26 diciembre, 2006

TRISTES TRÓPICOS

La realidad resulta no serlo, esta inserta en nuestra amplia estructura, pero ni el cerebro ni nuestra "alma" són capaces siquiera de controlarla. Resulta mucho más confuso con la ayuda de fármacos, la "vida", o como quiera llamársela, la realidad de uno, del individuo, el instante de soledad reservado para sí mismo, incrustada en una realidad de grupúsculos de gente, convenientemente entrelazados, dependientes unos de otros, y que si la cadena falla en algún momento, se desploma como un castillo de naipes. Ya nos engañamos suficientemente en la vida diaria, para que encima nos receten psicofármacos, en ese caso nuestra poca voluntad, primero ha de estar preparada para salir de una realidad ficticia creada a base de pastillas, para de seguido enfrentarse a otra realidad igual de cruda y en definitiva borrada de nuestro consciente. No se si estaré equivocado, no se muy bien si estaré en lo cierto, pero, visto lo visto de un tiempo a esta parte, por decir algo feo, la psiquiatría se está desmelenado, recetando pastillas a diestro y siniestro, y no sólo aqui, en EEUU se receta ritalín a menores con tal de reducir su hiperactividad y concentrarlos en los estudios. Válgame Dios, unos niños con toda la vida por delante. Aquí en nuestro país le vamos a la zaga, ésta costumbre peligra convertirse en algo cotidiano, la medicina debería ser más responsable, estamos acobardados y ante la mínima dificultad acudimos, por la vía fácil a sustáncias psicotrópicas. Estos fármacos, derivados del prozac, como seroxat y seroquel són recetados por psiquiatras especializados y con una titulación superior. La gente hoy en día prefiere quitarse de la cabeza las dificultades tan deprisa... y es que la realidad, tal y como esta diseñada nos lo exige. Tanta advertencia, tanta publicidad antidroga y no són capaces de ver ante sus narices la semilla de un problema incluso más gordo. Ten por seguro que algunas drogas que en la actualidad són ilegales, són menos adictivas que cualquier tipo de fármaco facilitado por un médico de cabecera al uso. Es sorprendente la cantidad de anfetaminas que llevan algunas pastillas para adelgazar, y no me refiero a ese placebo que venden en las teletiendas, sino a cápsulas realmente efectivas y de curso legal. En cualquier sitio de internet se puede leer por ejemplo, algo sobre este tipo de fármacos, que suponen una novedad, un avance bajo las instituciones médico-científicas, pero que en realidad, són simples derivados del prozac. Según algunos estudios, se ha desestimado definitivamente el suministro de seroxat, a los infantes. Esto es debido al alto índice de suicidios detectado trás la ingesta controlada de este medicamento. Incluso no se descarta y se sigue estudiando acerca de la relación entre el aumento del número de suicidios entre los pacientes tratados con algún derivado de estos medicamentos. Si miras en el prospecto, aunque esto ocurre en todas las contrindicaciones al uso, se advierte de que tomar seroxat con zumo de pomelo puede ser perjudicial. Luego los consavidos efectos secundarios, sin embargo yo mísmo tomo en la actualidad seroxat y mis efectos secundarios poco/nada tienen que ver con los que allí se indican. A saber; extreñimiento, falta de lágrima, déficit de salivación, cierta impotencia sexual, sequedad en la piel, caspa, sudoración, depresión si lo mezclas con alcohol o cafeína, somnoléncia, sensibilidad sensorial-auditiva... Además hace unos días decidí dejar de tomar este medicamento definitivamente, ya había intentado dejarlo durante el verano pasado, pero los efectos fueron tan marcados que me fue imposible. Así, los efectos consecuancia de abandonar dicho tratamiento son ; diarreas, náuseas, insomnio, irritabilidad, zumbidos, irritabilidad, depresión, pesadillas, agorafobia, cambios de humor radicales, sensibilidad auditiva, miedo, y lo bueno; apetito sexual acentuado, salivación normal, facilidad para mostrar afecto, comprensión, empatía hacia el prójimo, y la emoción normal que corresponde al ser humano... Mi madre se dió cuenta hace poco que había abandonado el tratamiento y desde entonces solo encontré incomprensión: "Ahora soy realmente yo". De alguna manera amenazaron con llamar al psiquiatra, en definitiva vuelvo a ser un paciente tratado, me siento mejor y la comida que ingiero ya no me hace daño. Sin embargo, la sensación de que nunca volverás a ser el mismo te atenaza. De alguna manera por aquel entonces, en mi dulce adolescencia necesitaba tratamiento... Por aquel entonces la idea de la muerte, se coló en mi alcoba para hacerme la vida imposible. No tenía miedo a morir mañana o pasado, sino que la idea de la muerte en sí, me parecía algo que no entraba hasta ahora en mis planes. Era algo cruel, morir así sin más. No se el motivo exacto, de repente algo en mi cabeza hizo click. Estaba viendo un capítulo de Doctor en Alaska, en el que Ruthann un día se da cuenta que esta a punto de jubilarse, que ya es vieja... El día de su cumpleaños un joven indígena de la zona le regala una parcela de terreno para su futura tumba... Al parecer aquello me caló. Las noches se me hacían insoportables, la oscuridad me asfixiaba, era muy joven y no podía deshacerme de aquella idea, un día me iba a extinguir, no sería pronto, pero al final iba a llegar mi momento de la despedida definitiva. Traté de hacer muchas cosas para olvidarme, intenté mantenerme activo, pero enterraba la cabeza como un avestruz y en posición fetal daba la espalda a la realidad. Aquel personaje, que era yo, tan imaginativo... era incapaz de meterse en otros mundos imaginados y mejores.

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