08 diciembre, 2006

EL RINCÓN DE ALVY SINGER

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Name:Alvy Singer Nacido hace dieciocho años, futuro ex estudiante de periodismo en la UAB, y hacedor de la mediocre bitácora que leen.
Come writers and critics
Who prophesize with your pen
And keep your eyes wide
The chance won't come again
And don't speak too soon
Bob Dylan, The times they are a changin’

CONTAR HISTORIAS

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Hacía tiempo, mucho tiempo que no me conmovía tanto con una película. Y me empezaba a preocupar: ya me daba por pensar que cuando yo veía cliché fácil (bonito, entretenido pero fácil sin alma) en Big Fish era por mal humor no porqué realmente aquello no fuera más que una versión condensada de lo que debería haber sido un viaje autoindagatorio. Pero es que M. Night Shyamalan me ha vuelto a dejar tan fascinado como cuando vi su estupenda y antes preferida (de su filmografía) El Protegido.

El Bosque hablaba de una sociedad fanática y llena de miedo, de una comunidad represora que temía a lo distinto, que necesitaba y tenía en su motivo el miedo como único punto de unión, el miedo a lo distinto, el miedo al cambio. La joven del agua es la necesaria otra cara de la moneda: un cuento de hadas que habla de la solidaridad como un posible vínculo de unión entre seres humanos que se sienten desesperadamente solos en el mundo. Es también desde ya una de mis películas favoritas y por supuesto, hasta el momento, la que me parece más arriesgada y radical de toda la carrera del realizador del Sexto Sentido.

Me contaba un amigo cosas muy positivas sobre esta incomprendida película: me gustó mucho – aseguraba – parece que Shyamalan hace una autoparodia de sí mismo. Y es cierto: Shyamalan hace lo que Allen en Recuerdos (que, oh sorpresa, también fue uno de sus films más vapuleados), lo que Fellini en 8 y ½: reflexiona sobre sus elementos pasados, sobre el lenguaje mismo de las ficciones (por ende de sus ficciones) para abrir nuevos caminos e innovar a cada paso. El personaje del crítico es una parodia profética e inteligentísima de la gran mayoría de reacciones cinéfilas posteriores: Shyamalan pasa de academicismos, de dogmas narrativos, para hacer su película y los que están con él, salen ganando.

Un cuento de hadas moderno que, como el libro de Ran en el futuro de esta historia, nos da oxígeno en un mundo oscuro. Shyamalan realiza un auténtico tour de force que no me parece exagerado ni almibarado: en 95 minutos uno tiene dos sensaciones gratificantes, la primera de estar asistiendo a una emocionante fábula sobre el tiempo en que vivimos, y la segunda es la de visionar a un realizador que se ha arriesgado sin miedo a que le reprochen los más retrógados cosas como su (falsamente) típico giro final o la ausencia de “miedo” en sus películas (a la que someten implacablemente). En definitiva: un tributo auténtico a los soñadores, a la solidaridad, y al arte de contar historias para comprender un poco mejor la, casi siempre, oscura realidad que nos envuelve. Inmejorable[...]

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