30 marzo, 2007

JEAN GENET. LA REIVINDICACIÓN DEL MAL

"Un niño expósito da pruebas, desde su más tierna infancia, de malos instintos, roba a los pobres campesinos que le habían adoptado. Reprendido, persevera, se evade del reformatorio donde había sido preciso internarle, roba y saquea cada vez más y, además, se prostituye. Vive en la miseria, de mendicidad, de hurtos, acostándose con todo el mundo y traicionando a todos, pero nada puede disminuir su celo: es el momento que elige para entregarse deliberadamente al mal; decide que hará siempre lo más malo en cualquier circunstancia y, como se había dado cuenta de que la mayor fechoría no era hacer el mal, sino manifestar el mal, escribe en prisión obras que hacen la apología del mal y caen bajo el peso de la ley. Precisamente a causa de esto va a salir de la abyección, de la miseria, de la prisión. Se imprimen sus libros, se los lee, un director de escena condecorado con la Legión de honor monta en su teatro una de sus piezas que excita al crimen. El presidente de la República le indulta la pena que debía purgar por sus últimos delitos, justamente porque se vanagloriaba en sus libros de haberlos cometido; y cuando se le presenta a una de sus últimas víctimas, ésta le dice: «Muy honrada, caballero. Continúe Ud.»".



Abandonado por su madre, educado por la Asistencia Pública, Jean Genet encontró aún menos facilidad para integrarse en la comunidad moral, por el hecho de que tenía el don de la inteligencia. Robó, y la prisión - y antes el correccional- le tocaron en suerte. Pero los excluidos de una sociedad justiciera, si no tienen "los medios para trastocar el orden existente... no conciben otros" y no admiran nada tanto como "los valores, la cultura y las costumbres de las castas privilegiadas...: simplemente en lugar de llevar su marca de infamia con vergüenza alardean de ella con orgullo". "Sucio negro, dice un poeta negro ¡Pues, sí!, soy un sucio negro y prefiero mi negritud a la blancura de vuestra piel". Esta primera reacción el estado ético de la revuelta: "se limita a la dignidad". Pero la dignidad de que se trata es lo opuesto a la dignidad común, la dignidad de Jean Genet es la "reivindicación del Mal". Para él, la sociedad no es abyecta. Se la puede calificar de tal si se antepone un desprecio justificable al afán de precisión; del hombre más cuidadoso, puedo decir siempre: "es un saco lleno de excrementos", y, si no fuera impotente, la sociedad rechazarla lo que a sus ojos es abyecto. Para Genet no es la sociedad la que es abyecta, sino él mismo: definiría justamente la abyección por la que él es, por lo que es pasivamente -si no orgullosamente -. Además la abyección de que está cargada la sociedad es poca cosa, ya que es el resultado de hombres superficialmente corrompidos, cuyas acciones tienen siempre un "contenido positivo". Si esos hombres hubieran podido lograr los mismos fines por medios honestos los hubieran preferido: Genet quiere la abyección aún en el caso de que no aporte más que sufrimientos, la quiere por si misma, allá de las comodidades en que ella encuentra, la quiere por una propensión vertiginosa a la abyección, y se pierde en ella tanto como el místico se pierde en Dios durante su éxtasis.

2 comentarios:

A las 9:28 p. m. , Anonymous Alex ha dicho...

wolas nene =)
como tas??
que ya que en el msn no te tengo pos digo, voy a firmarle en el blog asi tiene una huella mia =) jejeje. na tio, q te curras mazo lo q haces pal foro, y q ere sun crcak =D
por cierto soy 88_alex_22 xDDD que yo aki hablando xo no me presento xDD
na nene que un besito mu grande pa ti =)

 
A las 4:06 a. m. , Blogger vitta ha dicho...

hola
genet es todo un personaje!!
muy buen post.
me gusto mucho tu blog, esta interesante

bye

 

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