25 noviembre, 2006

BREVE BIBLIOTECA DEL SIGLO XX

ANDRE GIDE, "Los Monederos Falsos"(1925)

Escritor francés, cuyas novelas, obras de teatro y textos autobiográficos se caracterizan por su exhaustivo análisis de los esfuerzos individuales hacia la autorrealización y por la utilización de conceptos éticos protestantes; esto, junto con sus trabajos críticos, supuso una profunda influencia en la literatura y la filosofía francesas.
El inmoralista (1902) y La puerta estrecha (1907) son estudios acerca de los conceptos éticos individuales en conflicto con la moralidad convencional. Los sótanos del Vaticano, en la cual Gide ridiculizó la posibilidad de la independencia personal completa, apareció en 1914 y fue el primero de sus trabajos atacado por anticlerical. El idílico La sinfonía pastoral (1919; en el que se basó una película del año 1947) trata del amor y la responsabilidad, y refleja los dilemas morales a los que se enfrentaba el autor en su vida privada. Gide examinó los problemas de la adolescencia y de las familias de clase media en Si la semilla no muere (1920) y en la popular novela acerca de la juventud parisina, Los falsos monederos (1925).
La preocupación de Gide sobre la responsabilidad moral individual le llevó a ocupar cargos públicos. Después de haber ocupado puestos municipales en Normandía, se convirtió en enviado especial del ministerio para las Colonias en 1925-1926 y escribió dos libros en los cuales describía la situación en las colonias francesas de Africa. La publicación de su Diario (4 volúmenes, 1939-1951), despertó el interés de la crítica en todo el mundo.

*Paludes(1895)
*El inmoralísta(1901)

1 comentarios:

A las 1:59 p. m. , Anonymous Caliban ha dicho...

Me divierte Gide, me supera Joyce, me encataba Camus en la misma medida en la que aborrecía a Sartre, nunca pude con Mann ni Faulkner, nunca fui más allá del primer bocado de la magdalena de Proust y Hesse, bueno, cuando aún no había llegado a los veinte lo tenía en mi cabecera ahora, que ando caminando con paso inseguro dejando atrás esos veinte, tengo sus obras succionando polvo como lo hacen otras obras que no han envejecido al mismo ritmo que yo...no diré nombres ahora porque no tengo ganas de despertar a una memoria a la que mucho me ha costado dejar durmiendo.

Now is the time of No country for old men.

Tomorrow, viaje a Valencia. Ida y vuelta.

¿Un café?

 

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