08 marzo, 2007

CINE. PALÍNDROMES de TODD SOLONDZ

PALÍNDROMOS (PALINDROMES, 2004) Dir. Todd Solondz. Estreno en España Sept. 2006.


Todd Solondz, parecía un simple discipulo de Woody Allen cuando en 1985 se estrenó con más pena que gloria la película Schatt's Last Shot y algo más tarde y con algo más de experiencia y mala leche con Fear, Anxiety & Depression (1989) en la que incluso interpretaba al personaje protagónico. Ambos proyectos ni siquiera encontraron cabida en la anarquica cartelera española. Además del parecido físico con el director de Manhattan (aunque algo más feo), Todd Solondz se manejaba con poca pericia dentro del mundillo del cine independiente aunque con muchas ganas y no falto de talento, no sería hasta Welcome to the Dollhouse (Bienvenidos a la Casa de Muñecas, 1995), cuando veríamos a un director consciente de sus propias posibilidades cinematográficas y expresivas. La película cosechó el éxito en festivales tan famosos como el de Sundace, así como en el Festival de Toronto y finalmente en Berlín. Con Happinnes (1998) podríamos decir que se consagró en un cine que podríamos definir declaradamente como de autor. Con esta película cosecho innumerables éxitos el Premio de Críticos Internacionales en el Festival de Cannes y fue nominada para el Globo de Oro al mejor Guión. Storytelling (Cosas que no se olvidan, 2001) se estrenó en Cannes y participó también en Sundance y en el Festival de Nueva York. Palíndormes (Palíndromos, 2004), estrenada finalmente en España en el 2006, cosechó desiguales críticas. Para algunos uno de los trabajos más remarcables del pasado año, para otros un mero producto no apto para estomagos sensibles. En consonancia, con los últimos trabajos de Harmony Korine, Gummo (1997) o Julien Donkey-Boy (1999), con peor fortuna en nuestra cartelera, o con Larry Clark, Kids (1995) o Ken Park (1999), Palíndromes, estrenada esclusivamente en V.O. supone otra vuelta de tuerca en su manera de narrar, unas veces desde un ángulo más sesgado, otras jugando con el equívoco y la multitud de posibilidades del lenguaje cinematográfico.



Como un palíndromo, el mundo gira sobre sí mismo sin ningún cambio: es como mirarse a los dos lados del espejo. Mi película, sin embargo, es en último término una historia de amor, como lo han sido todas mis películas: historias de amor prohibido, amor por uno mismo. Porque realmente no hay historia que merezca la pena ser contada que no sea de amor. Al final de "El Mago de Oz", Dorothy, el Espantapájaros, el Hombre de Hojalata y el León aprenden que lo que siempre pensaron que les faltaba, lo tenían ahí. Aprenden, en un sentido, que no han cambiado en absoluto: siempre fueron valientes, compasivos, y estaban en su hogar. Nada cambia. ¿Pero es posible cambiar?.


En Welcome to the Dollhouse (1996), ya teníamos las coordenadas más reconocibles de su cine y, no lo olvidemos, de su éxito. Lo que en apariencia es una película de adolencentes en un instituto, se convierte en las difucultades de una chica adolescente fea, no fea de tele, sino una chica fea como la que podemos encontrarnos paseando por las calles de una ciudad. Dawn, podría ser sin lugar a dudas, un alter ego femíneo de su director, Todd Solondz. Sin embargo el hermano mayor de Dawn un outsider de similares características, opina: "No sabe la suerte que tiene de ser chica..." En definitiva una adolescente que comienza a encontrarse torturada, que hasta ahora no se había dado perfecta cuenta de la importáncia de su aspecto físico. En el instituto se ve acosada por los que la tíldan de lesbiana o llamándola despreciativamente "salchicha", incluso un chico perturbado la amenaza con violarla, cosa que Dawn no ve del todo con malos ojos a pesar de todo.



Los optimistas tienden a creer en esa posibilidad, con la implicación de que las cosas además cambiarán a mejor. La idea de que no podemos cambiar sugiere que no podemos mejorar, y nadie quiere creer esto, aunque algunos se pueden consolar con lo que también implica esta afirmación, no podemos empeorar. La pregunta es: ¿en que medida es posible el cambio y hasta que punto no lo es?. ¿Es nuestra naturaleza como un palíndromo de alguna forma, impermeable al cambio por mucho que, paradójicamente cambiemos?.

Algunos pueden encontrar la idea de que nunca cambiamos deprimente y determinista. Y aún así la incapacidad es en muchos aspectos liberalizadora, te libera entre otras cosas de la obligación de cambiar. Y aceptar esta incapacidad puede ser una manera de consolarse: nadie es inmune, todo el mundo debe ser quien es.


Happinness (1998), además de ratificar claramente el éxito festivalero del director, nos presenta una visión de la vida, todavía si cabe, más amarga que la anterior. Todd Solondz, se enfrenta ahora con todos los tabúes que amenazan la sociedad norteamercana: la pederástia, el sadomasoquísmo y toda clase de perversiones sexuales, los asesinos en serie, la crueldad de la sociedad norteamericana en particular o del mundo en general. Los caminos, aquí se bifurcan, los personajes se multiplican, la visión de ellos es un tanto más sesgada pero la historia gana en complejidad y sobre todo en la mala leche impúdica de plantear los temas.

Puede haber una sensación de estar condenado, pero también de redención. El arte, de cualquier forma que sea definido, si es que es definible, no tiene significado si no es transformador. Por supuesto, al mismo tiempo, debe hacer a cualquier persona mejor, o peor. Si no es así, no es arte. Aviva es retratada por dos mujeres, cuatro chicas de 13 a 14 años, un chico de 12 y una niña de 6 años. Es la primera película para todos ellos.

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