecado, a la vez que arquetipo de juventud e inmadurez. Todo el mundo espera con entusiamo el día del orgullo gay, como en la película de Berlánga Plácido, se esperaba precisamente la Navidad de las buenas acciones, para echar un hueso a un pobre indigente y sentarlo a la mesa de los más adinerados.
Maricas sí, pero en mi casa no. ¿Quién tiene la culpa entonces? Camille Paglia, diría que gran parte de la culpa es del propio “colectivo”. Fermento único, rebosante nido de plañideras, con claros síntomas de victimismo, e incapacidad para cualquier actividad de resistencia y compromiso político. No pretendo ser como esos periodístas de derechas o de izquierdas que llaman a Boris ***, “revientaculos”. Cada uno es como es, nadie representa a nadie, y cada uno determina qué decir, tal y como lo piensa y expresarlo del modo que le venga en gana… ¿Son todos los periodistas de derechas, tan hijos de puta cómo Jiménez ***? Y, aúnque en realidad, esté sembrado… No creo, en las unanimidades. ¿Son todos los escritores tan payasos como los tertulianos del programa televisivo de Sánchez ***?, ¿Nos merecemos la televisión que tenemos?, es decir Canal ***, y toda la serie de emisoras locales, en sintonía con el pueblo llano.
5.- ¿CUÁL HISTORIA ESPERA SU FIN ALLÁ ABAJO?
Reducido a falsas perspectivas, me encuentro de nuevo en un lugar concurrido. No puedo evitar la desagradable sensación que me producen las expresiones de la gente que se cruza conmigo por el camino. Ayer me desperté un tanto alterado, había vuelto a tener el mismo sueño extraño, me vestí rápidamente… Necesitaba mezclarme entre la multitud. Ir al F*** y curiosear entre sus artículos, recorrer las calles arboladas de C*** y continuar por la C/ X***. Huir de las perspectivas de algunos edificios, evitar la línea recta, perderme un rato entre El ** *** y el resto de comercios colindantes y en calles adyacentes. Hacer como que empiezo de cero, con todos sus inconvenientes asociados.

MÁS EXTRAÑO QUE EN LA FICCIÓN
ESCRITORIO DE KAREN EIFFEL:
Las siete de la mañana. Vemos a Karen sentada frente a una mesa bastante austera. Frente a ella, una máquina de escribir Remington negra algo antigua para la época. Toda la escena con un plano fijo frontal de Karen frente a su mesa. La habitación es oscura y desde fuera de plano un foco de luz ilumina. Iluminadas, el medio cuerpo de Karen y la máquina de escribir. Difícilmente podemos vislumbrar el resto de los enseres que figuran en la mesa, quizás una fracción del legajo de folios y una pluma estilográfica dificil de identificar. Karen permanece concentrada tecleando de manera contínua y llevando la mirada conforme el rodillo desplaza la hoja sobre la que golpetean las palancas de impresión.
KAREN: Después de 36 segundos de tecleteo continuado y aspecto concentrado, (acompañando el traqueteo y el ring de la máquina de escribir, con contínuo jadeos apenas perceptibles y resoplidos igualmente inaudibles aunque vemos que abre un poco los labios, para soltar una pizca de aliento) Karen levanta levemente la vista, mira a un lado, hacía lo que suponemos una ventana pequeña por la que entra un haz de luz. Inmediatamente vuelve a mirar la hoja de arriba a abajo.
Uhhhff. Abouffff
Karen deja caer la cabeza sobre el teclado y el sonido que producen las paletas al dar sobre el papel suena como si se partiera un manojo de paja seca al quebrarse violéntamente.
(Fundido en negro)
KAREN Se oye un leve chirrido, seguido del sonido de una puerta al encajarse [Punsk…Chansk]. ¿Pero…? Cree que está soñando. Cierra los ojos y se restriega la cara.
JULES (Apuntando con un arma): ¡No…! La señora Esacker no está.
KAREN: ¿Puedo…? Señala algo con una indicación
JULES (Asiente con un gesto de cabeza)
KAREN: (Coge un cigarrillo con manos temblorosas)
Otra vez se oye la puerta. Se cierra con ánimo de hacerse notar un fuerte portazo.
PENNY: La vemos asomar la cabeza por el marco de la puerta, con ánimo de sorprender a Karen. Se da cuenta de la presencia del señor Hilbert, (gesto de extrañeza) que se ha situado más hacia la izquierda, (guarda el arma detrás de la espalda) casí pegado a la pared, con tal de que Penny no lo viera inmediatamente: Le traré un café cargado… (Parece ignorar al señor Hilbert). Le mira con algo de desdén y sale por la derecha.
KAREN Se restriega brevemente la nariz y sonríe: Sí…
JULES (Se posiciona): Bien… Apunta de nuevo a Karen con la pistola: No va a cambiar, nada… ¡Shich…! El final… Ya está escrito… ¡Déjeme ver eso…!
KAREN (Se levanta cojeando). Coge la máquina de escribir y la levanta sobre su cabeza.
Fuera de plano. La ventana. Se oye un disparo. Portazo.
PENNY (Aparece rápidamente doblada por la cintura) Apoya la espalda en la pared.
(Raccord color). Salto de eje. Continuidad de dos planos correlativos
EN LA CALLE:
ANA (Llueve). Sale de una tienda. Ve a Harold frente a la parada de autobús. Le hace un gesto con la mano
HAROLD (Sopesando el maletín) Mira el reloj y continúa cabizbajo. No ve a Ana.
ANA (Llueve mucho). Sale corriendo para cruzar.
HAROLD. (Levanta el rostro) Ve a Ana. (Se vuelve hacia la derecha) Ve llegar un autobús a toda velocidad.
Primer plano de Harold compungido. Primerísimo plano de Harold con cara de esfuerzo
Desde arriba. Leve picado.
Ralentizado. Harold corre hacia Ana. La empuja.
Velocidad normal.
ANA (En el suelo) Ajena a la escena
Gente arremolinada. El grupo se abre. Los pies de Harold. La policía aparta a la gente. El conductor de autobús se lamenta
¡Harold…!
HABITACIÓN DE HOSPITAL:
Una pieza iluminada de manera homogénea. Predominio del blanco. Mobiliario austero blanco. Una cama. Alguién descansa. Pierna escayolada. Parece ser una chica.
ANA (Acostada con la pierna en alto). Leyendo en voz alta un legajo de hojas mecanografiadas:
“Oropeles, ángeles trompeteros engalanados. Harold entre mullidas nubes algodonosas, rodeado de amorcillos sonrosados. La luz pura y un lecho otra vez de nubes…”
(Raccord blanco)
Ventana. Plano de cielo azul con nubes arracimadas.
“Intangible y difuminado el peso y las nubes…”
(Raccord negro)
De noche. Oscuridad total.
De nuevo en la habitación de hospital. Luz amarillenta. Ana sigue leyendo.
“Se acabó. Si, unos mueren…”
Flasbacks. Harold en la Pastelería. Harold en la parada de autobús. Harold sentado en una silla de la pastelería.
“Mueren los más fuertes. Una importante lección, una bonita historia. El amor y el arte... un duro golpe... siempre hay alguién que recibe. ¿Quiénes són, ahora los afortunados, los que ya no están, o quienes tienen, que llorarles?
(Fundido en negro)
Una tarde el golpeteo de una rama en la ventana de mi escritorio, me alejó por un instante de una ensoñación no inducida. Me levanté temprano y por una vez me pregunté que ocurriría si me privaba por una vez de las interrupciones obligadas para las comidas. Llegados a este punto mi vida como la de todos estaba dividida en días de al menos tres comidas, no podía impedir que de pronto se hiciera la noche, me entrara el sueño y esa noche diera paso a otro día liviano, que por lo general amanecía soleado y que en invierno solía presentarse frío y en verano poco menos que caluroso. Estaba dispuesto a secuestrar mi conciencia, el 2007 todavía no me había hecho sentirme triste de mí, ni por el tiempo en transcurso. La entrante estación con la que irremediablemente terminaba el año apenas se había bosquejado en mi agenda. Días antes, me había dado cuenta de que mi vida estaba pendiente de un hilo. Mi felicidad dependía demasiado de un simple gesto, de sí alguién aquel u otro día me parecía que tenía una respuesta favorable a mis livianas palabras, entonces experimentaba algo parecido a felicidad contenta. Esperaba con planificación el momento más idóneo para poner en funcionamiento el que sería desde entonces una consciencia en suspenso. Iba a cumplir mis taréas dentro de un plazo estipulado pero lo iba a replantear todo de nuevo, sirviendóme de la subdivisión de tareas, llegando incluso a convertir un inapelable vencimiento de plazo, en una mayor eficiencia en la resolución final de mi cometido. La subdivisión de tareas no solamente consistía en descomponer el trabajo en pequeñas píldoras administradas en relación a una serie de horas interrumpidas con la toma por obligación de una comida avanzando en favor a determinada hora en determinado lugar. Esas píldoras lejos de parecer minúsculas podían dividirse a su vez en paquetes mejor troceados, con el permiso de sentirse de nuevo obligado a subdividir dichos paquetes mejor troceados si cabe, en carpetas más delgadas, dónde finalmente irían a parar las subtareas de las sub-subtareas. Es entonces y de momento, para no convertir el dichoso planning en un desfavorable conglomerado desmoralizado, donde finalizaría sin cortapisas, la eficacia del método subdivisor. Llegados a esta parte y siempre que la tarea/no-tarea no afecte a nuestra responsabilidad moral implícita y última, en última instancia se perfilaría otro sub-método del método expuesto bajo el que se comtemplaría la posibilidad de aceptar como inservible el método y el trabajo realizado hasta entonces y que supondría en todo caso, volver a partir desde cero y no contemplar el trabajo realizado hasta la fecha. Este hecho de producirse solamente entraría dentro de lo provable una vez llevado acabo cada uno de los pasos de principio a fin del proceso inicial con absoluta disciplina. Por ello y aún a riesgo de suponer una desestabilización de la conciéncia en suspenso con irreparables consecuencias, que contemplarían desde el ejercicio, en su estipulado derecho, de llevar a término pleno acto de defenestración, hasta la aparición de brotes psicóticos, derivables en episodios homicidas de violéncia, extensibles a instituciones responsables del método reprobatorio. De todos modos y con la clara intención de que la posibilidad de fracaso no intercediera en la plena disposición de las facultades mentales natas del favorecido para cada tarea asignada—no lo olvidemos, asignadas por el mismo, o de manera ilusoria por alguién que pongamos por caso, fuera capaz de suplantar o desdoblar su ente consciente, o constituir un campo de fuerza pura, al que podamos dar apariencia o recubrimiento corpóreo—dicho favorecido no tendra bajo su disposición el contrato estipulado en su totalidad, sino que podrá servirse de un extracto a modo de guía, con el que se le darán a conocer, simplemente las bases del método A, pero no el A1.
TARNATION. Dir. Jonathan Caouette (2003)
alta de espacio, pero sobre todo porque una vez metidos en la película se nos hace, cuanto menos harto difícil permanecer atentos a todo lo que acontece o se nos arroja a la cara. Jonathan Caouette se sirve de videos caseros de su infancia y adolescencia tomados de manera muy amateur con una cámara doméstica, de instantáneas o fotografías reconfiguradas a modo de collage, parece trabajar con total libertad cuando superpone planos, parte en dos o en cuatro la pantalla para simultanear e incluso repetir imágenes, aumenta el grano de los fotogramas o destruye la serie siguente de fotogramas de manera algo parecida a Persona (Ingmar Bergman,1966), recurre a efectos sonoros extradiegéticos…
ibilidad a ultranza. Tarnation intercala y superpone la propia tragedia de su realizador, que se extiende por motivos obvios a toda la familia en general. Tal vez al leer una crítica de la película en cualquier página de internet especializada en cine o no, cosa que no me he molestado mucho en hacer, lo primero que se le recriminaría a la cinta en general, sería a priori, su artificiosidad, cosa que por una parte es totalmente cierto, lo que quizás no se señale en demasía es su talento a la hora de servir unas imágenes que tienen la deliciosa facultad de atraernos hacia la pantalla de manera realmente habilidosa y por otra parte justificada. También es cierto que conforme avanzamos hacia el final el maravilloso envoltorio con el que se nos presenta y por el que se nos emplaza hasta mucho más tarde, se desvirtúa y la historia decae casi al final en un simple documento doméstico personal y falto de resolución. Pese a este mediano inconveniente, Caouette consigue filmar un pedazo de realísmo mágico de brote psicótico y enfermizo, que además de funcionar como adictivo sirve como revulsivo visual en contraste con el minimalísmo y la contención estilística que paradójicamente, predomina en las cloacas de una industría de inusual relevancia intelectual, dentro del campo estríctamente documental.
--Tu hermano, ¿acaba de salir del armario?—Mi amigo *****, estaba al otro lado del teléfono. —Uuuh, una semana después de la muerte de tu abuela. Tus padres deben de estar destrozados.
--¿Dejas que te den por culo?—le pregunté. Eran cerca de la hora del almuerzo y Adam parecía no haber comido en todo el día.—¿Dejas que te den por culo?. Quiero decir en el Instituto.--Ah. Sólo a los de historia. Uuuh. No te puedes hacer una idea de lo que es montárselo a menudo con… Bueno, me figuro… ¿Tú no eras chapero, o algo…?
--Sólo en el Instituto. Ahora que soy universitario, nunca me dejo encular por dinero. Con uno o dos puntitos más en el exámen me conformo. No me puedo quejar, ni siquiera me pagan, pero por lo menos mis padres así no rechistan y yo continúo sin dar ni golpe.
--En la Universidad… Dime… ¿Todos tus profesores, són maricones?
--Qué te crees—Le miré con cierta coquetería puteril—Estudio Historia del Arte. Allí solamente existen dos clases de profesores, los maricones que se cepillan a sus alumnos, y los que siempre están de baja laboral, por qué no se si sabes, algunos todavía no se han aceptado y no van zorreando por el mundo, como tú.
--¿Y, los de Historia?
--Esos, no salen del armario hasta que están casados y entonces es demasiado tarde para dejar tirada a su mujer y disputar la custodia de su hijo.
--Pareces estar enterado. En la Universidad… Bueno, en El Insti són importantes las notas, pero yo prefiero que me pagen. No soy maricón como tú, ¿sabes?
--En la Universidad, puede entrar cualquiera. De hecho, es algo así como el descanso de tu vida. Te quedas durmiendo que alguién te facilitará tarde o temprano los apuntes. Allí, los profesores ni se molestan en recomendar bibliografía, ya que nadie la consulta. Es fácil conseguir el aprovado… ¿Pero, que quieres que te diga? En Historia de Arte, si no sacas buenas notas, no eres nadie. Es la carrera más paradójica… Uuuh, no eres nadie. Ni siquiera con buenas notas tienes asegurado... Si eres chica, es todo mucho más sencillo, a ellas solamente les basta con terminar la carrera, luego hacer ver como que están empleadas de bibliotecaria, pongamos por caso, para luego dejarlo todo y casarse con un potro con trabajo bien remunerado. Conozco a varias, que nada más salir de La Facultad, tenían preparado el bombo. Mejor para ellas, estar de mantenida, si eres gay y te pasa lo mismo, menuda depresión. Ya eres, la mujer de la pareja, no sirves para nada, sólo para hacer pucheros y tener preparada y caliente la comida de tu maridito, que viene agotado de trabajar. Luego te follan por el culo, y no se te ocurra rechistar. Tú no trabajas, no llevas dinero a casa, y no eres nada.
--Menudo panorama. Yo cuando deje de hacer unas chapas... En el mismo momento que algún cliente me insinúe que ya no sirvo para esto… La verdad… joder… No se, si sería más placentero que un choto te diera bien por el culo a todas horas. Estoy por replantearmelo, lo digo en serio. Seguro, que con lo mal que me va en el Instituto, acabo haciendo zanjas, para el cableado…Uuuh, mi espalda.
--A Mario lo han cogido para Televisión—Se queda con la boca abierta.—A lo mejor lo cogen para substituir al gilipollas ese de “Aquí hay trabajo”. Segurammente lo abran cogido para alguna obra de teatro.
--Uuuh. Ahora además de deprimido, siento envidia.
--Venga, cuentame alguna guarrada que hayas hecho con alguno de tus clientes.
--Uuuh. Nada excitante la verdad. Casi todos són gordos y viejos. Solamente me piden que les amordace bien, les de unos azotes y les destroce el culo.
--¡Es todo, tan deprimente! Las chicas lo tienen todo tan fácil. No se putean entre ellas. Para colmo ahora invaden la Universidad. Y, aunque sean feas siempre encuentran un potro que las alimente y les lleve un sueldo a casa. Encima no les puedes pegar, por que ahora són más listas, ya que han ido a la Universidad.
--Ni si quiera te he tocado—le dije. Era verdad, apenas había untado un poco de crema con el dedo. Al acercarme con el dedo pringoso, abría sin tapujos más el culo. Era un ojete elástico, latiendo con un ritmo acompasado, estaba de contínuo abriendose y cerrándose, para luego abrirse todavía más.—Uuuh. Ven, a buscar petroleo. Era algo cómico, algo embarazoso incluso, al menos a mí me lo parecía. Su esfinter se dilataba y latía, cada vez parecía más insinuante, como un reborde de anillo elástico invitando, un ojo ciego, preparado para tragar todo aquello que se interpusiera en su órbita.
--¿Qué es eso, la boca del metro? Enrojecía, no por vergüenza, sino porqué era muy pálido y el rubor por la excitación, le subía rápidamente a las mejillas. Uuuuh
–Uuuh. Es lo más antierótico...--Al recordarlo…Si, resulta un tanto erótico.
Era un marica de piscina, de speedo azul marino, culo bien torneado, muslos gruesos y justo tono muscular. Lo habíamos visto mi amigo y yo mientras tomábamos el sol. Su mirada lasciva, su andar masculino ladeando las caderas. Rubio auténtico, tal vez con algún que otro reflejo. Dejaba caer su flequillo mojado sobre la frente. Aunque el cabello no impedía verle los ojos. Lampiño, un chubby de cuerpo entero. Era el único de por allí, con la salvedad de mi amigo y yo, que parecía tener cintura. De ninguna manera, parecía tener problemas con los esteroides, si los había tomado alguna vez, era su culo quien lo tenía que agradecer. Dios, uuuhh que culo. Tener un culo así y no ser pasivo es como para los católicos follar sin estar casado, un pecado. Si la musculona de la socorrista se le acerca lo más mínimo, voy a hacer yo que una tranquila tarde en la piscina, se convierta en un Cumbres Borrascosas. Aquel individuo sobre su alta silla de vigilancia, estaba siempre al acecho, en cuanto algún chulito de playa, paseaba por los alrededores desplegando su palmito.
--Uuuuh. Te estas empalmando—me di la vuelta rápidamente, incluso, uuuh que dolor, una erección estrujada sobre la toalla.--De aquí no te levanta ahora ni Dios.
--Debería ponerme unos shorts más holgados—La mirada de mi amigo lo decía todo-- Una polla tiesa, nada discreta ni perentoria.--Ahora ponlo en alguno de tus libros.
--Lo de ésta tarde merece todo un poemario. Oda a la polla (segunda parte). Rianse ustedes del cipote de Archidona. ¿Lo suscribo? No sirven de nada los pantaloncitos holgados, yo de tú, me pegaba la polla al culo. Al fin y al cabo, tienes los huevos pegados al culo, como los tigres.
--Si, o una pantera, ¡no te jode!--Cualquier felino me sirve. Deberían prohibir que con un culo así, uuuh... fueran provocando a polvorines sexuales como yo. Además hay señoras respetables tostándose al sol. —Me levanto, parece ser que algo contúa latiendo bajo la fina tela.
--Seguro que un poco de agua fría…--Bajo rápidamente a la piscina. Un grupo de chavales chapotean, levantan una ligera marea, me salpican y producen un ligero oleaje, mi polla no deja de oscilar, golpetea como pequeñas lamidas, mí sumergido y mullido muslamen.
--En cuanto veas que el socorrista de las pelotas, se le acerca lo más mínimo.--uuuh, ese culo.--A la mínima vas tú y les interumpes.
--¿Qué digo?
¿Conoces, ese dolor bajo el cráneo, un dolor agudo subcutáneo, como una filtración desde las meninges y que tiene correlación con una sensación de líquido derramado, algo similar a como si aquella cavidad en que se halla perdiera por algún orificio insospechado, algo de masa encefálica? No soy capaz de hacerme una ligera idea, la enfermedad penetra allí y, si como digo, quieres hacerte una ligera idea de las consecuencias derivadas, la infección llega a una parte todavía más recóndita del organísmo y, todavía el padecimiento empeora, se acentúa más y la dolencia se hace todavía más punzante, apoderándose de este modo de todo el sistema nervioso. Por así decirlo te conviertes en un cuerpo dilapidado e inútil, incapacitado de por vida, a desarrollar las facetas más básicas en relaciones interpersonales. Entonces, lo mejor que puedes hacer, es buscar refugio dentro de una habitación cerrada, cálida y oscura. Una sudoración inevitable, mucho más profusa una vez incosciente, para luego despertar empapado y a expensas del ir y venir de los escalofríos. Presa del delirio y las convulsiones me limité a agarrarme del ángulo de la mesilla de noche, cosa que hizo que al inclinarla sobre mi posición, la pieza de mármol que la coronaba se deslizara sobre mi tórax. Luego, al intentar moverla con los brazos flexionados, me vencí hacia un lado, cosa que hizo que con medio cuerpo fuera de la cama, instantes antes de rozar el suelo, mi mandíbula se diera un fuerte golpe con la antes mencionada mesilla. A consecuencia del golpe, uno de los huesos temporales de mi malograda mandíbula cedió a desencajarse. Desde entonces, aunque la mandíbula consiguió responder de manera magnífica a la posterior operación quirúrgica, mi semblante no ha vuelto a ser el mismo.El otro día después de una breve sobremesa con café y pan de jengibre, rompiendo con la rutina de siempre, me llevé algo de trabajo de la oficina a casa. Encendí como cada tarde el ordenador, y decidí abrir un momento el messenger y ponerme visible. Raramente había alguién conocido conectado por aquel medio, a primeras horas de la tarde. Sin embargo alguién recientemente añadido en mi lista de amigos me abrió mensaje en una ventana a parte. Al principio no fui capaz de reconocer el nick-name y me limité a responder a su “hola” con otro “hola” seguido de un “kien eres?” “soy sncf”. Recuerdo haber estado hablando por el chat de voz con él durante horas, la última vez fue hace tres o tres meses y medio, las relaciones en la red me funcionaban así.
Estaba inusualmente alegre, bromeando como siempre, ambos conseguíamos arrancarnos la carcajada mutuamente. Sana terapia si no tienes cosa mejor que hacer. Mi sorpresa vino cuando me hizo saber que nuestra relación virtual, había funcionado como revulsivo en su poco gratificante trabajo de camarero y le había hecho olvidarse de tener que cumplir cada noche con la parienta, ya que como me confesó más tarde, se sentía interesado en experimentar algo guarro con los de su mismo género. En definitiva había conseguido otro trabajo mejor remunerado y menos exigente y con su mujer y su hijo, era ahora más feliz que nunca. De todos modos le pregunté, si seguía teniendo fantasías homo eróticas y me confesó que sí, pero que de momento con su nuevo trabajo y una esposa que no le agobiara tanto se conformaba. Bueno, esto suponía solamentete un punto y aparte en la breve andadura de este chaval por el lado salvaje.
Siempre me quedo con las ganas de preguntarle a mi analísta, si todos esos libros caros que luce en sus estanterías sirven para algo o simplemente busca precedentes sobre mi caso, en el que no parece poner mucho interés. Le digo que me encuentro igual que siempre y me receta otro medicamento nuevo que acaba de salir. Me suelta su perorata, de siempre, sobre la imposibilidad de vivir la vida en total soledad, “el ser humano es una especie social”. Es incapaz de recordar mi historial si no lo tiene enfrente, incluso creo, que a veces me confunde con otro de sus pacientes. Para colmo la sesión siempre se ve interumpida por alguno de sus pacientes chiflados, que le llama a esas horas con un ataque de ansiedad. Esto precisament
e es lo que me imposibilita para decirle lo que realmente pienso sobre él y sobre sus métodos. No he conocido persona más anodina e insustancial en mi vida, se limita a pasearse por la sala con el móvil, o rebuscando entre sus archivos, incluso creo que busca fotos de chicas guarras mientras introduce una nueva coyuntura en su jerga médica de leguleyos. Sus pacientes se dividen en lo que muestran una patología esquizoide y los verdaderos esquizofrénicos, no hay otro posible diagnóstico. Y, ya se que a menudo, me comunico con expresiones inconexas y un lenguaje esquivo y de resultas esquizo. En éste sentido por esa simple ecuación, todo el mundo tiene algo de esquizofrénico, pero mejor separemos es comportamiento esquizoide de la grave enfermedad de la esquizofrenia. En este sentido uno sale del médico, contento de que le hayan detectado una enfermedad patológica, nueva que supone una fácil explicación de su usual bajo estado de ánimo. Podríamos incluso hurgar un poco más en el armario y dividirnos, ahora sin la ayuda profesional, como individuos con un transtorno unipolar e individuos con un transtorno bipolar. De vuelta a la habitación, un solitario ejemplar en rústica del ilegible “Ser y Tiempo”, destaca por encima de caros volúmenes en piel.
"Randy siempre estaba diciéndole a la gente, sin rencor, que eran unos imbéciles. Era la única manera en que se podía hacer algo en programación. Nadie se lo tomaba de forma personal. Entonces surgió el tema de la Superautopista de la Información, y Randy pudo sentir que los rostros se volvían hacia él cuales cañones de luz, haciendo que su piel se sintiese casi palpablemente caliente.
El doctor G. E. B. Kivistik tenía algunas cosas que decir sobre la Superautopista de la Información. Era un profesor de Yale cincuentón, que acababa de llegar desde algún lugar cuyo nombre había sonado realmente genial e impresionante cuando se aseguró de citarlo varias veces. Su nombre era finés, pero era británico como sólo un anglofilo no británico puede serlo. Supuestamente estaba allí para asistir a La Guerra como Texto. Realmente estaba allí para reclutar a Charlene, y realmente «realmente» (sospechaba Randy) para llevarsela a la cama. Eso último probablemente no era cierto en absoluto, sino un simple síntoma de hasta que punto se sentía agotado en ese momento. El doctor G. E. B. Kivistik había estado apareciendo en la tele con bastante frecuencia. El doctor G. E. B. Kivistik había publicado un par de libros. El doctor G. E. B. Kivistik estaba, en resumen, explotando su opinión fuertemente contraria a la Superautopista de la Información durante más tiempo en antena de lo que merecería cualquiera que no hubiese sido acusado de volar una guardería."
Durante la segunda guerra mundial, Lawrence Pritchard Waterhouse, criptólogo y nivel ultra del departamento 2072 (19 × 109 + 1), hace su guerra particular tratando de romper los códigos nazis, y Bobby Shaftoe, marine y adicto a la morfina, hace todo lo necesario para que los alemanes no descubran que esos códigos han sido rotos.
Unos setenta años más tarde, Randy Waterhouse, hacker, y nieto de Lawrence, se embarca en un ambicioso proyecto empresarial, la Epiphyte Corporation, que tiene como fin crear la Cripta, una refugio de datos en el imaginario sultanato de Kinakuta.
Stephenson no se corta a la hora de explicar como funcionan los métodos de encriptación, aporta infinidad de detalles históricos, y mezcla personajes reales, como Alan Turing o Ronald Reagan con un estilo brillante.
En el Criptonomicón, los hackers son de verdad, no son individuos que revientan las contraseñas del sistema de la CIA en 30 segundos, probando varias veces hasta darse cuenta de que la clave es la fecha de cumpleaños de la hija del comandante… No, los hackers de Stephenson son universitarios, programadores y matemáticos.
La historia es apasionate y sobre todo profundamente divertida, escrita con un sentido del humor brillante.
Criptonomicón es una novela que se aleja de lo que tradicionalmente se entiende como ciencia ficción, a diferencia de otros trabajos de Stephenson como Snow Crash, a pesar de que algunos la engloben en este género, y es más una mezcla de novela de suspense sobre temas tecnológicos y novela histórica. Publicada en 1999 en EEUU en un solo tomo de algo más de mil páginas, aquí en España la dividieron en tres, subtitulados: El Código Enigma, El Código Pontifex y El Código Aretusa. Con lo que aquí tenemos que pagar el triple por la misma novela.
La narración se divide en dos historias ambientadas en diferentes épocas y entrelazadas por protagonistas con lazos familiares: una ambientada en la Segunda Guerra Mundial y que gira en torno a los criptoanalistas de Bletchley Park, la máquina Enigma, la guerra del Pacífico… y en la que aparecen algunos personajes históricos como Alan Turing, Douglas MacArthur o Isoroku Yamamoto, entre otros; y la otra transcurre más o menos en la actualidad, centrada en un grupo de hackers fanáticos de la seguridad y la criptografía que montan una empresa de comunicaciones.
La forma de escribir de Stephenson, simplemente genial. Original, divertido, profundo, mezcla descripciones de batallas y hechos de la Segunda Guerra Mundial muy bien documentados y plasmados, con trozos que encantarán a los fanáticos de la informática y la criptografía (llegando incluso a incluir un script en Perl, por ejemplo), pero que cualquiera puede disfrutar sin necesidad de saber de esos temas. Stephenson consigue que disfrutes tanto con la narración vertiginosa de una batalla como con la descripción profusa del método de uno de los protagonistas para preparar los mejores cereales con leche.
Criptonomicón es uno de esos libros largos que agradeces que lo sean, que deseas que nunca acabe.
Más extraño que la ficción (Stranger than fiction) Dir. Marc Foster. EEUU. 2006 (Estrenada en España 19/1/2007)¿Qué hace entonces, nuestro abrumado anti-héroe? Pues, lo que haríamos todos en similares circunstáncias, acudir a la ayuda profesional de un psiquiatra. Y, ¿Qué suelen diagnosticar los psiquatras a los pacientes que dicen oír voces? Eso es, esquizofrenia. Pero Harold no se encuentra atormentado por voces desconocidas, sino que simplemente una voz de mujer, está narrando. Simplemente eso, le comenta a la psiquiatra. En este sentido, siempre en última instáncia, se anima al asustadizo paciente, bajo prescripción, a que acuda a un experto en literatura. Y el resto pues, se lo pueden ustedes imaginar.
imo, el entretenimiento, que satisfacen en el espectador, la mayoría de las producciones cinematográficas allénde los mares, en las numerosas salas o multicines disponibles para tan abigarrada industria. Pero, en este sentido esta película no se diferenciaría del grueso de otras producciones, de similares características (las películas en base a su potencial se venden, aún hoy en día en paquetes, distribuidos estratégicamente en cada sala) . Pero, si hacemos un pequeño esfuerzo de imaginación, podríamos emparentar la historia, con perlas de culto de la última hornada de cine supuestamente independiente, a la par que comercial, y bien distribuído, como es el caso de El club de la lucha (David Fincher, 1999), Olvídate de mí (Michel Gondry, 2004) e incluso y por encima de todas, Atrapado en el tiempo (Harold Ramis, 1992). Si no me creen, échenle un vistazo y juzguen por ustedes mismos. Lo cierto es que en la película, aparecen contínuos subrayados, o una intromisión gráfica similar a la de la película de Fichner, antes mencionada. ¿Recuerda alguién, la descripción visual, del mobiliario de Ikea y los electrodomesticos, etc, en la casa del protagonista de El Club de la lucha, interpretado por Edward Norton?
Thompson, en su papel de escritora atormentada que intenta superar su bloqueo, y que para resarcirse de alguna manera efectúa un elaborado trabajo de campo. También Will Ferrel, espléndido en su papel de abotargado oficinista que emprende un memorable viaje iniciático, hacia el autodominio y el autoconocimiento. No deberíamos escatimar, sin duda, la notable labor de guión, que nos presenta una historia bien resuelta, de final para mi gusto un pelín malogrado, y que sin embargo, aúna la árdua y poco reconocida tarea, de contarnos una historía desde un punto de vista distinto, o mejor dicho, desde puntos de vista diversos. Todo ello, sin abrumar al espectador medio, que se entretiene, a la vez que llega a identificarse y darse perfecta cuenta, de que el cine, a veces, precisa algún que otro cambio estructural, sobre todo en lo que suele entenderse, por cine de entretenimiento.
PJ Harvey (Agosto de 2001). Festival Internacional de Benicàssim





Cat Power (Mayo de 2002). Primavera Sound. Bcn
Björk. Festival (Mayo de 2003). Eclèctic de València.
Hefner (Julio de 2002) Alaquás. València
Red House Painters (Agosto de 2001) Festival Internacional de Benicàssim.
Johnny Cash. Ahora entiendo perfectamente a aquellos que durante años han despreciado, a pesar de mi insistencia, la carrera musical de Nick Cave & The Bad Seeds. Escuchar a Johnny Cash significa una experiencia aparte en la intrincada labor de poner un poco de orden, en la música popular contemporánea. Un cancionero superior y una sólida interpretación que deja en pañales a los australianos antes mencionados. Para mi significa uno de los descubrimientos del año. Desde que descubriera la enormidad de su obra, los matices de su fértil y prolífica carrera, desde que le oyera interpretar, en ocasiones acompañado únicamente con la guitarra acústica, desmembrando la canción palabra por palabra, haciendo que cada tonalidad de su voz significara algo inédito, muy distinto y de una expresividad particular. Desde entonces, no hago otra cosa que escuchar una tras otra, cada una de sus composiciones. No importa, si esta en ésta ocasión acompañado por mayor número de instrumentos, su voz se escucha por encima de todos ellos. Nadie me ha emocionado tanto con la única expresividad desnuda de su voz, ni Nick Cave, ni Will Oldham, ni siquiera Leonard Cohen. De todos modos creo que esto ocurre por qué Johnny Cash, desde un principio se había propuesto en su música avanzar poco a poco, con la más displicente de las honestidades. Por ello su voz me resulta tan conmovedora, tan humana, como si saliera directamente de un atolladero arrasado por una tormenta de arena del desierto, o en este caso del oeste americano.
The Velvet Underground. La carrera en solitario de Lou Reed, salvo excepciones, me ha interesado bien poco hasta la fecha. Del mismo modo qué, la andadura en solitario de John Cale, solamente ha llegado a desconcertarme y abrumarme a parte iguales. Por otra parte, la solitaria y perecedera figura de Nico nunca llegó a resultarme creible, una vez desvinculada de la banda norteamericana liderada por Lou Reed. Escuchar por primera vez a La Velvet, resulta surrealista y descorazonador a partes iguales. Si Sonic Youth suena como si fueran a apuñalarte por la espalda, La Velvet se asemeja más, a una experiencia mística destartalada, aderezada con ritmos estáticos y disfunciones sónicas, acompañadas, en ocasiones, de aterciopelados instrumentos de cuerda, algo hirientes. En su corta e intensa andadura como grupo, y ya una vez disueltos en los setenta, han abanderado la categoría de grupo independiente de culto por autonomasia, y a pesar de su influencia en la música alternativa actual, su manera de entender la música popular, su iconografía warholiana, aunque esto sea lo de menos, la voz de Lou Reed, siempre amarga, nunca consiguieron destacar en el mercado de entonces. El complejo entramado de sus intrincadas canciones nunca superado por lo que vendría tras la disolución, con sus integrantes de la banda, cada uno por su lado. Su significado último, sus constantes vitales, rasgando las entrañas, el ataque frontal hacia un oyente destrozado.
Rubber Soul
Revolver
Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band
The Beatles (The White Album)
Yellow Submarine
Abbey Road
Let It Be
Songs of Leonard Cohen
Songs from a Room
Songs of Love and Hate
New Skin for the Old Ceremony
Death of a Ladies' Man
I'm Your Man
1.-MALAS INFLUENCIAS
Te sientas a cenar, y la vida que conoces se acaba
Joan Didion
Te aburres. Atrapas cualquier libro bajo el pretexto de entretenerte en otras cosas, y acabas dándote cuenta de que lo único que te interesa...
Lo que más llama mi atención en ese momento, són los detalles más explícitamente sexuales de la historia. A nadie sorprenderá, y el propio Nabokov reconocía, que en su Lolita, una vez satisfecha la curiosidad del vínculo sexual emocional entre sus protagonistas, el receptor de la narración, pierde gran parte del interés, sobre todo una vez creadas las expectativas que a su autor le interesaba exponer. Por esta misma razón creo, que ante la adversidad, y en la mayor parte de las ocasiones, no terminamos de funcionar sin el sucio hábito de la pornografía. La pornografía funciona en todos los sentidos, a todos los niveles sensitivos, cualquier detalle escraboso de carácter sexual, incluso cuando entra en juego el más incómodo y obsceno motivo, que no tiene por otro lado que coincidir con nuestras preferencias de índole sexual, nuestra atención sufre un vuelco hacia esa situación, por más comatoso que sea nuestro estado anímico en ese momento. A fin de cuentas, y ya soy consciente en la falta de definición del término, se esconde un rechazo consciente de dicha práctica. En gran medida, consciente de las susceptibilidades del caso, podría afirmar, a riesgo de equivocarme, que de cualquier modo, siempre nos quedará para bien o para mal, la pornografía.
Me gustaría algún día esclarecer porque a la hora de postear cuido más la forma que el contenido. Me gustaría reconocer mis limitaciones a la hora de clarificar lo que entiendo por pornografía, debería incluirse dentro de esta denominación, ya no sólo las prácticas de índole sexual, así como las prácticas de índole violenta no necesariamente sexual.
2-.COSAS QUE DEBES SABER

"Hay algo genuino, sentido, en los hábitos sexuales de los jóvenes: todo es nuevo, emocionante y aterrador, una aventura mutua. En el coche, con las caderas hacia arriba, se insemina y espera. Se imagina toda esa mezcla dentro de sí como la espuma del mar. Se imagina que con el esperma y la arena tendrá una niña que nacerá con pendientes de perlas en las orejas. (...)
Está aún más determinada que antes a intentarlo otra vez. Cuenta los días, mantiene gráficos de temperatura y observa a los hombres. Lo intentará con más ahínco, asegurándose de obtener por lo menos dos dosis en los días más factibles: nunca es demasiado".
A. M. Homes, Cosas que debes saber, Anagrama, 2005
Me voy, mi madre llora, mi hermano grita, mi padre no existe. Me voy de casa, mi padre pasea al perro, salgo de casa, me apresuro porque voy a perder el tren. He llamado a mi única amiga, pasaré esta semana en su casa, nadie quiere tener sexo conmigo. He dejado una nota: ¡Me largo!, Hasta que no mejoren las cosas entre vosotros, no os molestéis en llamarme, no estaré para nadie, no insistais con el teléfono. Pienso pasar la semana en casa de Patrizia, etc. El tren es incomodísimo, la gente no me mira aunque tampoco se miran entre ellos. Pienso, que pronto estaré lejos de casa, y al menos una semana sin ver a la familia, me consuelo en eso, no puedo dejar de estar preocupada, al que no echaré de menos es, sobre todo a mi ilustre hermano. No se, si mi madre podrá soportar siete días con ese energúmeno en casa y con la nula protección del ausente, de mi venerable padre. Mi madre es capaz de arañarle y rociarle disolvente en los ojos, hace poco le arrojó un plato a la cabeza, aunque mi hermano consiguió esquivarlo. No se que hubiera pasado, si llega a acertarle en esa cabeza que tiene. El hermano, el psicópata... Solamente le tengo miedo cuando esta celoso, no soporta que mi madre me regale ropa, ni siquiera un libro, aunque él nunca lee. Cuando ronda por casa, olvídate de estar tranquilo. No sorbas la sopa, no tengas mejor trozo de carne, no pretendas ver los Simpsons.
3.-BONNIE ‘PRINCE’ BILLY
Componer es como construir una casa y luego decorarla: equivocarte al colocar el marco de una puerta pero dejarlo así, dejar que tu mujer escoja el color de la cocina, perder a un albañil poco cuidadoso con las barandillas de seguridad que cae y se rompe la columna... y luego la casa ha de ser habitada.
Me gustaría vivir en un mundo gobernado por mí, pero no se lo recomendaría a nadie.
Creé a Bonnie 'Prince' Billy para que se ocupara de las actuaciones. No soy yo, Will Oldham, quien sube al escenario.
Will Oldham
La primera impresión es la que cuenta. Si Will Oldham crea un personaje nuevo, si en la música popular contemporánea sales a un escenario con esas pintas seguro, te corren a gorrazos. Todo comenzó con Palace Brothers, bajo mi punto de vista la mejor de las sagas, aquella que comienza con There is No-One What Will Take Care Of You (1993), continuaba con Palace Brothers (1994) y se cerraba, ya como Palace Music, con Viva Last Blues (1995). Luego publicaron el doble recopilatorio Lost Blues And Another Songs (1997). Sin olvidar el abrupto, Arise Therefore(1996), en esta ocasión simplemente, como Palace, un largo árido algo acompasado.
***
P.S. Se trata en esta ocasión de tres post que no salieron adelante. Ahora, en última instáncia, he recurrido a estos pobres esbozos, con el fin de actualizar el blog con alguna cosa nueva, en este caso reciclada y ni siquiera corregida. Ahi queda, como un claro ejemplo de la falta de inspiración.
La filosofía de Clément Rosset, autor de Lógica de lo peor, La anti-naturaleza, Lo real y su doble, El principio de crueldad o La fuerza mayor), ha estado siempre al margen de los avatares de la filosofía contemporánea. Lo mismo que en el caso de Nietzsche, pero en mayor medida aún, su inactualidad no tiene paliativos. Nada hay en él susceptible de ser utilizado por las sucesivas y pasajeras modas de las últimas décadas. Y tampoco cabe esperar que su obra sea reconocida, en lo que tiene de inactual, en un futuro próximo o lejano. La presente obra es, sin duda, un buen exponente de su producción filosófica: el análisis de esa fuerza mayor que es la "alegría", punto neurálgico de la toda la filosofía de Rosset, y su incidencia en el que quizá sea el máximo antagonismo filosófico a que puede llegarse a este respecto. Si "Notas sobre Nietzsche" ilustra un modo particular de concebir la filosofía, consagrada principalmente a destacar el elemento de la afirmación, "El descontento de Cioran" ilustra a la perfección el caso contrario, esto es, el inconveniente de haber nacido, la teórica imposibilidad de aclimatarse al tiempo y a la muerte.
Bibliotecario, cascarrabias, conservador, aficionado al jazz, Philip Larkin (1922-1985) puede ser considerado uno de los más importantes poetas ingleses de este siglo a pesar de lo mínimo de su obra: Un engaño menor (1955), Las bodas de Pentecostés (1964), Ventanas Altas (1974) y este El Barco del Norte, su debut allá por 1945, único volumen que permanecía inédito en castellano hasta la fecha. Autor también de dos novelas, cientos de artículos sobre jazz y una antología de poesía inglesa del siglo XX, el suyo es un estilo que ha sido definido como "una bayeta de depresión". Sabiendo que la vanguardia de hoy es la tradición del mañana, defendía una línea clara, irónica, hiriente, prosaica, sobria, y sus versos nos hablan, con humor y desazón al mismo tiempo, de la imposibilidad de amar, de vivir, cíe ser feliz y de otras impotencias emocionales. Es "El Barco del Norte" un poemario con todos los defectos y las virtudes de un primer libro: fresco, influido por sus lecturas (sobre todo Yeats), desbordante de imágenes, ecléctico, y en el que Larkin pone parte de su futuro genio sobre la mesa en forma ora de ases ora de cartas marcadas.
Guy Debord, pensador estratégico, aventurero, escritor y cineasta francés, nació en 1931 y se quitó la vida en 1994, cuando estaba a punto de cumplir 63 años, disparándose un tiro en el corazón. En 1958, Debord fundó la organización revolucionaria Internacional Situacionista y la revista del mismo nombre y carácter, que dirigió hasta su autodisolución en 1972. Entre sus libros destaca sin duda La Sociedad del espectáculo (1967), 221 tesis dirigidas frontalmente contra el reinado autocrítico de la demencia económica y las nuevas técnicas de gobierno que lo refuerzan de varias formas (urbanismo, ideología, cultura, etc.) Panegírico (1989) es el primer tomo de unas memorias escritas a modo de autorretrato a la deriva y sin concesiones a lo que el buen tono de nuestra época admite como válido.
1)THE VELVET UNDERGROUND 'I'm Waiting For The Man', 2)BILLIE HOLIDAY 'I'm A Fool To Want You', 3)MY BLOODY VALENTINE 'Soon', 4)THE CURE 'Just Like Heaven', 5)SMOG 'I Was A Stranger', 6)PJ HARVEY 'Rid Of Me', 7)NICK DRAKE 'Black Eyed Dog', 8)PASCAL COMELADE 'Love Too Soon', 9)BELLE & SEBASTIAN 'Like Dylan In The Movies', 10)TIM BUCKLEY 'Once I Was'
11)GRAM PARSONS 'Love Hurts', 12)JOY DIVISION 'Atmosphere', 13)HEFNER 'Love Will Destroy Us In The End', 14)BOB DYLAN 'Rainy Day Women', 15)NEW ORDER 'The Perfect Kiss', 16)PAVEMENT 'Summer Baby', 17)BJÖRK 'Human Behavior, 18)TOM WAITS 'Johnsburg Illinois', 19)RUFUS WAINWRIGHT 'Movies Of Myself', 20)THE SMITHS 'Still Ill'
21)LEONARD COHEN 'Suzanne', 22)THE PALACE BROTHERS 'I Send My Love To You', 23)PULP 'Babies', 24)JEFF BUCKLEY 'Lover, You Should' ve Come Over', 25)THE MAGNETIC FIELDS 'The Desperate You Made Me Do', 26)LOU REED 'Walk On The Wild Side', 27)LOVE 'Alone Again In', 28)LAMBCHOP 'Your Life As A Sequel', 29)SONIC YOUTH 'Teen Age Riot', 30)SILVER JEWS 'Smith & Jones Forever'
La Nochevieja tiene dos variantes: alegría dionisíaca ante un nuevo comienzo o caída en picado por el inventario de los proyectos abandonados. ¿Que la Nochevieja y la vida merecen ser pensadas con mayor sutileza? Cierto, pero eso es algo que las cuatro personas que coinciden en la terraza del edificio conocido como «la torre de los suicidas», deberán aprender por sí mismos, en tanto resistan el impulso de lanzarse al vacío. Martin era un famoso presentador de televisión hasta que lo descubrieron liado con una chica de quince años. Maureen, católica devotísima, ya no soporta su vida de madre soltera con un hijo incapacitado. A Jess, en plena angustia adolescente, la ha dejado su novio. Y JJ es un joven americano con pinta de estrella del rock, e iba camino de serlo hasta que su grupo estalló. Pero como suicidarse es un acto íntimo, y cuatro son multitud, postergan matarse hasta el día de San Valentín. Y para matar el tiempo crean un imprevisible grupo de ayuda mutua.
Miles de finlandeses se lanzan cada año por un precipicio o inhalan dióxido de carbono del tubo de escape. Precisamente el día de San Juan, la fiesta de principios del verano, Onni Rellonen, un empresario en crisis, decide poner fin a su vida. Pero apenas ha encontrado un granero apartado, unos ruidos lo detienen. Onni salva a otro visitante del granero, el coronel Kemppainen, un viudo que había decidido matarse ese mismo día. Ambos renuncian al común propósito y empiezan a charlar sobre los motivos que les impulsaban. Toman una sauna, beben coñac y empiezan a tutearse, hasta que se rinden ante la evidencia: existe un gran número de candidatos al suicidio. Nace así una larga amistad y la idea de fundar una asociación de «aspirantes a suicida». Así, treinta y tres compañeros deciden partir, en un flamante autocar, en busca de un suicidio colectivo digno: cruzarán Europa hasta encontrar el mejor acantilado desde el que lanzarse deliciosamente al vacío.
Los Simpsons. Antena3 (de Lunes a Domingo de 14:00-15:00 y Sábado a las 21:45). Comenzaron a emitirse en España, incluidos en la programación de La 2, a principios de los noventa, en horario nocturno, alrededor de las 23:00. La serie tardó en fraguar en los hogares de los televidentes y bastante más tarde Antena3 pasaría a emitirla a las 18:00. Actualmente en la sobremesa de la parrilla de Antena3, continúan siendo un éxito de audiencia, a pesar de las innumerables reposiciones de la cadena privada.
Futurama. La Sexta (de Lunes a Domingo de 15:30 a 16:20). Antena3 comenzó a emitirla y rápidamente dejó de emitirse, sin duda debido a unos directivos escasos de paciencia. La serie se canceló en EE.UU después de unas temporadas, sin embargo está prevista una nueva temporada para La Fox, claro.
11) Lyn Hejinian 'My Life,' 12) Eileen Myles 'Promotional Material,' 13) Ron Koertge 'The Father Poems,' 14) Ron Padgett 'After the Broken Arm,' 15) Amy Gerstler 'The Fetus' Curious Monologue,' 16) James Tate 'Absences,' 17) Bill Knott 'Untitled (Death),' 18) Jerome Sala 'The New Sadness,' 19) Elaine Equi 'Voice-Over,' 20) Tim Dlugos 'G-9,'

El marqués de Sade se encuentra prisionero en la Bastilla. Ha sido trasladado recientemente desde Vicennes y se enfrenta a grandes dificultades como escritor. Ante el peligro de que confisquen sus papeles idea la siguiente estratagema: copia los borradores que ya poseía y los amplía, escribiéndolos en hojitas de 11 cm. Pegadas unas a otras, que acaban formando un rollo de 12´10 metros de longitud, escrito en ambas caras con una letra minúscula. El trabajo lo realiza en 37 días, de 7 a 10 pm, terminándolo el 27 de noviembre por la mañana. El resultado es un pequeño libro que puede esconderse en cualquier lado y escapar así de la censura.
Robert Walser, aunque en las biografías se insiste en que se internó por decisión propia, caminaba por el filo de la navaja como poco, y sus escritos tienen ese eco de los Hölderlin, Swedenborg o Strindberg.
Estos microgramas , son un montón de hojas escritas originalmente en letra microscópica, en cuadriláteros perfectos, en perfecto alineamiento, y que el autor llevaba en una maleta de acá para allá en las vísperas y primeros años de su ingreso en el psiquiátrico. Para que no falte de nada, están escritos a lápiz para librarse del "tedio de la pluma", que lo sumía en un "decaimiento que, por así decir, se reflejaba en la escritura a mano, en la disolución de la misma". Cuando ingresó voluntariamente en Waldau estaba encantado, como Hölderlin, de "poder soñar en mi modesto rincón".
"A veces me comporto de manera algo
“No correré esos cien últimos metros aunque tenga que sentarme en la hierba con las piernas cruzadas y hacer que el director y sus fofos matones me cojan y me lleven hasta allí; pero como esto va contra sus reglas, ya pueden apostar ustedes a que no lo harían nunca, porque no son lo bastante listos como para saltarse las reglas, como lo haría yo en su lugar, por mucho que sean suyas. No; aunque sea lo último que haga en esta vida le enseñaré lo que significa honradez, a pesar de que él no lo entenderá nunca, por que, si él y todos los que son como él lo entendiesen, querría decir que estarían de mi parte, lo cual es imposible.”
(1996, Mondadori 2002), El Arco-Iris de gravedad de Thomas Pynchon (1973, Tusquets 2002) o 2666 de Roberto Bolaño (Anagrama, 2004), saldríamos de dudas y pensaríamos que, efectivamente, Joyce nos ha tomado el pelo simple y llanamente. La terrible hazaña, si hacemos caso a estadísticas, de completar la lectura de el Ulisses felizmente, ha tenido a lo largo de todos estos años que han transcurrido desde su publicación, primero en capítulos en un periódico, y luego la edición completa de 1922. James Joyce empleó siete años de su vida en la composición de este memorable artilugio estilístico y un tanto pedante, de este modo para una nueva edición en español del libro, sus traductores dicen haber empleado también siete años de costosa investigación, con el fin de cotejar ediciones en editoriales diversas y las conocidas, pretéritas traducciones al castellano. La Editorial Cátedra, completaba una nueva edición del famoso libro y a la par hacía una defensa y una larga introducción al libro de al menos doscientas páginas, capítulo a capítulo, haciendo el mayor acopio posible de paciencia y apuntando buenas maneras dentro de tan mastodóntica tarea editorial, inventariando tanto la legión de detractores, como los defensores a ultranza y los más auténticos canonizadores del controvertido libro, así, como si el casí millar de páginas de cuerpo central de el Ulisses, no fueran un reto para el lector corriente que ante tal despliegue de medios, se echa cuanto menos para atrás, nos brindan una nueva oportunidad, partiendo desde cero, de disfrutar de una obra, que se empeñan en no calificar para nada, de ilegible. Además, si no quedaban aun del todo claras las intenciones definitivas de dicho nuevo ensayo, se sustraen o se obvian las notas a pie de página, para no entorpecer, en el lector su afán de conseguir terminar por fin, el libro.
Aúnque, pueda parecer una pérdida de tiempo desmedida enfrentarse a un libro, que lo cierto, es en buena parte ilegible, (pero también se decía eso en las numerosas tertulias televisadas, y en incontables cenáculos con celebridades en conmemoración del cuarto centenario de la publicación de El Quijote, de Cervantes respecto a dicha novela). Visto así, mejor provocarse cardenales en el pecho, leyendo el Ulisses, que no alguna de las famosas y farragosas novelas de Tom Clancy. No es una afición muy extendida, la de fustigarse cada día con novelones de tan elevado calibre, y tan merecida mala fama, que precisan para bien o para mal, como decía Woody Allen, una afición inusitada o deliverada hacia la sodomía o la natural disposición anal de un viejo profesor de literatura. A decir verdad, durante la soledad se hacen algunas cosas muy malas, al menos parafraseando alguna de las numerosas leyendas urbanas que pululan al respecto. Si la soledad ha de servir como dicen algunos, para endurecer el carácter, o para poder leer desde un diván estilo imperio, el Ulisses de Joyce, alguna cosa no funciona como es debido, en el universo paralelo que comprende ese fastuoso y melínfluo extraradio, al que dícese pertenece, ¿la virtud?,¿la noble oportunidad?, ¿la feliz ocasión?... de la soledad. Y, sin embargo, cuanta mucha otra gente no sólo ha disfrutado de una, más que grata compañía, al menos bajo su límpida visión (algo líquida), hasta el final de sus días y una inquebrantable valentía frente los achaques de la vejez... Muchas veces se ha dicho: el que nunca ha experimentado fervientemente el fin último de la soledad, tampoco ha conseguido experimentar en realidad, la plena satisfacción alcanzada con el hecho de conocerse a sí mismo... Pero, todo esto resulta, tan teórico e intangible. Cada uno trata de verse feliz, según y bajo determinadas, circunstáncias. Coquetear con la soledad, puede resultar atractivo e incluso beneficioso, con el fin de verse, en un futuro próximo, arropado por una multitud y uno mísmo desfalleciendo bajo penosas circunstáncias. En definitiva, de un modo muy ingenuo, ahora que tengo que lidiar con la más triste de las soledades, me sirve de algún modo todo ésto, para vislumbrar un futuro en compañía y rodeado de personas gratas (bella y apacible ingenuidad), no necesariamente afines. Si es verdad aquello de que, el último viaje, lo realizamos en absoluta soledad, con miedo. Si, no todo el mundo, si, en especial los seres queridos, no consiguen estar allí... Un modo de interiorizar la tranquilidad o el penoso paso ad infinitum... Una estrategia de disuasión... Al fin y al cabo, la nada espera. No seré yo, quién se prepare para lo peor. No seré yo.
La misteriosa muerte del magnate canadiense Boy Staunton -al que han encontrado ahogado dentro de su coche en el fondo del puerto de Toronto- ha trastornado a su hijo David, quien al contrario que la policía, está convencido de que su padre fue asesinado. Decidido a librarse de su obsesión, David viaja a Zúrich para psicoanalizarse en el Instituto Jung. Obligado por los psiquiatras a indagar en su memoria, David irá sacando a la luz una extraordinaria galería de personajes y recuerdos que le permitirán enfrentarse con sus propios demonios y, sobre todo, con la memoria de su padre.
En la isla filipina de Leyte, a punto de finalizar la segunda guerra mundial, el ejército japonés se desintegra hostigado por los desembarcos y el avance de las tropas estadounidenses. El soldado japonés Tamura, enfermo y hambriento, se ve obligado a abandonar el hospital y a deambular por la selva, por la que también vagan otros compañeros de armas. Quebrado todo vínculo con la sociedad y convertido en un paria, Tamura se verá enfrentado a sí mismo en un lugar donde sólo cabe sobrevivir y donde el asesinato y el canibalismo simplemente suceden. Solo y aterrorizado, Tamura perderá las ganas de vivir y casi la razón; en la soledad de sus alucinaciones consigue encontrar una guía moral que le permitirá recuperar la cordura.
Shohei Ooka también fue un soldado abandonado a su suerte al que capturaron las tropas estadounidenses. En Hogueras en la llanura, su novela más conocida, plasmó su experiencia de la degradación del hombre en la guerra. El apabullante horror que provocan los inhumanos acontecimientos que narra no oculta su esperanzada visión sobre el ser humano.
Éxito
Desde un punto de vista técnico, el libro es impecable. Moore domina perfectamente los flash-backs y los utiliza en la introducción de los relatos para evitar caer in media res en la narración. Sabe cómo acabar los párrafos con estocadas psicológicas de gran maestría. Sin duda Moore se ha paseado por más de un workshop literario y es plenamente consciente de las herramientas del relato corto. Con una focalización claramente femenina —no quiero meterme en berenjenales aquí sobre lo que significa aquí "femenino (a Judith Butler y su Bodies that matter me remito)—, Moore consigue entrelazar los relatos hasta hacernos tener la impresión de que más allá de las peculiaridades de los protagonistas principales, es la Primera Eva, una Primera Eva postmoderna quien nos habla en ellos; muchos de los párrafos de monólogo interior podrían ser fácilmente intercambiables de un relato a otro, con una calidad muy por encima de otros experimentos literarios (pienso ahora en El Diario de Bridget Jones). A años luz, diría yo. La mayoría de relatos acaban lánguidamente, casi con el truco consistente en que no hay truco; son esos cabos sueltos finales los que dan sentido a la narración porque, como toda literatura cuyo tema es la búsqueda del amor y la lucha contra la soledad, no hay núcleo psicológico; la trama es tan clara como irrelevante. Lo que queda en los márgenes del camino es lo que importa.
Un niño con tumor de Wilms ingresa en la planta de Oncología Pediátrica de un hospital. Su madre, profesora y escritora, relata su visión del pequeño mundo que forman los padres y los pequeños enfermos de cáncer, las enfermeras, el cirujano y el radioterapeuta; la asistente social que le muestra un vídeo con el proceso de anestesia y la realidad de la anestesia. La comunidad de niños calvos. Las estadísticas de supervivencia y la interpretación del informe de anatomía patológica.
Los doce relatos que integran el libro de Moore constituyen una amarga, cruda mirada, a la vida de la Norteamérica de hoy. La América profunda (no en el sentido geográfico sino en el de hallarse oculta tras el glamour y la imagen de sí misma que continuamente proyecta y vende la sociedad norteamericana) que discurre más allá de la apabullante realidad de los comerciales, la omnipresente presencia de la televisión y los estereotipos que produce la maquinaria mediática más poderosa que ha conocido la historia de la humanidad. Maquinaria que ha llegado a inocular y condicionar de tal manera nuestra percepción de las cosas, que cada vez es más difícil diferenciar las imágenes y los esquemas mentales que proclama, de la llamada realidad; al menos de lo que vivíamos como realidad hace treinta años.
Desasosegados, fragmentarios, dejados de la mano de Dios y del "sueño americano" viven los personajes de Moore. Una fauna que vaga por ellos mismos y sus contornos como a ciegas, en busca de algo (una seguridad, una armonía, un sentido ético, una fe, un poco de compañía) que pensaban que estaba ahí pero que de súbito sienten que nunca ha existido. En el mejor relato del libro una madre describe el tormento de descubrir que su bebé tiene cáncer en un riñón. Un texto que exuda desamparo y que nos enfrenta sin contemplaciones al horror de la cotidianidad. Los doce cuentos que integran este libro nos asoman a un paisaje intenso, cargado de un humor corrosivo y de una angustia en la que destellan, como gemas, las pequeñas felicidades que conquistan, arduamente, seres condenados de antemano.
Alice Munro ha logrado traspasar la fama con la que cuenta en su Canada natal gracias a la calidad de sus libros, que ya han sido traducidos a una veintena de idiomas. Su obra ha sido premiada multitud de veces.
En "Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio" nos presenta, por ejemplo, un lugar donde un giro imprevisto de los acontecimientos o un recuerdo súbitamente recuperado pueden iluminar la parábola entera de una vida, o nos relata una broma de adolescentes que cambia involuntaria y deliciosamente el destino de una tenaz ama de llaves a punto de entrar en la peligrosa categoría de solterona. En fin, Alice Munro en estado puro.
El primero de los cuentos "Hateship, Friendship, Courtship, Loveship, Marriage", le da el título al libro. Se refiere a un juego de niñas parecido al juego de "niña, bonita, doncella, casada, etc." que habla en forma humorística de un patrón de vida. En este relato, el destino de un ama de casa solterona cambia irónica y felizmente a causa de una broma que le juegan un par de jovencitas adolescentes; a diferencia del juego mexicano que termina con "viuda enamorada, vieja achicharrada". El hijo de la solterona, ya felizmente casada, se llama Omar, nombre que quizá pudiera referir al poeta Omar Khayam, quien escribe sobre el destino.
En "Floating Bridge" una joven paciente de cáncer también recibe un regalo inesperado de la vida. En el cuento "What is Remembered", una mujer recuerda una muy corta experiencia amorosa con un extraño, que si bien no cambió drásticamente el curso de su vida, si le produjo un impacto importante en su vida interior. Ella guarda el recuerdo del breve encuentro amoroso como un tesoro.
En la historia de "Family Furnishings", que contiene elementos autobiográficos, cuenta la trascendencia de la primera visita que una estudiante de universidad hace a una tía, pues descubre entonces un secreto de familia que afecta el sentido de su propia vida.
Todos los cuentos se desarrollan en Canadá —en pequeñas ciudades de la provincia de Ontario o en Vancouver—. La mayoría de ellos están escritos en tercera persona.
El lector queda sorprendido con la aguda imaginación de Munro, quien al mismo tiempo recrea la realidad física de las provincias canadienses de la segunda mitad del siglo XX. Asimismo, confirma la presencia de elementos autobiográficos en sus cuentos. En entrevistas nos ha hecho saber que recuerda todas sus experiencias muy vívidamente, lo que en ocasiones se deja ver en sus textos de ficción.
Las tramas las construye muy cuidadosa y hábilmente con una atención especial a los detalles psicológicos reveladores. Como en el cuento "Nettles" narra la autora sobre una pareja que había perdido un hijo pequeño: "I knew that he was a person who had hit rock bottom. A person who knew —as I did not know, did not come near knowing— exactly what rock bottom was like. He and his wife knew that together and it bound them, as something like that would either break you apart or bind you, for life".
«Munro otorga a sus cuentos una fuerza que contrasta con la modestia de su estilo, siempre fiel al detalle y fina en los diálogos» EL PERIÓDICO
«El descubrimiento de alguien como Alice Munro supuso para mí una conmoción. En mi opinión es quien mejor escribe en América del Norte hoy en día.» JONATHAN FRANZEN
Es temprano aún: la chica no sale hasta las diez o, probablemente, las once. Ella se acuesta en la arena, se frota los puntos de la cabeza donde le pusieron los tornillos, sueña despierta. Mira la caseta. Hay una veleta en el techo: es una ballena, una Moby Dick cuya silueta se recorta contra el cielo, que se mueve hacia el norte, el sur, el este y el oeste para indicar de dónde sopla el viento. Sueña con viejos balleneros, con pescadores, sueña despierta que está en un barco, lejos de la costa, enmedio del mar. Piensa en su abuela, que la liberó. Piensa en lo orgullosa que estaría si supiera que está tomando las riendas de sus asuntos.
***
El mundo de la escritora A. M. Homes (Washington, 1961) se mueve entre los trastornos de esta vida cotidiana nuestra y los trastornos propiamente dichos: abuelas con chips en la nuca para que no se pierdan, mujeres que sacan con una jeringuilla el semen de los condones abandonados, suicidas con cónyuges que se ríen de ellos, pederastas que ofician de maestros con pederastas en proceso de aprendizaje... Precisamente la pederastia fue el tema de su mayor éxito, 'El fin de Alice', la novela que ahora reedita Anagrama en sus Compactos (en esta temporada también apareció en la misma editorial el libro de cuentos 'Cosas que debes saber').
Digamos que a Homes le agradan particularmente aquellas cosas de las que uno no hablaría en una cena de Nochebuena, lo cual conlleva un serio peligro de intencionalidad y de oportunismo (con un Bret Easton Ellis en la vida, ya tenemos bastante). Pero, a diferencia de Ellis, esta semidiscípula de Grace Paley ha sido comparada con Scott Fitzgerald y con Nabokov.
Aunque la mayor diferencia, quizá, es que da la impresión de que no quiere chocar ni empavorecer al lector, sino meterse adentro de los asuntos, saber algo más que el tópico, darle una faz reversible a la pulida realidad que se publicita.
Escribe al estilo de la última factoría estadounidense, minimal y tal: poca justificación de personaje, huida como alma que lleva el diablo de cualquier análisis de conciencia, búsqueda de la imagen luminiscente y sintética, descuadres del punto de vista (aunque no es Grace Paley, ni tampoco Lorrie Moore, ni va a serlo).
Sin embargo, la inquietud que siembra es mayor. Y también las dudas. A veces parece un Kafka dando conversación a Hannibal Lecter y otras una chica de provincias que busca un afterhours por Hell´s Kitchen. Algo así. Pero échenle un vistazo y digan ustedes.
¿Ha desaparecido porque aquella tarde, con el cansancio del trabajo a cuestas y tras tantos años de soportar mi desidia, se hartó y no pudo aguantar ya más el tener que volver a bajar todos los días desde un quinto piso para ver si quedaba pan en algún sitio? He intentado echar una mano a los investigadores: ¿fue realmente aquel día como cualquiera? Miramos en el ordenador, uno por uno, los ficheros que mi marido había abierto desde por la mañana. No había ventas o novedades fuera de lo normal; había enseñado tres pisos; a la hora de comer, se había comprado, como de costumbre, un bocadillo en el bar de la esquina. A los clientes (los investigadores los localizaron: una pareja joven, una pareja madura y un divorciado que ya peinaba canas) no les había llamado la atención nada de particular, salvo un calentador de agua que funcionaba mal y algún que otro detalle de los pisos. Pero ellos habían ido a lo suyo, y ya ni se acordaban de qué cara tenía mi marido.
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Nacimiento de los fantasmas puede leerse, según la autora, también como «una carta de amor». «La protagonista quiere a su marido y lo busca porque no tiene nada más», argumenta, pero «también es la historia de una transición entre eso y la liberación del personaje», añade.
Darrieussecq asegura que éste no es un libro autobiográfico, aunque añade que: «Escribo para conjurar lo peor, para que no ocurra, como en el libro». Y lo peor, según la autora es «ser mujer y depender de un hombre».
Los fantasmas de los que habla Marie Darrieussecq son los que se generan en las familias y de los que nunca se hablan «pero los niños viven con ellos en sus habitaciones y cuando uno llega a adulto tiene que pactar con ellos y mantener una distancia equilibrada entre la angustia y la fascinación».
Darrieussecq incide una y otra vez en el tema de la psicología. «Decir 'me siento triste es para mí demasiado plano», cuenta. «Trato de evitar la psicología porque ya la practicaron y muy bien los autores del XIX», añade la escritora.
Darrieussecq, autora de Marranadas, incide de nuevo en el tema de la liberación personal. «No se trata de historias en que alguien se libera simplemente de algo, por muy molesto que sea, sino que esa liberación acarrea el descubrimiento de un nuevo mundo», cuenta la autora.
«En Marranadas trataba un mundo saturado, mientras que en éste, el mundo de la protagonista es hueco, como un agujero negro», cuenta la escritora. Y esta visión del vacío no la aborda desde el punto de vista psicológico, «que me aburre mucho», dice Darrieussecq, sino a partir de una mirada ingenua, porque pretende «enseñar las cosas como si fueran la primera vez», explica.
Personajes desesperadosP.S. No siento ninguna simpatía por John Gray y menos aún por sus trabajos. En este sentido, las cinco autoras que me he molestado en ilustrar, más concretamente los cinco títulos aquí expuestos, nada tienen que ver con el autor de: Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus. De este modo me desembarazo de posibles malentendidos y las consecuentes explicaciones oportunas.
31)Ingmar Bergman, El Huevo de la Serpiente (1977), 32)Duncan Tucker, Transamérica (2005), 33)Kevin Reynols, Tristán e Isolda (2006), 34)Tol, Tamala 2010, A Punk Cat in Space (2003), 35) Luis Buñuel, El Ángel Exterminador (1962), 36)George Clooney, Buenas Noches y Buena Suerte (2005), 37)David Cronenberg, Vinieron de Dentro de.. (1975), 38)John Waters, Los asesinatos de Mamá (1993), 39)Steven Soderbergh, Bubble (2005), 40)C. Jay Cox, Latter Days (2003)
21)Asia Argento, The Heart is Deceitful Above All Times (2004), 22)Stephen Chiodo, Payasos Asesinos del Espacio Exterior (1988), 23)Lars Von Trier, Manderlay (2005), 24)Jonathan Caouette, Tarnation (2003), 25)Gus Van Sant, Gerry (2002), 26)Larry Clark, Ken Park (2002), 27)Harmony Korine, Julien Donkey-Boy (1999), 28)Gus Van Sant, Last Days (2005), 29)Ridley Scott, Un Buen Año (2006), 30)Marcus Nispel, La Matanza De Texas 2004 (2003)
11)Mateww Bright, Ted Bundy (2002), 12)Andy Warhol, Flesh (1968), 13)Ingmar Bergman, Secretos de un Matrimonio[Edición Especial] (1973), 14)Woody Allen, Toma el Dinero y Corre (1969), 15)Terry Zwigoff, Crumb (1994), 16)Knud Vesterskov, Hot Man Cool Boyz (2001), 17)Alain Resnais, Providence (1977), 18)Peter Jackson, Mal Gusto (1987), 19) Robert Bresson, El Diablo, Provablemente (1977), 20)Todd Solondz, Palíndromos (2004)
1)Hiroshi Teshigahara , La Mujer de la Arena (1964), 2)Ingmar Bergman, Saraband (2003), 3)Jonathan Dayton y Valere Faris, Pequeña Miss Sunshine (2006), 4)Paul Schrader, Mishima, una Vida en Cuatro Capítulos (1985), 5)Tony Richardson, La Soledad del Corredor de Fondo (1962), 6)Francis Ford Coppola, La Conversación (1974), 7)Oskar Roheler, Las Partículas Elementales (2006), 8)Michael Haneke, Caché (2005), 9)Antonio Banderas, El Camino de los Ingleses (2006), 10)Milos Forman, Los Fantásmas de Goya (2006)
MIDLAKE – THE TRIALS OF VAN OCUPANTHER (BELLA UNION/SINNAMON)
THE FORMAT – DOG PROBLEMS (VANITY)
M. WARD – POST-WAR (4AD/EVERLASTING)
THE DRAMS – JUBILEE DIVE (NET WEST)
ABSENTEE – SCHMOTIME (MEMPHIS INDUSTRIES/SINNAMON)
THE ZUTONS – TIRED OF HANGING AROUND (DELTASONIC)
THE ELECTED – SUN, SUN, SUN (SUB POP/FREAK MAGNET)
HOWE GELB – SNO ANGEL LIKE YOU (THRILL JOCKEY/GREEN UFOS)
TWO GALLANTS – WHAT THE TOLL TELLS (SADDLE CREEK)
BEN KWELLER – BEN KWELLER (ATO)
TV ON THE THE RADIO – RETURN TO COOKIE MOUNTAIN (4AD/EVERLASTING)
JARVIS COCKER – THE JARVIS COCKER RECORD (ROUGH TRADE/SINNAMON)
CAT POWER – THE GREATEST (MATADOR/EVERLASTING)
THE VEILS – NUX VOMICA (ROUGH TRADE/SINNAMON)
YO LA TENGO – I AM NOT AFRAID OF YOU… (MATADOR/EVERLASTING)
THE NICE BOYS – THE NICE BOYS (BIRDMAN)
WILLIE NILE – STREETS OF NEW YORK (EVANGELINE/EVERLASTING)
THE BROKEN FAMILY BAND – BALLS (TRACK & FIELD/DOCK)
ROBYN HITCHCOCK & THE VENUS 3 – OLÉ! TARANTULA (PROPER)
ABERFELDY – DO WHATEVER TURNS YOU ON (ROUGH TRADE/SINNAMON
Encontré un trozo de terciopelo cosido a un maloliente pedazo de estopa deshecho, pensé en la mejor manera de acercármelo sin que se deshiciera entre los dedos, finalmente sobre el brazo de un sillón me dediqué a acariciarlo con delicadeza. Las yemas de los dedos apenas rozaban aquella triste mascota inanimada, cuando por una de esas casualidades, la cosa comenzó a tomar forma familiar ante mis ojos. Era mi propio brazo separado del cuerpo y no una maloliente... Bueno, maloliente si que era, era maloliente y muchas otras cosas, aquello era mio, lo había sido, comenzaba a transformarse en chancro, y yo que había comenzado a experimentar cierta necesidad, y que no sin cierto embarazo, me ví en última instáncia, empujado a acariciar algo suave, dulce, aterciopelado... Metí los dedos en aquel enredado amasijo de pelambre girada y revuelta de crín equina, y totalmente abotargado, me dejé envolver, aún más hacia allí adentro, primero muy hundido por los dedos, luego se extendió, sin yo moverme, hasta mitad del brazo. Sin embargo, algo dispuesto yo, no le iba a dejar tragar, no le permitiría ir mucho más allá. Aún así, a esas alturas, ya estaba más o menos claro, mi brazo no era más que un despojo, no sentía moverse dedo alguno, mi brazo, mis brazos, eran entonces, una sensación tumescente. De hecho nadie nota nada una vez le han cercenado las extremidades, si se trata de un tajo limpio, un sólo gesto, rápido... Las extremidades ya no están ahí, pueden seguir moviéndose, pero el cerebro no emite señal alguna de dolor, luego una vez al cuerpo le ha dado tiempo ya de enfriarse, comienza una especie de dolor sordo, muy fuerte. El dolor, díscolo, viaja por el interior de infinitos circuitos intercomunicados, y de manera inmediata, unas veces aqui, otras veces allá, muy lejos de la herida superficial, comienza el tejido a sentir, como una especie de agujas gruesas y de punta redonda, atraviesan la carne, y el dolor va de un sitio a otro
como si estuviera totatalmente perdido en un laberinto desconocido, enmedio de una estructura demasiado grande. El dolor entonces es incapaz de mantener clara comunicación sensorial con las distintas partes del cuerpo, así las extremidades difícilmente se ven irrigadas a través de largos y estrechos conductos alveolares, y cuando la sangre finalmente, consigue recorrer la distancia que les separa del resto del cuerpo, las extremidades hace rato que se han enfriado. Sin embargo, a pesar de los interesantísimos acontecimientos de ese microscópico universo paralelo, la verdadera acción, tenía lugar allá fuera, dónde con empeño, era yo el que trataba de librar lo poco que quedava de mi brazo derecho de lo que parecía una hambrienta abstracción de mi otra extremidad superior. Aquello que había sido un miembro y que ahora, ya no era aquello, ni era miembro sino solamente agujero, parecía ahora una dilatada vagina sin pelo, una vagina frígida, sin sensibilidad, con dientes en forma de sierra. Si no ponía algo más de mi parte, aquella monstruosidad, iba a engullirme de manera algo cómica. Si tiraba deliveradamente con fuerza, desde el hombro, con la finalidad de recuperar, el resto del brazo allí enterrado, corría el alto riesgo de ser desgarrado dolorósamente, por aquella sierra de puntiagudos dientes que recubrían, los espantosos labios de aquella estrafalaria vagina. Alguna cosa tuvo que salir de allí, para que una especie de anzuelo pescara mi axila desnuda, atravesara la carne blanda lampiña de tan delicada zona, y tirara de mí hasta que el resto de mi brazo
desapareciera de allí. Mi cabeza se apoyaba ahora sobre una superficie rugosa y resbaladiza, mi oreja pegada muy cerca de la obertura de aquella protuberancia adiposa. Una fuerte náusea gástrica me subía directamente hacia la boca, el olor era insoportable, si conseguía vomitar sobre aquella protuberancia desarrollada... y que no se iba a detener, iba a crecer más a partir de la nada. Aquello, parecía alimentarse, a partir del concepto de la nada que yo tenía por aquel entonces. No iba a detenerse bajo ningún concepto. Me iba a engullir, y lo más triste era que, aquella vagina hambrienta, se había agazapado alrededor de mí, esperando el momento oportuno, en la sombra, examinando sus posibilidades, haciendo inventario, despedazándome todavía ello, sin ojos para hincarle el diente a mi brazo. Así, iba a ser cuestión de tiempo, el verme tragado por aquella cosa diminuta, que solamente podía crecer bajo mi supervisión, pero sobre la que no tenía poder alguno. Y, yo pensando que aquella cosa, iba a contribuïr de alguna manera, a transiguir un cambio, una metamorfósis... La iba dejando caracolerar, para que en un eterno ritornello, en lugar de extinguirse, fuera nutriéndose, peligrosamente del sobrante que durante largo trecho, había creído, excedente era.
Finn, permanecía inmóvil sentado en el suelo de una pieza semivacía, parcialmente en penumbra. Había decidido enclavar allí, su pequeño fortín. Visto desde fuera, así, parecía un gesto irreprochable. Al principio no comía casí nada, solamente algo de fruta... tampoco decía casi nada, no tenía mucho que decir. Estaba callado desde hacía tiempo, se ocultaba en su habitación. Trataba de permanecer absorto y si cualquier recuerdo intentaba penetrar aquella intransigencia, inmediátamente era reducido a ridículos pensamientos balbucientes. Rememoraba recuerdos no ocurridos nunca, y los hacía reverberar hasta convertirlos en un simple eco que acavaba por perderse en la inmensa concavidad de su cabeza. Era fiel a su propósito mismo, su fidelidad hacia su cierto estado de no-existencia, aunque no dejaba de ser cierto, experimentaba la sensación de algo único, intrasferible y que empujaba su anterior estado, (aquí no consignado por falta de espacio) hacia el vacío. Así, trás hacer balance del tiempo perdido, recompuso como pudo, la poca dignidad que le quedava y se encerro en una habitación para que no le viera nadie. Fue así, como transcurridos los días, Finn no había hecho otra cosa que perder peso. Su habitual ayuno, era la manera menos dolorosa de iniciar una etapa nueva. De este modo, si en su empeño se cruzaba en su camino, la muerte, no se trataría entonces de un suicidio. Al parecer no solamente perdía en peso, se libraba, por así decirlo, de la resitencia en octanaje, que su cerebro segragaba bajo un estado corporal de total inoperancia. Hasta entonces, la cosa, solamente había consistido en desgaste moral y psíquico, a partir de entonces comenzada el desgaste físico. Finn comenzaba a semejar un animal moribundo y extinto, apelmazado entre los girones de ropa que nunca mudaba, un semblante pálido y mortuorio, una barba rala y unos cabellos lacios sobre la cara. Había empezado a experimentar estados de incosciencia, babeaba, sangraba por la nariz, se arrastastraba por la habitación con tal de desentumecerse. Las alucinaciones eran cada vez más frecuentes, era víctima de constantes ataques de ira y con una fuerza inusitada, era capaz de agrietar a puñetazos el sólido linóleo que cubría las paredes. A pesar de las contadas veces en que su adrenalína producía algún chispazo, por lo general su estado natural, era el de total pasividad y resignación absoluta, frente a los acontecimientos que tenían lugar ante él, precisamente cuando él, no estaba. Finn había optado desde buen principio, por despejar la incógnita y extinguirse poco a poco, como una llama a la que se le acaba el oxígeno. La razón por la cual Finn, tomó esta determinación, la dezconozco en gran medida, así que simplemente me limito a hacer conjeturas y a consignar experiencias compartidas. Tal vez yo fuera capaz de sacarlo de aquel atolladero, pero me limité a observarlo desde la distáncia. Seguro que de haber intervenido yo, algo se hubiera interpuesto, ya que Finn era una persona con una determinación y una fé ciega en sus instintos. Lo suyo era un suicidio sin desde hace tiempo premeditado, no se trataba de dar lástima ni de dejar una herencia, una huella o una indicación de sus razones para morir, ni siquiera, su última intención era la de guardar una última voluntad con la que ser recordado. Simplemente Finn no existió, ni para él ni para nadie. Se muy bien que a Finn, no le hubiera gustado, en absoluto el post, que sobre él estoy preparando en estos momentos, y que incluso sus fantasmas se confabularían con tal de que no viera la luz. De alguna manera le estoy dando mayor sentido a una vida imaginada que a la propia existencia, a la mía y a la de él, incluso a la de muchos. Si, se trata de una hazaña con claros visos de narcisísmo unidireccional. Una empresa dura aunque no duradera, tal vez algún pirata informático decida un día secuestrar mi blog para siempre, o qué, como ya lo hiciera con alguno de mis amigos, hiciera desaparecer todo rastro de dicha bitácora. Sería entonces cuando Finn desaparecería para siempre, ya que lo único y lo poco que se recuerda de él se halla aquí custodiado y previamente consignado, después de mucho meditar, y trás extraer lo poco y definitivo que en mi forzoso empeño, he sido capaz de rememorar sobre él, Finn, mi amigo en contadas ocasiones, ya que ni siquiera fue capaz, de depositar plena confianza en mi, mi compañero de breves correrías literarias, fuí yo, el beneficiario último de sus precisas palabras, el afortunado apéndice pegado a su persona. ¿Hace falta que describa aquí, en detalle, el último aliento de alguién, para mí tan querido, en última instancia? Finn, terminó sus días en su aciaga pieza en penumbra, casi desapareciendo bajo la alfombra, muy pegado al polvo acumulado, y finalmente precintado y llevado hacia ninguna parte en una cajetilla de tabaco, librada desde un acantilado a la suerte de la corriente marina de un mar embravecido, por ejemplo.
La realidad resulta no serlo, esta inserta en nuestra amplia estructura, pero ni el cerebro ni nuestra "alma" són capaces siquiera de controlarla. Resulta mucho más confuso con la ayuda de fármacos, la "vida", o como quiera llamársela, la realidad de uno, del individuo, el instante de soledad reservado para sí mismo, incrustada en una realidad de grupúsculos de gente, convenientemente entrelazados, dependientes unos de otros, y que si la cadena falla en algún momento, se desploma como un castillo de naipes. Ya nos engañamos suficientemente en la vida diaria, para que encima nos receten psicofármacos, en ese caso nuestra poca voluntad, primero ha de estar preparada para salir de una realidad ficticia creada a base de pastillas, para de seguido enfrentarse a otra realidad igual de cruda y en definitiva borrada de nuestro consciente. No se si estaré equivocado, no se muy bien si estaré en lo cierto, pero, visto lo visto de un tiempo a esta parte, por decir algo feo, la psiquiatría se está desmelenado, recetando pastillas a diestro y siniestro, y no sólo aqui, en EEUU se receta ritalín a menores con tal de reducir su hiperactividad y concentrarlos en los estudios. Válgame Dios, unos niños con toda la vida por delante. Aquí en nuestro país le vamos a la zaga, ésta costumbre peligra convertirse en algo cotidiano, la medicina debería ser más responsable, estamos acobardados y ante la mínima dificultad acudimos, por la vía fácil a sustáncias psicotrópicas. Estos fármacos, derivados del prozac, como seroxat y seroquel són recetados por psiquiatras especializados y con una titulación superior. La gente hoy en día prefiere quitarse de la cabeza las dificultades tan deprisa... y es que la realidad, tal y como esta diseñada nos lo exige. Tanta advertencia, tanta publicidad antidroga y no són capaces de ver ante sus narices la semilla de un problema incluso más gordo. Ten por seguro que algunas drogas que en la actualidad són ilegales, són menos adictivas que cualquier tipo de fármaco facilitado por un médico de cabecera al uso. Es sorprendente la cantidad de anfetaminas que llevan algunas pastillas para adelgazar, y no me refiero a ese placebo que venden en las teletiendas, sino a cápsulas realmente efectivas y de curso legal.
En cualquier sitio de internet se puede leer por ejemplo, algo sobre este tipo de fármacos, que suponen una novedad, un avance bajo las instituciones médico-científicas, pero que en realidad, són simples derivados del prozac. Según algunos estudios, se ha desestimado definitivamente el suministro de seroxat, a los infantes. Esto es debido al alto índice de suicidios detectado trás la ingesta controlada de este medicamento. Incluso no se descarta y se sigue estudiando acerca de la relación entre el aumento del número de suicidios entre los pacientes tratados con algún derivado de estos medicamentos. Si miras en el prospecto, aunque esto ocurre en todas las contrindicaciones al uso, se advierte de que tomar seroxat con zumo de pomelo puede ser perjudicial. Luego los consavidos efectos secundarios, sin embargo yo mísmo tomo en la actualidad seroxat y mis efectos secundarios poco/nada tienen que ver con los que allí se indican. A saber; extreñimiento, falta de lágrima, déficit de salivación, cierta impotencia sexual, sequedad en la piel, caspa, sudoración, depresión si lo mezclas con alcohol o cafeína, somnoléncia, sensibilidad sensorial-auditiva... Además hace unos días decidí dejar de tomar este medicamento definitivamente, ya había intentado dejarlo durante el verano pasado, pero los efectos fueron tan marcados que me fue imposible. Así, los efectos consecuancia de abandonar dicho tratamiento son ; diarreas, náuseas, insomnio, irritabilidad, zumbidos, irritabilidad, depresión, pesadillas, agorafobia, cambios de humor radicales, sensibilidad auditiva, miedo, y lo bueno; apetito sexual acentuado, salivación normal, facilidad para mostrar afecto, comprensión, empatía hacia el prójimo, y la emoción normal que corresponde al ser humano... Mi madre se dió cuenta hace poco que había abandonado el tratamiento y desde entonces solo encontré incomprensión: "Ahora soy realmente yo". De alguna manera amenazaron con llamar al psiquiatra, en definitiva vuelvo a ser un paciente tratado, me siento mejor y la comida que ingiero ya no me hace daño.
Sin embargo, la sensación de que nunca volverás a ser el mismo te atenaza. De alguna manera por aquel entonces, en mi dulce adolescencia necesitaba tratamiento... Por aquel entonces la idea de la muerte, se coló en mi alcoba para hacerme la vida imposible. No tenía miedo a morir mañana o pasado, sino que la idea de la muerte en sí, me parecía algo que no entraba hasta ahora en mis planes. Era algo cruel, morir así sin más. No se el motivo exacto, de repente algo en mi cabeza hizo click. Estaba viendo un capítulo de Doctor en Alaska, en el que Ruthann un día se da cuenta que esta a punto de jubilarse, que ya es vieja... El día de su cumpleaños un joven indígena de la zona le regala una parcela de terreno para su futura tumba... Al parecer aquello me caló. Las noches se me hacían insoportables, la oscuridad me asfixiaba, era muy joven y no podía deshacerme de aquella idea, un día me iba a extinguir, no sería pronto, pero al final iba a llegar mi momento de la despedida definitiva. Traté de hacer muchas cosas para olvidarme, intenté mantenerme activo, pero enterraba la cabeza como un avestruz y en posición fetal daba la espalda a la realidad. Aquel personaje, que era yo, tan imaginativo... era incapaz de meterse en otros mundos imaginados y mejores.
A mi parecer, el punto débil de nuestro mundo es por lo general considerar lo infantil como una esfera aparte; una esfera que, sin duda, en algún sentido no nos es ajena, pero que permanece al margen de nosotros y no podría constituir por sí misma ni significar su verdad: lo que es en realidad. Del mismo modo, por lo general, nadie considera al error como constitutivo da lo verdadero... "Es infantil" y "no es serio" son proposiciones equivalentes. Pero infantiles, para comenzar, lo somos todos, absolutamente, sin reticencias y hay que decir que del modo más sorprendente: de este moda (infantilmente) manifiesta su esencia la humanidad en estado naciente. Propiamente hablando, jamás el animal es infantil, pero el joven ser humano reduce, no sin pasión, el sentido que el adulto le sugiere a otro sentido distinto, el cual a su vez no se deja reducir a nada. Este es el mundo al que nosotros nos adherimos y que al principio nos embriagaba con su inocencia: el mundo donde cada cosa, durante un tiempo, desplazaba a esa razón de ser.¿Hay algo más pueril, o más silenciosamente incongruente que el K. de El Castillo o que el José K. de El Proceso? Este doble personaje, "el mismo en los dos libros", hipócritamente agresivo, agresivo sin cálculo, sin razón: un capricho aberrante, una ciega obstinación le pierden. Todo loespera de la benevolencia de autoridades implacables;se comporta como el libertino más desvergonzado, en medio del comedor de la posada (la posada de los funcionarios), en el reposado marco de la escuela, en casa de su abogado... en la sala de audiencias del Palacio de Justicia. El padre en El Veredicto, es escarnecido por el hijo, pero queda asegurado siempre que la profunda, la excesiva, la involuntaria destrucción de la autoridad y de sus fines, se pagará; el introductor del desorden, que había soltado los perros sin haberse asegurado un refugio, como es a su vez destrozado en las tinieblas, será su primera víctima. Porque sin duda ésta es la fatalidad de todo lo que es humanamente soberano; lo que es soberano no puede durar, nada más que en la negación de sí mismo (el cálculo más insignificante y todo cae por tierra, no queda más que servidumbre, primacía del objeto del cálculo sobre el momento presente), o en el instante duradero de la muerte. La muerte es el único medio de evitar la abdicación de la soberanía. No hay servidumbre en la muerte; en la muerte ya no hay nada. que la hizo cosa (en el engranaje de sentido a donde el adulto la sigue)...
"Cuando aún estaba yo satisfecho, yo deseaba estar insatisfecho y, por todos los medios del siglo y de la tradición, me arrojaba en la insatisfacción: en el presente me gustaría poder regresar a mi primitivo estado. Me encontraba por tanto siempre insatisfecho, incluso insatisfecho de mi insatisfacción. Es curioso que, con bastante sistematización, de esta comedia haya podido nacer alguna realidad. Mi decadencia espiritual comenzó por un juego infantil, indudablemente conscientemente infantil. Por ejemplo yo simulaba tics con la cara, me paseaba con los brazos cruzados detrás de la cabeza; infantilismo detestable pero siempre coronado de éxitos. Lo mismo ocurrió con la evolución de mi expresión literaria, evolución que más tarde desgraciadamente se interrumpió. Si fuera posible forzar a la desgracia a producirse, debería haberla podido obligar de este modo. "
"... no es una victoria lo que espero, no es la lucha lo que me regocija; únicamente en la medida en que es lo único que se puede hacer, puede regocijarme. La lucha como tal me inunda en efecto de una alegría que desborda mi facultad de goce o mi facultad de entrega y quizá no será ante la lucha sino ante la alegría, donde yo acabo por sucumbir".
Kafka, quiso ser desgraciado para satisfacerse a sí mismo: lo más secreto de esa desgracia era una alegría tan intensa que él habla de morir por ella. "Ha dejado caer la cabeza de lado: en el cuello quede este modo queda al descubierto hay una llaga, hirviendo entre la carne y la sangre ardientes, hecha por un relámpago que todavía dura." El relámpago enceguecedor - el relámpago duradero- tiene indudablemente más sentido que la depresión que le procedía. "Jamás... pude comprender que esté al alcance de casi todo el que escribe, objetivar el dolor en el dolor, de manera que por ejemplo en la desgracia, quizá con la cabeza aún ardiendo por la desgracia, puedo sentarme para comunicar a alguno por escrito: Soy desgraciado. Más aún, llegando aún más allá, puedo en diversas florituras, según mis dotes, que parecen no tener nada en común con la desgracia, improvisar sobre este tema, simplemente o antitéticamente o incluso con orquestaciones completas de asociaciones. Y esto no es ni mentira ni apaciguamiento del dolor, sino un excedente de fuerzas, concedido por la gracia, en un momento en que, sin embargo, el dolor ha agotado visiblemente todas mis fuerzas hasta el fondo de mi ser, al que aún desgarra. ¿Cuál es ese excedente?" Volvamos aplantear la cuestión: ¿cuál es ese excedente?
David Foster Wallace. Foster Wallace, escritor estadounidense puede hacer un implacable y feroz diagnóstico de la soledad y el espejismo de las relaciones humanas. Tipos tan detestables, un victimismo... , una colección de individuos secretamente atormentados por el rencor que sienten hacia un familiar agonizante, son parte del material humano que le acredita como el perfecto diseccionador de la vida preservativa y aséptica del fin de milenio, una época donde las apariencias anodinas esconden volcanes morales a punto de entrar en erupción y donde los escritores inteligentes saben que hay que pedir disculpas al lector cada vez que utilizan la palabra sentimiento. Entre sus obras, La niña del pelo raro (1985), Entrevistas breves con hombres repulsivos (1999), Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer (1997), La broma infinita (1996) o Extinción (2004)
William S. Burroughs, escritor estadounidense. Estudió medicina y antropología, desempeñó diversos oficios y pasó un tiempo en el Ejército. Fundador junto a Kerouak y a Ginsberg de movimiento literario conocido como Beat generation. En 1949 abandonó su país y llevó una vida de artista exiliado en México, Tánger, París y Londres.La experimentación literaria está presente en todas las novelas de Burroughs, donde la fuerza visionaria se combina con la sátira social y el uso del montaje, el collage y la improvisación. Entre sus novelas destacan Yonqui (1953), El almuerzo desnudo (1959), La máquina blanda (1961), El tícket que explotó (1962), Expreso Nova(1964), Los chicos salvajes (1971), Exterminador (1973), Port of Saints (1975), Ciudades de la noche roja (1981), El lugar de los caminos muertos (1984), Marica (1985) y Tierras del occidente (1987). El almuerzo desnudo, basada en sus experiencias con las drogas, está considerada una obra clave. El explícito lenguaje sexual de la novela, así como la evocación de imágenes grotescas, provocaron la prohibición del libro en Boston.
Stefan Zweig, escritor alemán, famoso sobre todo por sus biografías, narraciones, novelas cortas y ensayos. Pacifista y siempre del lado de las víctimas durante la I Guerra Mundial. Huído a causa del nacismo, el antisemitísmo y refugiado, emigró finalmente a EEUU en 1940. Entre su obra se destacan, Tres maestros (1920), La curación por el espíritu (1931), Erasmo de Rotterdam (1934) y María Estuardo (1935),El juego real(1944) y El mundo de ayer (1941).
Arthur Rimbaud, poeta francés. A los 10 años ya había escrito algunos poemas. comenzó a escribir poemas en latín a modo recesiones. Gran amigo de Verlaine y admirador de Baudelaire, no se entiende la figura del rebelde contemporáneo sin Rimbaud. Su predilección por la decadencia simbolista, su marcada devoción religiosa. Verlaine intentó matarlo en dos ocasiones, fruto de su tormentosa relación y también de las numerosas infidelidades del poeta. Al salir del hospital Rimbaud se dedicó al comercio en el Norte de Africa y residió en Harar y Shoa, en la Abisinia central. Verlaine, convencido de que Rimbaud había muerto, recopiló sus poemas en Iluminaciones (1886). La fuerza de sus poemas escritos entre los 10 y los 20 años le hace figurar entre los más originales poetas franceses de todos los tiempos.

El término Chupacabras es el nombre de un ser mitológico contemporáneo que ataca a animales de diferentes especies en zonas ganaderas, agrícolas o rurales, se dice que existe en México, en la isla de Puerto Rico y en algunas zonas del sur de Estados Unidos y de América del Sur; se tienen reportes y avistamientos en el condado de Calaveras, California. Fue avistado por primera vez en la década de 1960 en los Andes bolivianos, y llegó a alcanzar la popularidad en la década de 1990, se llegó a utilizar su imagen para el diseño de camisetas, llaveros y diversos artículos turísticos.La leyenda del Chupacabras ha alimentado la imaginación popular latinoamericana durante las últimas tres décadas.
En 1974 comenzaron a circular informaciones de animales muertos en extrañas circunstancias en varias ciudades de Estados Unidos. Un año más tarde, casos similares se produjeron en Puerto Rico. La autoría de los hechos se atribuyó a un monstruo entonces bautizado como "El Vampiro de Moca". Sus orígenes y descripciones físicas son diversos y se contradicen unos con otros de acuerdo al lugar donde se presume se ha avistado esta entidad. La descripción popular de esa entidad es que sería una criatura pequeña (de 1 m de altura o menor tamaño), que presentaría piel verdusca y escamosa, ojos grandes y saltones, y cabeza ovalada. Esta vaga descripción coincide con otro ser de la mitología contemporánea, los pequeños seres alienígenas grises. También se le atribuye un rostro canino de grandes ojos y colmillos y tobillos largos como los de un canguro. Además, presentaría una estructura corporal humanoide un tanto encorvada con una hilera de espinas dorsales y a veces se le otorgan un par de alas similares al murciélago que sobresalen en su lomo. Poseería afilados colmillos y se dice que también tendría una especie de filamento bucal que succiona la sangre de sus víctimas (y en ocasiones sus órganos). Además poseería garras como extremidades. Las descripciones de esta criatura varían, y nadie ha producido evidencia indisputable de su existencia, aunque hay gran variedad de anomalías animales halladas en las dos Américas.Teoría que opina que el chupacabras es un ente extraterrestre. Muchos testigos dicen haber visto objetos volantes no identificados en los alrededores de los centros de actuación del supuesto chupacabreas. Los que confían en esta teoría dicen que el chupacabras se podría tratar de un ser similar al “Predator” de la película pero más pequeño. Algunos supuestos testigos reportaron avistar una figura pequeña color verde oscuro, alrededor de las áreas de las matanzas, dando a los reporteros y la policía, la sensación de que los chupacabras podían, en hecho, ser una figura extraterrestre; comenzando de esta forma la idea popular de que se trataría de una entidad alienígena.
La “conspiranoia” ha elaborado teorías más asombrosas, y es que sus amantes creen que los científicos norteamericanos están detrás de esto, creando alguna especie animal mutando varias especies animales para crear un híbrido asesino. Se cree que Puerto Rico es uno de los campos de pruebas de este tipo que utiliza el gobierno norteamericano para hacer todo tipo de pruebas con armamento radiactivo y con sustancias de escasa seguridad ecológica.También la conspiración “ecologista” cree que el espécimen ha podido ser fruto de los residuos tóxicos que vierte el hombre en la naturaleza, que ha creado especies mutantes.Las teorías menos extendidas hablan ya de cosas más increíbles, por no decir imposibles, como la posibilidad de que se trate de algún saurio u otra especie de animal prehistórico que ha sobrevivido hasta nuestros días.

La criatura de Elmendorf:
En julio de 2004 fue abatido a tiros un extraño animal sin pelo del tamaño de una cabra, con forma de perro y con una cola larga de aspecto similar a una rata. Sus colmillos demostraban que era un depredador. La criatura fue cazada cerca de San Antonio (Tejas) y, a día de hoy, todavía no se ha dicho qué especie animal es.
Descripción:
‑ Altura: Se describe un ser de 40, 50 (rancho La Chocona) 60, 70, 100 (caso Teodora Ayala), 130, 150, 160 y 180 centímetros. Aunque estos datos pueden deberse a Chupacabras en sus diferentes estadios de desarrollo, dudo mucho que bebés chupacabritos (40, 50 y 60 centímetros de altura) anden por ahí haciendo de las suyas.
‑ Cabeza: algunos dicen que es triangular, otros la vieron en forma de pera, y los demás redonda.
‑ Cara: se dijo que tenía cara de canguro, pero otros testigos le vieron un pico largo y afilado (Teodora Ayala), lo que no coincide con el hocico corto pero puntiagudo, o con la trompa de 30 centímetros de largo que también se ha reportado.
‑ Colmillos: la mayoría reporta dos, pero hay algunos testimonios de tres colmillos. Se les ha descrito como cortos, largos, filosos y tubulares.
‑ Orejas: Aquí es donde hay más discrepancias. Hay informes de Chupacabras con pequeñas orejas alargadas y dispuestas hacia arriba, y otros en los que se dice que en lugar de orejas tiene dos hoyos.
- Ojos: algunos son redondos. Otros están más de acuerdo a los cánones ufológicos y muestran ojos rasgados con una tonalidad anaranjada y rojiza.
‑ Patas: Las muestras de escayola que se obtuvieron en el caso Ayala muestran una 'huella es parecida al talón de un ser humano, pero con tres dedos como garras de águila' (sic). En otro caso se le vieron patas cortas en forma de rana. Las patas son pequeñas, por lo que camina encorvado, o grandes, lo que le permite dar grandes saltos.
‑ Brazos: Posee extremidades superiores atrofiadas y pegadas al torso, cuya constitución semeja una membrana que se extiende entre sus costados, lo que le daría la apariencia de un murciélago. Sin embargo otros testigos dicen que esa es su apariencia (la del murciélago), pero sin alas. Hay otros que le han visto unas aletas en la espalda, es decir, los brazos no forman parte de la membrana alar.

‑ Manos: Lo que pudieran ser las manos han sido calificadas como pequeñas garras.
‑ Piel: La piel esta poblada de pelo corto, según unos, pero el velador del rancho La Chocona, Víctor Manuel Samoaya, dijo haber visto una “persona” como de medio metro de estatura totalmente albina y desnuda. Finalmente otros testigos dicen que su cuerpo está cubierto por mucho pelo largo.
‑ Color: Albino, Gris o Negro. Para no errar se ha dicho que, como los camaleones, su piel cambia de color en tonalidades que van del negro y azul al rojo y violeta.
‑ Vuelo: Emite un fuerte zumbido al volar y su vuelo es grácil y veloz. Lo que se contrapone con la declaración de un testigo "Su forma de volar es muy torpe".




Angel tenía una extraña presencia física, te cogía en un aparte con la intención de hablar un momento contigo y parecía replegarse subido a una peana. A fecha de hoy todavía sus más fervientes admiradores reconocibles que no eran pocos, su gran legión de enemigos viscerales, que ante todo presumían de serlo y que terminaron eclipsando la devoción profesada por sus partidarios, e incluso la familia que terminó por hacerse cargo de su custodia, trás pagar la fianza y congraciarse con sus tutores provisionales por aquel entonces, no se explicaban cúal era la extraña razón que le llevaba de manera deliverada, a convertirse en un confidente locuaz y un personaje tallado a golpe de frío mármol escalpelado. Una presencia así, de la que hacía gala intencionadamente o no, a pecho descubierto y consciente de un estado de ánimo decadente, una personalidad autodestructiva, una forma sublimada de entender su propia sexualidad sadomasoquista. Angel ha muerto, ha fallecido hace poco. Era incapaz de cualquier tipo de social bullico bien entendido. Las personas que consiguieron conocerle, que intentaron atrapar una pequeña lección de sus labios. Aquellos que tuvieron la oportunidad de verlo de cerca para casi tocarlo, son ahora incapaces de hacer un atrevido croquis de una deslumbrente personalidad asi. Angel apartaba en su propio refugio, con la depravada intención de desvirtuarse, una minúscula carbonilla en su propio ojo y le inflingía a su propio dolor una fustigada proyección, a mayor distancia, si tenemos en cuenta el inusual vector multiple, que tenía en mente como aplicación. Se convirtió en el más deseado mientras robaba en las librerías todo aquello que caía en sus manos. Pero antes, de niño ya había sido ladrón, se había agenciado una personalidad larvada en secreto desde buen principio y solía bombear un aliento apenas perceptible con tal de sacarle tres cabezas a algunos conocidos, emulos suyos que en su insolencia pretendían hacerle sombra. Bajo esa máscara de seguridad en si mismo, se escondía alguién incapaz de una relación social constante, sin embargo quién no es incapaz de ser constante en este sentido. Se reafirmaba por méritos propios la leyenda de el ángel fuerte, lentamente precipitado hacia el abismo e incapaz como eran otros de comprender la naturaleza del ser humano. Era un ser sobrenatural, de sobrada belleza y superpuesta elegancia. Un efebo sin miedo a la muerte, una excelente réplica con marca de agua y tono de piel homogéneo. La prestancia que había conseguido sacar de su condición espectral de proyecto humano total, en su afán totalizador por conseguir ir algo más alló e intentar alcanzar la transparencia más absoluta en todos sus aspectos, definidos y por definir. A pesar de su escorado esfuerzo no le fue posible cerrar sus brazos cual troneras por lo que a relaciones sociales se refiere. Un fracaso incomprensible en alguién como él, que le dolía aunque no lo pareciera, y se cebaba en los pocos redaños de confianza en el ser humano que todavía le quedaban. El ángel fuerte curtido por él mismo desde la más tierna infancia, que fracasaba en los más simples desarrollos de su faceta social, atenazado por la intrancendencia de la vida que dejaba trás de si y por un profundo sentimiento interiorizado de pesimismo avergonzante y en cierto sentido absurdo, en la versión más feísta que pueda tener esta palabra. Ya no la vida surreal de un pobre diablo venido a menos, sino en un descorazonador vacío absoluto que le obligaba a vencer y trascender cualquier tipo de hazaña mucho antes vomitada de manera perfecta en un lienzo blanco concevido para la ocasión. Una fea escara de piel muerta aparecía en su bello rostro, había caído vencido supuestamente por un enemigo mucho más débil. El pobre ángel fuerte es contemplado desde la cima de un pequeño montículo de tierra inestable por un enfermo perro de un solo ojo. Entonces, la visión del que mira hacia dentro con los ojos ciegos y se ocupa de sobrevivir a su propia realidad hacia fuera. Es entonces... hacia dentro...hacia fuera...otra vez hacia dentro, al final se acaba. Angel pierde, es el ángel fuerte que pierde, se precipita y es incapaz de escalar posiciones, que era en definitiva lo que importaba, lo que le importaba a él, claro. Muerto el ángel muerta la única posibilidad de esperanza del ser, del agente medio, del personaje popular, el detective secreto que es imagen y semejanza de todo el mundo y que aspira a parecerse en algo al ángel fuerte.
Comienza a soplar el viento, precediéndolo sopla una leve y árida brisa deshuesada. Las Navidades se acercan, la soledad se me antoja insoportable. ¿Por qué mis sueños sogni són tan complejos. Me asustan, van mucho más allá de lo que en un principio soy capaz de imaginar. A decir verdad más bien, parecen ser los sueños de otro. Sueño con gente que creía olvidada, en la que nunca pienso, con la que apenas tuve nada que ver. Nunca sueño con mis enamorados, nunca aparecen ellos, nunca, ni siquiera en sueños. No entiendo eso de que los sueños representen nuestros anhelos. Nadie aparece allí, nadie que merezca la pena. Mi vida es un auténtico desastre y mis sueños no són mejores. Solamente encuentro incomprensión, intento ser la persona vital y optimista que he sido siempre, luego me doy de bruces con la incompresión. El contenido de este blog, la mayor parte de lo contenido es pura ficción. A veces ni siquiera me atrevo a releer determinados p