06 enero, 2007

LIBROS DEL ASTEROIDE

La misteriosa muerte del magnate canadiense Boy Staunton -al que han encontrado ahogado dentro de su coche en el fondo del puerto de Toronto- ha trastornado a su hijo David, quien al contrario que la policía, está convencido de que su padre fue asesinado. Decidido a librarse de su obsesión, David viaja a Zúrich para psicoanalizarse en el Instituto Jung. Obligado por los psiquiatras a indagar en su memoria, David irá sacando a la luz una extraordinaria galería de personajes y recuerdos que le permitirán enfrentarse con sus propios demonios y, sobre todo, con la memoria de su padre.
Aunque puede ser leída de manera independiente, esta novela constituye la segunda parte de la Trilogía de Deptford, tras El quinto en discordia. Esta vez Davies se adentra en las regiones más profundas de la mente humana, en aquellas donde se agazapan nuestros monstruos.
A través de los laberínticos túneles de la historia, el mito y la magia, la Trilogía de Deptford proporciona un estimulante antídoto contra un mundo donde, por decirlo en palabras del autor, «el miedo, el terror y el esplendor de lo maravilloso han desaparecido».


En la isla filipina de Leyte, a punto de finalizar la segunda guerra mundial, el ejército japonés se desintegra hostigado por los desembarcos y el avance de las tropas estadounidenses. El soldado japonés Tamura, enfermo y hambriento, se ve obligado a abandonar el hospital y a deambular por la selva, por la que también vagan otros compañeros de armas. Quebrado todo vínculo con la sociedad y convertido en un paria, Tamura se verá enfrentado a sí mismo en un lugar donde sólo cabe sobrevivir y donde el asesinato y el canibalismo simplemente suceden. Solo y aterrorizado, Tamura perderá las ganas de vivir y casi la razón; en la soledad de sus alucinaciones consigue encontrar una guía moral que le permitirá recuperar la cordura.
Shohei Ooka también fue un soldado abandonado a su suerte al que capturaron las tropas estadounidenses. En Hogueras en la llanura, su novela más conocida, plasmó su experiencia de la degradación del hombre en la guerra. El apabullante horror que provocan los inhumanos acontecimientos que narra no oculta su esperanzada visión sobre el ser humano.




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