30 junio, 2006

RENDIDOS ANTE LA EVIDENCIA

Pascal Comelade

Si hay un verdadero alquimista de la música popular debe haber consultado hasta la extenuación la obra de Comelade, porque tiene todas las claves y muestra solamente aquello que quiere. No valen referencias ni influencias ni nombres en negrita que eclipsen su magia». Así definen en Gracia Territorio Sonoro, colectivo experimental catalán con el que Pascal suele colaborar, la obra de este irrepetible e influyente músico francés, conocido tanto por sus irrepetibles sinfonías con instrumentos de juguete como por su singularidad y talento al combinar elementos propios de las vanguardias menos encorsetadas con ingredientes inequívocamente populares.

En dos décadas y media, Comelade ha revisado todos los palos de la música popular. Sorprendentes guiños al rock, orquestinas populares y de cabaret, instrumentaciones de feria, minimalismo y otros sonidos alejados de la música normalizada se entrecruzan en su intensa trayectoria repleta de encuentros con músico y grupos tan dispares como Robert Wyatt, PJ Harvey, Jack Berrocal, Toti Soler, Víctor Nubla, Faust, Superelvis o Goran Bregovic; coreógrafos como Bob Wilson o Cesc Gelabert; pintores como Frederic Amat, Robert Combas o Marc Fourquet; poetas como Enric Cassases y hasta diseñadores (Philippe Starck).


«Pascal consigue la máxima intensidad expresiva con los mínimos recursos. Una guitarrita de juguete, melódica, platillos chinos, un clarinete enrollado con un Roland o percusiones supersónicas arropando melodías de apariencia atemporal. Es uno de esos ejemplares únicos de profunda originalidad que beben de todas las tradiciones y rehuyen el cartón de piedra mediático», ha dicho sobre Comelade el también singular Sisa, con quién el músico de Perpignan colaboró en su último en Visca la Llibertat.

Clones en Japón

Músico influyente donde los haya (en Japón existe un grupo llamado Les Pascals dedicado a versionearle), Comelade acaba de añadir un nueva referencia a su larga discografía instrumental, casi una treintena de discos. La lista incluye grabaciones de estudio, directos, recopilatorios y bandas sonoras para películas francófonas, tanto en solitario como con la Bel Canto Orquestra, cambiante agrupación de tres a treinta miembros formada a principios de los ochenta y especializada en lutheria acústica e instrumentación de juguete.
Su nueva entrega se titula Psicótic Music Hall y supone su primer trabajo con temas propios desde 1994, una largo lapso temporal en el que Comelade se ha embarcado en un rosario de colaboraciones en solitario o con su múltiples músicos cómplices catalanes. Pascal tiene una merecida fama de personaje introvertido y esquivo.

Hoy, sin embargo, su voz suena casi amigable al otro lado del teléfono. No suele ser proclive a hablar de sí mismo y, quizás por eso, se toma sus pausas para aproximarse a su nuevo disco, cuya colorista instrumentación incluye pianos, guitarras de plástico, ukelele, teclados, guitarras eléctricas, violines, contrabajo y arpa. Un trabajo con buena parte de sus peculiares sonoridades que su autor no se atreve a catalogar.

«Contra lo que se suele decir, no me considero un músico de vanguardia. No estoy en la posición del clásico músico que trata avanzar y evolucionar con la música de su tiempo. Tampoco soy un músico de jazz que trata de mejorar su técnica. Me considero más cercano a gente como Tom Waits o incluso grupos de rock como los Cramps, que tratan de poner su sello personal en todo lo que hacen. Comencé a hacer esta música hace más de veinte años. Primero fueron los instrumentos de juguete y luego la Bel Canto Orquestra. Desde hace siete años, comencé a trabajar con una formación barcelonesa y he encontrado una vía más melódica. Soy un autodidacta obsesionado por consumir músicas de todo tipo».


Atípico

De acuerdo con esta obsesión fagocitadora de sonidos de todo cariz, Pascal huye de las etiquetas como de la quema. «Lo que hago no se corresponde con ninguna etiqueta del supermercado musical. Lo único claro es que mi práctica musical está fuera del momento comercial del disco. Aunque hay muy poca música instrumental activista, es decir que no sea películas, jazz, clásica o ambiental, siempre ha habido músicos y oyentes abiertos a todo tipo de cosas. Soy un compositor atípico con un método de trabajo también atípico. Grabó con un pequeño piano acústico y pequeños magnetofones en los que grabo melodías como si fueran apuntes en una libreta».

Cuando ha acumulado el material suficiente, Pascal se apresta a grabar el disco: «De acuerdo con este método tan caótico puedo tardar en hacer un disco una semana o un año». Arriesgado y a la vez populista, el sentido de humor parece jugar un papel primordial en la obra de este compositor atípico cuyo último disco incluye títulos ta irónicos como The blnk invasion of the schizofonics bikinis, Don’t touch my blue öyster shoes o El Zoot-Horn rotllo enmascarado.

«Espero que eso esté claro para la gente. Con la música instrumental corres el peligro de parecer demasiado serio o pedante. Tu música se puede convertir en decorativa o de ambiente. Por eso, si hago una melodía triste o seria le pongo un título irónico. Hago algo parecido con las portadas».

Firma: Josu Olarte

PASCAL COMELADE Spontex sinfonia (Discmedi)

RAVEL Y ARRABAL

Delicioso trabajo el de uno de los más prolíficos e interesantes músicos galos -otro día pondré a Yann Tiersen-, y al más catalanófilo de todos ellos (espléndido es también su disco La manera més salvatje, grabado junto al poeta Enric Casasses para este mismo sello). Ecos de Ravel y de rumba, de sardanas y de arrabal -que no Raval-, motivos comunes de acordeón. Música de juguete, belleza instrumental.

Firma: Bruno Galindo

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